Los mejores libros que leí en el 2016: Bill Gates

Los mejores libros que leí en el 2016: Bill Gates

Son cinco textos los que más se robaron la atención del cofundador de Microsoft.

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Bill Gates comenzó a publicar su selección de libros del año en el 2010.

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GatesNotes

07 de enero 2017 , 10:59 p.m.

Nunca antes me sentí tan capaz de aprender como hoy. Cuando era joven había pocas opciones para aprender por mi cuenta. Mis padres tenían una enciclopedia, ‘World Book’, que leí en orden alfabético. Pero en esa época no había cursos en línea, conferencias en video o podcasts para introducirme a nuevas ideas y pensadores, como podemos hacer hoy.

Sin embargo, leer libros es mi manera favorita de aprender de algún tema nuevo. Desde niño he leído, en promedio, un libro por semana. Incluso cuando mi horario está por estallar, reservo mucho tiempo para leer.

Si busca un libro para disfrutar en este primer mes del 2017, aquí están algunos de mis favoritos del año que acabó de terminar. Cubren una mezcla ecléctica de temas, desde el tenis hasta zapatos deportivos, pasando por genómica y liderazgo. Todos están muy bien escritos y todos me hicieron caer a una suerte de agujero de conejo lleno de ideas y placeres inesperados.

‘String Theory’

Cuando se trata de libros, es muy raro que logren intimidarme. Leí de todo tipo, incluidos los que sólo los más exigentes profesores universitarios asignarían a sus estudiantes. Sin embargo, debo admitir que durante muchos años me mantuve alejado de David Foster Wallace. A menudo escuché a amigos superilustrados hablando con términos brillantes acerca de sus libros y ensayos.

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Luego, en mayo pasado, Library of America publicó ‘String Theory’ (teoría de las cuerdas), un volumen corto con los ensayos de Wallace sobre tenis. El libro me dio la oportunidad perfecta de darle un chance a Wallace, porque realmente disfruto de ese deporte. De hecho, renuncié a él cuando me volví un fanático del trabajo gracias a Microsoft (durante esos años intensos, mi único ejercicio era correr alrededor de la oficina y saltar). Ahora estoy de vuelta en la cancha al menos una vez por semana y he llegado a un nivel bastante sólido para un hombre de 61 años que puede lanzar muchos tiros ganadores desde la línea de fondo.

Yo le diría a cualquiera que guste del tenis tanto como yo que tiene que leer ‘String Theory’. Se dará cuenta de que el libro va mucho más allá de lo que se consigue leyendo el artículo típico de una revista de tenis o escuchando a un comentarista en el televisor.

Wallace es perspicaz en su manera de ver el deporte, en parte porque fue un muy buen jugador en la categoría júnior a finales de los 70, usando su talentosa mente matemática para entender y explotar todos los ángulos en la cancha. Su experiencia personal le dio una apreciación duradera sobre los dones físicos y mentales que se necesitan para ser realmente grande.

Tanto como me encantó el libro por sus inmersiones en el juego, me fascinó también su escritura. Ahora entiendo por qué la gente habla de David Foster Wallace con el mismo fervor con el que los fans del tenis hablan de Roger Federer o de Serena Williams. La habilidad de Wallace para usar el lenguaje es alucinante.

Con palabras sofisticadas, alusiones en inglés antiguo y frases sinuosas, es lo opuesto al lenguaje elegantemente simple de Hemingway. Pero no es menos articulado, perceptivo, veraz o profundo. Por eso ahora soy un apasionado de Wallace.

Mención de honor: ‘The Grid’

Este libro de Gretchen Bakke, sobre nuestra vieja red eléctrica, encaja en uno de mis géneros favoritos: ‘libros sobre cosas mundanas que son realmente fascinantes’. Parte de la razón por la que considero este tema fascinante es porque mi primer trabajo, en la escuela secundaria, fue escribir ‘software’ para la entidad que controlaba la red eléctrica del nordeste de Estados Unidos. Pero si usted nunca ha pensado, ni un momento, en cómo la electricidad llega a los puntos en los que está acostumbrado a verla, creo que este libro lo convencería de que la red eléctrica es una de las mayores maravillas de la ingeniería del mundo moderno.

Creo que también llegaría a ver por qué la modernización de la red es tan compleja y tan crítica para construir nuestro futuro a base de energías limpias.

‘Shoe Dog’

Muchos libros que he leído acerca de los emprendedores siguen un argumento común y, creo, engañoso: un empresario agudo tiene una idea que cambia el mundo, desarrolla una estrategia de negocio clara, recluta un equipo de socios talentosos, y juntos se montan en el cohete de la fama y la riqueza. Al leerlos siempre me sorprende cómo hacen ver sus logros como el resultado de una habilidad inusual.

‘Shoe Dog’ (perro de zapatos), las memorias del cofundador de Nike, Phil Knight, sobre la creación de la empresa, es un recordatorio refrescantemente honesto de lo que realmente es el camino hacia el éxito empresarial. Es un viaje desordenado, peligroso y caótico, plagado de errores, luchas interminables y sacrificios. De hecho, lo único que parece inevitable, página tras página, en la historia de Knight es el fracaso de su compañía.

El fracaso, por supuesto, es lo último con lo que la gente asociaría a Nike hoy. Las ventas de la compañía superan los 30.000 millones de dólares, y su ‘chulo’ es uno de los logotipos más reconocidos en todo el mundo. Pero Knight lleva a los lectores 50 años atrás, a los comienzos increíblemente humildes y frágiles de la empresa, cuando comenzó a vender calzado de atletismo importado de Japón.

En las páginas de ‘Shoe Dog’, Knight se abre de una manera en la que pocos CEO estarían dispuestos a hacerlo. Es increíblemente duro consigo mismo y sus fallas. No encaja en el molde del emprendedor audaz y atrevido, pues de hecho es tímido, introvertido y a menudo inseguro. Es sorprendentemente honesto sobre la naturaleza accidental de su éxito. Cuenta incluso que por el famoso ‘chulo’ le pagó solo 35 dólares al estudiante de arte que lo diseñó.

Cuando yo empecé con Microsoft no luché con los bancos para obtener financiamiento, como lo hizo Knight. Tampoco necesité luchar con las grandes fábricas, un asunto al que me hubiese gustado que él dedicara más tiempo para explicar.

No obstante, los lectores que buscan una lección en este libro pueden quedar decepcionados. No creo que Knight se proponga enseñar algo. No hay consejos. Él logra algo mejor: cuenta su historia lo más honestamente posible. Es una historia increíble. Es real.

‘The Gene’

El año en que Melinda y yo comenzamos nuestra fundación (2000), el presidente Bill Clinton convocó en la Casa Blanca a algunos de los grandes científicos del mundo para anunciar un gran hito para la humanidad: se había completado el primer borrador del mapa del genoma humano. “Sin lugar a dudas – dijo Clinton– es el mapa más importante, más maravilloso jamás producido por la humanidad”.

Con un avance rápido de 16 años y poca fanfarria pública, los genetistas han alcanzado otro hito importante. Mientras que el mapa del genoma humano nos dio la capacidad de leer nuestro código genético, ahora tenemos el poder de editarlo también. Como sucede con cualquier nueva tecnología poderosa, la edición del genoma será atractiva para las personas con buenas intenciones (que reducen el sufrimiento humano) y malas (que lo causan). Incluso, en el primero de los casos, las cuestiones éticas son enormes. Por eso estoy tan contento de haber leído ‘The Gene: An Intimate History’ (el gen: una historia íntima), del doctor e investigador de cáncer de la Universidad de Columbia Siddhartha Mukherjee. Él es la persona perfecta para guiarnos a través del pasado, presente y futuro de la ciencia del genoma. En ‘The Gene’, Mukherjee muestra una vez más su don para hacer la ciencia dura fácilmente accesible. Escribió este libro para el público en general, porque sabe que no es suficiente que los científicos debatan las enormes cuestiones éticas que sus descubrimientos provocan. Como enfatiza repetidamente, determinar las reglas y los límites apropiados para estas tecnologías requiere una amplia discusión pública, debate y consenso.

La tecnología es amoral. No es ni buena ni mala. Depende de todos nosotros, no solo de científicos, funcionarios del Gobierno y personas con la suerte de dirigir las fundaciones, pensar con detenimiento en cómo deberían utilizarse. Leyendo ‘The Gene’ encontrará su punto más cómodo para participar activamente en ese debate.

‘The Myth of the Strong Leader’

La mayoría de los observadores casuales de la historia probablemente no tienen mucha familiaridad con la historia de Adolfo Suárez. Pero leer el fascinante libro de Archie Brown ‘The Myth of the Strong Leader’ (el mito del líder fuerte) es ver una ilustración de líderes como él, que sirvió como primer ministro de España de 1976 a 1981, y que poseen estilos de liderazgo y capacidades increíblemente efectivas. Después de la muerte del general Francisco Franco en 1975, las tensiones eran altas. El país, después de casi cuatro décadas de autoritarismo, enfrentaba una serie de posibles escenarios, muchos de los cuales podrían ser sangrientos. Suárez, que venía del régimen franquista de derecha, podría haber intentado gobernar a través de la intimidación y la exclusión. En lugar de eso, convocó a los líderes de izquierda de los partidos comunistas y socialistas para que participaran en el juego. A través de la negociación, la persuasión y la formación de coaliciones, convenció a quienes lo rodeaban de la importancia de la democracia y el pluralismo.

El argumento central de Brown es exactamente lo que su título sugiere: a pesar de una fijación mundial en la fuerza como una calidad positiva, los líderes fuertes –los que concentran el poder y la toma de decisiones en sus propias manos– no son necesariamente buenos. Por el contrario, el autor argumenta que los líderes que hacen la mayor diferencia son los que colaboran, delegan y negocian, los que reconocen que ninguna persona puede o debería tener todas las respuestas. Algunos de los perfiles más fascinantes en el libro son de líderes que no insistieron en su propia infalibilidad o reclamaron poder exclusivo sobre las decisiones políticas y lograron increíbles hazañas de liderazgo. A través de mi trabajo en los negocios y en la fundación, he visto de primera mano lo ineficaz, e incluso peligroso, que puede ser cuando los líderes toman decisiones solos, y cuánto podemos hacer cuando trabajamos juntos. Afines a la política o no, todos podemos aprender mucho de este análisis de liderazgo de Brown.

BILL GATES
Fundador de Microsoft*
* Este texto apareció originalmente en GatesNotes, el blog de Bill Gates.

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