Música sin fronteras

Música sin fronteras

El año Colombia-Francia marca el intercambio cultural en el que la música es protagonista.

Emmanuel Macron aplaude Colombia Tierra Querida

El presidente de Francia Emmanuel Macron guío con sus aplausos la melodía de 'Colombia tierra querida' interpretada por Yuri Buenaventura durante la visita del presidente Santos a París.

Foto:

Archivo Particular / Captura de video

07 de julio 2017 , 05:20 p.m.

El concierto inaugural del año Colombia-Francia, realizado el pasado 23 de junio en la Philharmonie de París, con presencia de los presidentes de las dos naciones y a cargo de una orquesta juvenil binacional, marcó el comienzo de la segunda etapa de este intercambio cultural.

Ahora le toca a Colombia llevar su delegación artística a Francia, con todo lo que ello representa en inversión, en construcción de imagen y en la oportunidad de abrir espacios para nuestras muestras culturales.

La escogencia del repertorio estuvo marcada por un diálogo en el que las dos culturas mostraron sus rasgos típicos, como en la obra de Stephane Gassott y Philippe Perrin, que intercala temas populares como La gota fría y Bajo el cielo de París, interpretada por un acordeonero vallenato y una acordeonista francesa.

La fórmula de citar músicas emblemáticas de ambas culturas se repitió en varios de los arreglos preparados para la ceremonia, uniendo lo que separan el lenguaje y las costumbres de los dos países.

Gracias a la acústica de este moderno auditorio, diseñado por el arquitecto Jean Nouvel, en la interpretación del Claro de luna de Debussy a cargo de la joven arpista francesa Kikuko Dachy, se apreció la fuerza idiomática de la música, que habla más claro que cualquier discurso político.

En respuesta a esta bella interpretación, Colombia sacó a escena al arpista llanero Sergio Nicolás Aguirre, quien se fajó con una composición propia titulada Lamento del joropo, consiguiendo una cerrada ovación por parte de una concurrencia binacional de invitados y representantes de los dos gobiernos.

La pieza final del concierto, Cuatro danzas para orquesta sobre ritmos colombianos, de Juancho Valencia, resultó apropiada para cerrar con tono festivo esta velada de integración. Él es el líder de Puerto Candelaria, una banda dedicada a renovar el porro y la cumbia con bastante humor, que tocará en varios escenarios franceses durante el intercambio.

El marcado contraste entre la música francesa y la colombiana se apreció con claridad en la presencia de congas y percusión bailable en nuestro repertorio, versus la sofisticación y la discreción de las piezas de compositores galos como Satie y Bizet. Definitivamente, la música une lo que separan las fronteras.

Óscar Acevedo
Músico y crítico musical
acevemus@yahoo.com

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