Lo espiritual que se hace canto

Lo espiritual que se hace canto

Nidia Góngora y Canalón de Timbiquí se presentan hoy viernes en La Piel Roja, en Bogotá.

Canalón de Timbiquí, grupo de música del Pacífico.

Canalón de Timbiquí, grupo de música del Pacífico, dirigido por Nidia Góngora.

Foto:

Cortesía Canalón de Timbiquí.

13 de abril 2018 , 12:55 a.m.

El maestro Emeterio Balanta tiene a su cargo la salvaguardia de la música del Pacífico que se hace en Timbiquí. Intérprete de bombo arrullador y cantante, por él y por su familia –que es una dinastía de la cual forman parte sus hermanos Diego y Martha, entre otros– pasa el reconocimiento de la tradición.

Vive en Timbiquí y va y viene por el Pacífico. Pero ahora Balanta está en Bogotá como invitado en el nuevo álbum de Canalón de Timbiquí y Nidia Góngora, la cantadora timbiquireña.

“Nos los trajimos a aguantar frío, por eso toca cuidarlos”, dice Góngora. Se refiere además a su mamá, la cantadora Olivia Bonilla, y a Ninfa Ocoró y Modesta, también cantadoras e invitadas a participar en este trabajo, para honrar su legado.

El grupo Canalón como tal nació en Timbiquí, municipio a donde se llega en avión desde Cali o en lancha desde Buenaventura. Lo fundó la profesora Elizabeth Sinisterra, una maestra de colegio que siempre ha querido inculcarles a sus estudiantes el amor por la tradición.

Cuando Góngora llegó a Cali, a estudiar la licenciatura en preescolar, en 1997, creó su
Canalón de Timbiquí como una ‘sucursal’ del conjunto original. Es una escuela de formación de niños y jóvenes que han llegado del territorio o hijos de quienes ahora viven en Cali pero son de distintas poblaciones del Pacífico.

Del nuevo álbum se lee en las redes sociales del conjunto: “Tiene mucha tradición, mucha magia, mucho pueblo, calle, cotidianidad y mucho antaño, donde se habla del respeto a los viejos y donde, sin duda alguna, el protagonista será el origen de todo”.

La cantante y compositora habla de una canción que le gusta mucho, un arrullo llamado Vení, vení, vení, del que se puede oír un poco en su página de Facebook.

“Es un disco muy significativo porque va a mostrar un encuentro bonito que hace tiempo veníamos planeando y que tiene la colaboración de dos generaciones. Aquí están los maestros sabedores y nosotros”, dice.

El grupo tendrá, además, una presentación hoy 13 de abril en La Piel Roja, en Bogotá, antes de su viaje a Europa, donde se presentarán en nueve ciudades de Alemania, Dinamarca y España. “Es una gira de primavera, y allá todavía hace frío, como está haciendo aquí en Bogotá”.

Para bajarle a ese frío, andan con sus bebidas tradicionales del Pacífico: “Viche curao y tumbacatre, que sirven para todos los males”, como afirma esta cantadora.

El proceso del disco es valorar a sus ancestros: “Por décadas, los maestros sabedores se han encargado de transmitir todas las tradiciones. Nuestro compromiso es recibir el legado de sus manos, empoderarlo y transmitirlo”, afirma Góngora.

Para ella lo más importante es “contar una historia, mostrar el territorio, la realidad que se vive. Entonces, para nosotros es fundamental mantener la parte espiritual, dar gracias antes de cantar y respetar esa bendición que se nos dio a través de la música”.

Góngora, quien también hizo un proyecto con el DJ británico Quantic, dice que parte de su labor ha sido ver cómo se concibe la música fuera del territorio. “Nos vinculamos e incursionamos en el mercado musical, pero sin perder el punto de partida”, comenta.

Eso no quiere decir que no haya pluralidad, como en esta ocasión y con este disco. “Claro que por elementos técnicos de la grabación se pierden cosas, no obstante estar viva la tradición. Por ejemplo, la espontaneidad: no hay tanta libertad, como sí nos pasa en el espacio libre del territorio. Allá, un currulao dura de 15 a 20 minutos; para el disco, máximo cinco. Entonces, se hacen más rápido la introducción, los versos, los coros y el bajoneo, pero es parte del proceso porque tenemos que pensar qué va a oír la gente de afuera sin quitarle el elemento tradicional”.

Para que quede “bonito” tienen como productor a Wilson Viveros, que ha enseñado en distintas escuelas y es una de las figuras más representativas de los sonidos del Pacífico (recordado, además, como uno de los Recochanboys), y de Tumaco llegó Leonel Amaury para tocar la marimba de chonta.

Como gestora, Góngora ha trabajado en el empoderamiento de las mujeres de su región y agrega que lo más importante con la música del Pacífico es sentir y saber cómo se vive desde la dinámica de los maestros, y ver cómo pasa a las siguientes generaciones.

El año pasado, el diario británico 'The Guardian' le dedicó un artículo a esta mujer de 38 años, madre de dos hijas: “Arraigada en una relación física con la tierra, el sol, el río, la lluvia y el océano (...), sus canciones son impulsadas por la percusión y las melodías hipnóticas de la marimba, sus estados de ánimo y los mensajes de una embriagadora mezcla de creencias y misticismo africano. Y mientras los hombres golpean los tambores, en la música afrocolombiana son las mujeres fuertes las que manejan las cosas, sobre todo creando las armonías que le dan su cualidad mágica. Y la mujer más fuerte es Nidia Góngora”.

Con esa fortaleza va por el mundo, y con su viche curao, que sirve para todos los males.

¿Dónde y cuándo?
Hoy, 8 p. m. en La Piel Roja. Transversal 6.ª n.° 27-57, Bogotá. Informes, teléfono 2437210. Boletas: 20.000 pesos.

OLGA LUCÍA MARTÍNEZ ANTE
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

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