¿Por qué titula con pregunta sus entrevistas?

¿Por qué titula con pregunta sus entrevistas?

María Isabel Rueda reúne sus entrevistas de largo aliento publicadas en EL TIEMPO en nuevo libro. 

María Isabel Rueda lanza nuevo libro

María Isabel Rueda es también directora de la revista ‘Credencial’. En el 2009 ganó el Premio Nacional Simón Bolívar como periodista del año.

Foto:

Claudia Rubio / EL TIEMPO

21 de junio 2017 , 08:25 a.m.

Si algo caracteriza a María Isabel Rueda es su personalidad frentera y de posición, siempre bajo los parámetros del periodista informado. Es una manera de ser que corre por sus venas y se convierte en una verdadera pasión.

Así lo ha demostrado Rueda desde los diferentes escenarios periodísticos de su larga trayectoria. Desde la época del noticiero QAP y de la revista ‘Semana’ hasta su etapa más reciente en este diario, con sus famosas entrevistas de largo aliento de los lunes y su columna dominical en las páginas editoriales. Así como sus esperados comentarios matutinos en la emisora La W.

Precisamente, la periodista acaba de reunir en el libro ‘Qué se pregunta María Isabel’, que llega a las librerías del país, sus entrevistas más queridas, tanto por la dimensión de los personajes como por las temáticas, que ofrecen una mirada reciente a la historia del país.

En estas páginas hablan políticos, economistas, científicos, deportistas, religiosos, en fin, todos los protagonistas con los que la mirada aguda de Rueda sorprende cada semana a los lectores, en su preocupación por que se entienda mejor la realidad.

Una obsesión que le viene a esta abogada y excongresista bogotana desde siempre, como lo anota su discípula y colega Vicky Dávila en el prólogo del libro.

“¡Siempre atareada, infinitamente creativa, con una audacia periodística inigualable, completa y valiente, con carácter suspicaz y tan inteligente! De convicciones firmes al costo que fuere, así conocí hace veintitrés años a María Isabel Rueda, cuando dirigía el noticiero QAP (con María Elvira Samper). Yo era una aspirante a reportera que se embelesaba viéndola ejercer con tanta pasión, pero con tanta decencia, el oficio”, comenta Dávila.

Ahora ella acepta ser la entrevistada para analizar el país actual, el panorama electoral que se vislumbra para el próximo año, pero, sobre todo, para hablar de su mayor pasión: el periodismo.


¿Cómo surgió la idea de titular con pregunta sus entrevistas?

Pues, la verdad, esa fue una transgresión controversial que me tomé la libertad de hacer sobre este género de la entrevista. Porque lo tradicional es titular con una frase del entrevistado. Cuando me inventé eso trabajaba en ‘Semana’ y tuve sobre ello un cordial desacuerdo con Alejandro Santos. Siento que titular con una pregunta sitúa fácilmente al lector donde el periodista quiere hacer el énfasis, que muchas veces no coincide con el del entrevistado.

De este compendio de entrevistas, ¿recuerda algunas en particular que le impactaron por el personaje o por el tema?

Toda entrevista es una aventura que hay que vivir, como todo en el periodismo y, en general, en la vida, con una inmensa pasión. No puedo escoger favoritas. Pero le hago una confesión. Hasta donde puedo, protejo a mi entrevistado por una solidaridad que surge en el ejercicio de entrevistarlo. Quiero que le vaya bien. Hago una fiesta interna cuando le va divinamente con la entrevista ya publicada y sufro mucho cuando suscita un mar de críticas. Con eso le digo que no hay trampas en mis entrevistas. Solo hay preguntas francas y las respuestas que me den. No hago entrevistas para tirarme al entrevistado. Eso no quiere decir, desde luego, que a un entrevistado no haya que tratar de sacarle lo que no quiere decir o confrontarlo con una evidente mentira que diga.

Estas entrevistas son también un repaso histórico de los últimos años del país. ¿Cómo siente este periodo frente a otros de los que usted también ha sido testigo, como el proceso 8.000 o el narcoterrorismo?

Siento que el país es cada vez más complejo y difícil de leer. Y que toda situación nacional, por terrible que sea, es susceptible de empeorar. En eso soy una pesimista proactiva. Miro el proceso de paz con la ilusión de un niño, pero con el pragmatismo de un viejo. Eso da un equilibrio que permite sobrevivir.

Usted, que siempre se está preguntando cosas, ¿cómo vislumbra el escenario político del 2018 con un Vargas Lleras tan protagónico?

Nada es previsible en las próximas elecciones. Dependerá de las alianzas y coaliciones que se den. Pero Vargas Lleras arranca con la infinita ventaja de que no tiene que demostrar quién es, cómo es y hasta dónde llegan sus inverosímiles capacidades de ejecución. Si a este Estado colombiano no le instalan una grúa así, se nos va a varar entre la ejecución del proceso de paz y la protesta social.

¿Qué lectura hace de que muchas personas están esperando el candidato que ponga Álvaro Uribe para votar por este, como anotan algunas encuestas?

A Álvaro Uribe se le puede querer o detestar, pero está probado que alrededor de cinco millones de colombianos hacen electoralmente lo que él diga. El plebiscito de la paz lo catapultó, irónicamente, con una influencia semejante. De manera que negar que Uribe tendrá mucho que decir en las próximas elecciones es tapar el sol con un dedo. La pregunta es si contará con candidato para tanta cuerda o terminará apoyando a alguien más afín a sus ideas que cercano a sus afectos.

¿Le ve alguna opción a la izquierda con Clara López, Petro o Robledo?

Se odian tanto entre sí las distintas facciones de izquierda que aún no es muy claro cómo depondrán sus egos.

¿Votaría alguna vez por Sergio Fajardo o Claudia López?

Depende mucho de quién sea el contendor de Fajardo. A mí él me gusta bastante, pero creo que le faltan definiciones. Ya habrá tiempo en la campaña para ver aterrizar a este matemático lleno de buenas intenciones.

¿Cómo ve a Humberto de la Calle?

Desde hace mucho tiempo dije que no me gustaba que el jefe negociador del Gobierno terminara de candidato presidencial. Lo conozco bien y sé de su rectitud.

Pero ¿tantos colombianos que no lo conocen como yo no tienen el derecho de preguntarse quién fue el que negoció? ¿El hombre De la Calle o el candidato De la Calle? Qué pena, pero no es lo mismo. Al primero se le pueden perdonar los defectos del acuerdo. Al segundo, no.

¿Qué piensa que pasará con el proceso de paz?

Se consolidará, no sin mil problemas más. Las Farc tienen una capacidad infinita de sacarles la piedra a los colombianos. Y con este Estado paquidérmico, ni les están cumpliendo ni se está evitando que grandes bandas criminales se tomen sus espacios.

¿Cómo cree que va a ser recordado el presidente Santos?

Le irá mejor en los libros de historia que en las encuestas.

Libro Qué se pregunta María Isabel

Carátula del libro 'Qué se pregunta María Isabel', publicado por Intermedio Editores.

Foto:

Archivo particular

Sobre el periodismo

¿Qué cree que debe tener un buen entrevistador?

Pasión por el oficio. Escuchar y no encapricharse con preguntas precocinadas. A veces las entrevistas toman rumbos insospechados, y por eso el entrevistador, en oportunidades, tiene que soltarle el timón al entrevistado a ver hacia dónde quiere llevar la entrevista, pero recuperar rápido el timón cuando se pierde.

La formación como abogada debió de ser clave para su ejercicio periodístico. ¿Cree que los periodistas deberían formarse primero en carreras más sólidas y que la comunicación social debería convertirse en una maestría?

Muy vieja tesis, que he defendido hasta la saciedad. Todos los días le agradezco a mi papá su consejo de que me fuera por el derecho y no por el periodismo. Las facultades de comunicación se convirtieron en un negocio infame, y en muchas universidades engañan al estudiante con lo que no le pueden enseñar. La única oportunidad que tienen es aprender el oficio y, de resto, capotear su ignorancia. Pero no hay duda de que de ese destino han escapado brillantes semiautodidactas que hoy ejercen el oficio con gran autoridad y credibilidad.

¿Qué cambios percibe en el ejercicio periodístico actual desde la era dorada del noticiero ‘QAP’ hasta hoy?

Muy pocos. Más tecnología, quizás, pero no veo innovación en las fórmulas periodísticas; y cada día, menos análisis en una época en que la posverdad necesariamente remite al consumidor de noticias a un medio serio que le confirme si lo están engañando.

¿Qué reflexión le suscitan estos tiempos de la llamada ‘era de la posverdad’ con esta invasión de las noticias falsas en las redes?

Que el periodismo serio no está llamado a morir, como se creía cuando con un celular toda persona del mundo tuvo a mano un instrumento para transmitir información instantánea y sin filtros. No importa si los medios se mantienen en el papel o se van a internet. El prestigio que trae decir la verdad y opinar sin tapujos y sin mentiras no se improvisa con un tuiter. La credibilidad es el único norte que tiene la posverdad. Y eso no se construye de la noche a la mañana. Veo aún muy incipiente y sin rumbo el papel de los nuevos moderadores de las redes.

¿Qué papel cree que deben jugar los medios tradicionales y también las redes sociales, como Facebook, que casi que se están erigiendo en medios de comunicación?

Hacer eso para lo cual se inventaron. Crear vínculos sociales, transmitir información instantánea, sin filtros, anárquica. Armar foros de discusión, transmitir las más variadas tendencias de opinión. Pero los usuarios, por su propio bien, para no pasarse a vivir en una burbuja de mentiras, siempre deben destinar un minuto del día para cruzar tanta información con las fuentes comprobadas de la verdad, medios serios y periodistas experimentados.

En pocas palabras...

Usted ha tenido una estrecha relación con el poder. Y ha sido testigo de primera línea de los presidentes y personalidades de este país en las últimas décadas. ¿Cómo definiría en una palabra a las siguientes personas?

- ¿Álvaro Gómez? Maestro.

- ¿Alfonso López Michelsen? Brillante.

- ¿Julio César Turbay? Pragmático.

- ¿Belisario Betancur? Soñador.

- ¿Virgilio Barco? Sectario.

- ¿César Gaviria? Jefe.

- ¿Ernesto Samper? Desperdiciado.

- ¿Andrés Pastrana? Incomprendido.

- ¿Álvaro Uribe? Fenómeno.

Ficha técnica el libro: 

'Qué se pregunta María Isabel'
María Isabel Rueda
Intermedio Editores
290 páginas
$ 42.900


CARLOS RESTREPO
Cultura y Entretenimiento

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