Reeditan '2666', uno de los libros tutelares de Roberto Bolaño

Reeditan '2666', uno de los libros tutelares de Roberto Bolaño

Alfaguara pone nuevamente en librerías la famosa obra del fallecido autor chileno.

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Roberto Bolaño nació en Santiago de Chile, en 1953. Una insuficiencia hepática se lo llevó el 15 de julio del 2003, en Barcelona (España).

Foto:

Archivo particular

21 de noviembre 2016 , 11:41 a.m.

A este torrente o muralla china de las letras que Alfaguara publica en magnífica edición (después de las cinco ediciones de Anagrama) le quedaron faltando dos centenares de páginas. Y eso que alcanzó las 1.200.

El escritor chileno Roberto Bolaño le dedicó más de una década a 2666, y trabajó en ella hasta vísperas de su muerte, el 15 de julio del 2003, a los 50 años. Había sido internado de urgencia en el Hospital del Valle de Hebrón, en Barcelona, por causa de una hemorragia.

Para la leyenda quedará que ante la disyuntiva del trasplante de hígado que le podía salvar la vida o seguir la frenética redacción de la novela, Bolaño escogió lo segundo, a sabiendas de que su condición física ya no le daba.
¿Fracasó por no haberla terminado? “No creo en el triunfo. Nadie con dos dedos de frente puede creer en eso […]. En el campo de los triunfadores, uno puede encontrar a los seres más miserables, y hasta allí no he llegado ni me veo con estómago para llegar”.

Cualquiera pensaría, entonces, que Bolaño incurrió en gran contradicción. Es decir, si no creía en el triunfo, ¿para qué matarse por terminar una novela más? La respuesta ya la había dado él mismo en el Diccionario Bolaño, donde confesó ser de los que creían que el ser humano está condenado de antemano a la derrota, pero que hay que salir y dar la pelea, de cara y limpiamente, sin pedir cuartel, e intentar caer como un valiente, y que eso es nuestra victoria.

2666 es en realidad una pentalogía, cuyo comparable antecedente en la narrativa moderna en nuestro idioma es tal vez 'Antagonía', la majestuosa tetralogía de Luis Goytisolo, y en el contexto latinoamericano bien se puede emparentar con Rayuela y Terra Nostra.

La escritura del genio chileno es de esas que crean adicción, hipnotizan y hasta pueden devorar al lector. Sus más de 1.000 páginas están tocadas por la magia, la poesía, la emoción, el brillo, el intelecto, el saber y el suspenso. Hasta hay espacio para gran dosis de escatología y procacidad (pero no tanta como en Los detectives salvajes, reeditada por Alfaguara).

El rompecabezas

La quinta parte, “La parte de Archimboldi”, es en realidad y en lógica la primera, y la primera parte (la de los críticos) y la cuarta (la de los crímenes) pueden ser la segunda, y hace falta una sexta, que Bolaño debió haber pensado pero que no pudo escribir.

Es obvio que el epicentro es la cuarta y que hay dos tramas e hilos muy generales: el destino de Archimboldi y los crímenes de Ciudad Juárez (Sta. Teresa - Estado de Sonora en la novela). Bolaño relaciona en total la escalofriante suma de 111 feminicidios, ocurridos entre febrero de 1993 y diciembre de 1997.

Las dos líneas argumentales originan decenas de subtramas que no siempre se relacionan con el marco principal. Conforme van apareciendo escenas y personajes, así mismo van desapareciendo como en sueños (y por ello también la novela está plagada de ellos), creando un efecto de escenario y de acto teatral.

Dentro de su ambición, la novela atraviesa el siglo XX, o al menos los dos últimos tercios; cuenta los preámbulos, el desarrollo y el fin de la II Guerra, enfocando con más detalle la invasión a Polonia, la caída de Francia, el avance nazi hacia Rusia y la posterior derrota.

Por ello, el escritor Hans Reiter tiene que convertirse en Beno von Archimboldi. Como nazi puede llegar a ser juzgado y condenado, como les pasó a tantos compatriotas. Su vida después de la guerra es una suplantación que lo llevará a ser candidato al Nobel y fetiche de los críticos literarios (los de la primera parte).

El gran enigma de la pentalogía (que en la edición de Alfaguara trae como valor añadido las anotaciones de Bolaño) es el título 2666; pero se despeja en Amuleto, una novela anterior.

Cuarenta mil ejemplares publicados hasta ahora constituyen irrefragable prueba del estruendoso éxito póstumo de una obra a cuyo autor le debemos este epitafio: El mundo está vivo y nada vivo tiene remedio y esa es nuestra suerte.
*Profesor de literatura y crítico del suplemento ‘Lecturas’, de este diario.

'2666'Roberto Bolaño1240 páginas$ 74.000

JORGE IVÁN PARRA*
Profesor de literatura y crítico del suplemento ‘Lecturas’, de este diario.
Especial para EL TIEMPO

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