La historia del cartagenero que hoy es baterista de Pitbull

La historia del cartagenero que hoy es baterista de Pitbull

Carlos Palmet Martínez acompaña hace dos años a la estrella estadounidense de ascendencia cubana.

Carlos Palmet

El percusionista es egresado del colegio Biffi La Salle, de Barranquilla. Luego vivió en Bogotá y ahora en Miami.

Foto:

Cortesía de Carlos Palmet

02 de julio 2017 , 02:06 a.m.

“Carlitos, Carlitos, Carlitos”, es una de las expresiones que más se les escucha gritar a Armando Christian Pérez, mejor conocido como Pitbull, cuando está en concierto frente a su público. 

No importa si está en el estadio de Wimbledon, en Londres, ante 150 mil personas; en Las Vegas, Estados Unidos, donde ofrece espectáculos por largas temporadas; en Marruecos; o en una discoteca en Miami.

Lo hace emocionado, con su acostumbrado acento con matices latinos, cada vez que oye un redoble y el explosivo sonido que proviene de la batería interpretada por Carlos Palmet Martínez, un joven cartagenero, quien lleva poco más de dos años en su banda y acompañándolo por todo el mundo.

El nieto del ya fallecido bolerista nacido en Pasacaballos (corregimiento de Cartagena), Sofronín Martínez, acaba de iniciar otra gira por 16 ciudades de EE. UU.
con la megaestrella norteamericana de ascendencia cubana, que comparte cartel con el español Enrique Iglesias. Este es un logro más en una carrera exitosa que el joven, de 35 años, se ha labrado a pulso desde que residía en Colombia y aún más cuando se radicó en Miami, en 2010, con el fin de abrirse camino en grandes ligas de la música.
Y es que a ‘Poke’, como es conocido por sus amigos, ya es habitual verlo en los más importantes escenarios, festivales y entregas de premios musicales más importantes del planeta.

Delgado, de tez trigueña, Palmet admite que lleva consigo el sabor que recibió al nacer en el Caribe colombiano, sello que le imprime a la producción de Pitbull, una de las más impecables de la escena artística, en que las explosiones, las luces robóticas y coreografías, a cargo de despampanantes bailarinas, son la constante. Antes de llegar a Detroit para ofrecer un concierto en el Auburn Hills Palace, el pasado 28 de junio, el percusionista le dijo a EL TIEMPO que aprendió a querer la música admirando a su abuelo desde niño.

Carlos Palmet

Palmet (al fondo) está en gira con Pitbull (primer plano) por 16 ciudades de EE. UU., la cual comparte con Enrique Iglesias. A finales de julio permanecerán en Las Vegas para hacer varios shows.

Foto:

Juan Botero

Boleros, cumbias, vallenatos y todo tipo de ritmos folclóricos se fueron impregnando en su inconsciente y lo motivaron a convertirse en un artista.

Para él, aunque poco lo trasnocha, es habitual codearse tras bambalinas con los cantantes y músicos más importantes del mundo. “Con los que están en el juego”, anota, porque para él la oportunidad de acompañar a uno de los artistas más taquilleros del momento es una bendición de Dios que se debe disfrutar con pasión y entrega y siempre con los pies en la tierra.

El músico se abrió camino en Bogotá, donde por varios años dio a conocer su talento al lado de artistas como Fanny Lu, Franco de Vita y Peter Manjarrés, pero llegó un momento, tras ponerse de acuerdo con su esposa, la comunicadora social venezolana Ambar Márquez, que decidió radicarse en Estados Unidos.

Y fue así como con la ayuda de músicos como el barranquillero Javier Delgado, quien ya residía en Miami y hace parte de la agrupación Locos por Juana, que Palmet llega al país del norte con la ilusión de abrir sus fronteras.

Desde entonces, su carrera profesional no ha dejado de ir en ascenso a punta de disciplina, sacrificio y entrega.

“Pero sobre todo gracias a Dios porque es el que me guía y el dueño de mi talento. En la música no se trata de competir, sino de intentar siempre sostener una carrera con el buen ejemplo”, reitera.

Palmet es el más orgulloso al explicar que ha trabajado a lo largo de los últimos años con artistas y grupos de todos los géneros, entre ellos, J Balvin, Fonseca, Jorge Villamizar, Fanny Lu, Locos por Juana, Cabas, Paulina Rubio, Luis Fonsi, Reik, Aleks Syntek, Pernett and The Caribbean Ravers, Santiago Cruz, Armando Manzanero y Karoll Marquez, entre muchos otros.

“He tenido una carrera que ha pasado por todas las etapas, desde que estaba en el colegio Biffi La Salle, en Barranquilla, época en la que tocaba en grupos que armaba con amigos; luego en Bogotá, cuando me comencé a dar a conocer a nivel profesional y ahora ya viviendo en Miami, con mi esposa y tocando con Pitbull, que es muy querido a nivel global”, destacó.

De J Balvin a Pitbull

A su llegada a Miami, se abrieron muchas puertas para Palmet, entre ellas la posibilidad de hacer parte de la banda que el reguetonero antioqueño J Balvin conformó para cambiar su formato electrónico por otro más orgánico con el fin de comenzar una extensa gira por varios países.

En 2015, el intérprete de Sin compromiso consigue hacer parte del tour que en ese entonces armaron Pitbull y Enrique Iglesias, una de las llaves más ganadoras de la industria, en que el cartagenero entabla amistad, entre ensayos y pruebas de sonido, de varios de los colegas que participaban en el espectáculo.

Cuenta Palmet que observando conoció de cerca la puesta en escena que en ese entonces tenía Pitbull, pero solo sentía admiración por el artista sin que por su cabeza pasara convertirse en su baterista de planta.

“Recuerdo que en mayo de 2015, estando todavía con J Balvin, viajaba de Miami a Bogotá a un compromiso con Jorge Villamizar, cuando recibí la llamada de la gente de Pitbull para proponerme que actuara en un show dentro de un par de días. Me asusté, pero asumí el reto. Regresé a Miami y ya fue el director de la banda y bajista, Leo Brooks, el que me llama para darme un material que tenía que estudiar, pero como ya conocía los arreglos los saqué en un par de noches de ensayo hasta el amanecer. El concierto salió bastante bien y de ahí en adelante aquí estamos”, explicó.

Ya han sido poco más de 100 conciertos en distintos países, pero Palmet no olvida uno de comienzos de abril en el helipuerto de la torre Bancomer, una de las más altas de Ciudad de México. Esa noche, Mr. Worlwide, como también se le conoce al intérprete de El Taxi, ganador de un Grammy en 2016, descendió de un helicóptero antes de comenzar a cantar.

De la retina del cartagenero tampoco han podido diluirse las presentaciones en programas de televisión como el del presentador estadounidense Jimmy Fallon, el cierre de los premios Grammy con Sofía Vergara a bordo y, en noviembre de 2016, la participación antes de la final de la Fórmula 1, en Abu Dhabi, donde también actuaron artistas de la talla de Rihanna.

“Son muchos los recuerdos al lado de este súper artista y su familia de trabajo. Pitbull siempre está enseñando sin proponérselo y nos pide que disfrutemos tocar. Para él es clave la gratitud hacia todas las personas y tiene muy claro cómo funciona esta industria, por eso siempre está reinventándose”, sostuvo el colombiano.

Próximamente, tras la culminación de la primera parte de la gira de Pitbull con Iglesias, Palmet se internará en Las Vegas por cerca de un mes, para cumplir con el Residence Tour del artista en el AXIS del Planet Hollywood, en la ciudad del pecado, una modalidad a la que solo acceden cantantes como Celine Dion o Cher. Allí serán ocho conciertos en total y en septiembre retoman la gira junto a Enrique Iglesias hasta octubre.

Tiene su propio estudio

Cuando no está de viaje con Pitbull o tocando con colegas en proyectos alternativos que funcionan en Miami, Palmet está sumergido en su casa con su esposa y su hija recién nacida. En ese espacio le dio vida a SoAngelRec, un estudio de grabación especializado en la captación de baterías y percusiones.

Fue en ese lugar donde grabó dos de las canciones que hacen parte de Sin límites, el último trabajo de Martín Elías Díaz, recientemente fallecido. También hizo la batería de canciones de ‘Martina La peligrosa’, pero fue como ingeniero y músico del tributo que Fonseca le hizo a Diomedes Díaz, que logró alzarse con su primer premio Grammy.

“Este es un oficio en el que solo se puede crecer con responsabilidad. Es un privilegio vivir de lo que te gusta y hacer parte de algo que siempre soñaste. Hoy no puedo creer que bateristas que son eminencias me siguen en mis cuentas de redes sociales y me digan que me admiran, por eso solo gracias a Dios”, reiteró.

Para Palmet, quien es patrocinado por las marcas más importantes de instrumentos musicales, no ha sido difícil dar ejemplo en una carrera que cuando se inicia no es tan bien vista por la sociedad en general por todos los prejuicios que existen contra los músicos.

Él sabe de sobra que ha sido clave la formación en valores que sus padres, Manuel y Cecilia, le dieron entre Cartagena y Barranquilla, cuando se dio cuenta de que la rumba, el licor y el trasnoche no eran lo suyo. Ahora solo sueña con seguir manteniéndose en ‘el juego’, como el mismo denomina el ambiente artístico al que llegó para quedarse.

ANDRÉS ARTUZ FERNÁNDEZ
Redactor de EL TIEMPO
Barranquilla

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