'Mi voz siempre se ha conectado con el soul y el hip hop': Lianna

'Mi voz siempre se ha conectado con el soul y el hip hop': Lianna

La cantante habló con El Tiempo sobre su nuevo álbum y la importancia de la colaboración. 

Lianna

La cantante de soul Lianna

Foto:

Cortesía de la artista

16 de noviembre 2017 , 02:53 p.m.

Aunque no es rapera ni MC, la primera vez que Lianna se presentó públicamente como solista fue en el Hip Hop al Parque del 2009. Ya había ido antes, acompañando a otros artistas, pero aquella vez estaba presentando su primer EP.

Ya se había hecho un nombre como una voz infalible para los coros, como una artista que le agregaba una nueva dimensión a las canciones de rap. Pero eso no hizo que su debut en el Parque Simón Bolívar fuera más fácil: “Nunca había sentido tanto miedo en mi cuerpo, quería desaparecer, porque era un proyecto muy distinto para ese escenario”, recuerda la cantante.

'Me quedo aquí'Esta canción, producida por El Arkeologo, muestra a Lianna construyendo un paisaje idílico en el que quiere quedarse.
Lianna

'Me quedo aquí'

Nació en Medellín, y vino a vivir a Bogotá con sus papás a sus seis años. Sigue viviendo en la capital, pero va seguido a Medellín. “Voy por la música y el disco, por mi familia, por el amor. Tengo ganas de irme para allá, pero acá en Bogotá también tengo un montón de cosas”, confiesa.

Su voz – fuerte y suave, potente y dulce – la ha establecido como una de las principales figuras del soul y el R&B en Colombia. Aunque, como todo buen arte, su música es difícil de encasillar y definir, ella la calificaría como “soul o neo soul con beats de hip hop”.

En su álbum Paciencia (2012) explora otros sonidos, como el rockabilly de ‘Para Adelante’, el bossa-nova de ‘Regresar, y el jazz con tango de ‘Paciencia’. “Hay muchas líneas en mi trabajo, pero sí siento que mi voz siempre tiene una conexión con el soul y el hip hop, nunca ha salido de ahí”, apunta Lianna.

Ahora está trabajando en lo que será su segundo álbum, anticipado por sencillos como ‘Me quedo aquí’ y ‘Coctel Espacial’. Esta vez sabe que quiere volver a los beats de rap, con productores importantes del panorama del hip hop nacional, como Crudo Means Raw, AvenRec y, principalmente, El Arkeologo.

Su disco también es un regreso a lo que la enamoró del hip hop: las canciones en las que cantaban mujeres. “‘You Got Me’ de The Roots, las colaboraciones de Jill Scott con Mos Def, Amel Larrieux, con su grupo Groove Theory. Me gustaban mucho, los descubrí cuando estaba en el colegio. Y bueno, Erykah Badu, Lauryn Hill obviamente me encantan”, cita entre sus influencias la cantante.

La carrera de Lianna se puede leer como un termómetro de la historia del rap colombiano en el siglo XXI. Desde JHT y Ali AKA Mind, en Bogotá, hasta Alcolirykoz y Doble Porción en Medellín, e incluso Jiggy Drama en San Andrés, las canciones y los artistas con las que Lianna ha colaborado son incontables.

Por eso, aun si no todos conocen su trabajo personal, sus melodías son referentes para cualquier seguidor del hip hop nacional. No obstante, su rango y potencial musicales superan ampliamente el del género o, en todo caso, implican ampliar su concepción.

Lianna hace música apasionada, que transmite emoción con cada nota y cada línea. Y le tiene un cariño especial al rap y a su historia: “No soy rapera, pero he estado muy ligada al hip hop, y eso no me lo puede quitar nadie”, enfatiza.

Habló con El Tiempo sobré su proceso de escribir canciones, el trabajo con el Arkeologo y la importancia que tiene para ella hacer música colaborativamente.

¿Cómo va el disco?
¡El disco ya casi está! Estoy en esa parte del proceso en el que ya falta muy poco, y da una ansiedad tenaz. Es mucho camello. Ya tiene nombre, pero todavía no lo puedo decir. Hay un beat de Crudo, uno de AvenRec, yo produje ‘Cada Paso’ con DJH y Euri, y el resto de beats son del Arkeologo, él produce la mayoría del disco. Todos son buenísimos.

El proceso arrancó con ‘Cóctel Espacial’, y siento que la canción muestra que he dado un paso adelante en la búsqueda de formas de decir las cosas, una manera diferente a las que ya he usado antes. El cóctel era una temática bacana para explorar, entonces cuando El Arkeologo me mostró ese beat sabía que lo quería.

Todo el mundo estaba detrás de ese beat, por cierto. A Vic Deal le gustaba, a Kase.O le gustaba. Y Gambeta me dijo ‘Es que yo quiero cantar en ese beat’, y yo le dije ‘Yo quiero cantar con usted’. Y fue una cosa que se dio en un momentico, en una tarde escribimos la canción.

También venía de un tiempo sin haber encontrado esa química con un beatmaker, para querer crear el disco nuevo. Yo sabía desde hace muchos años que quería hacerlo en Medellín, porque conocía a Crudo, al Arkeologo, a AvenRec, pero no había tenido tiempo de ir.

Cuando fui volví a sentir que quería hacer música con estos manes, realmente esos beats que escucho me dan ganas de hacer de todo ahí encima. Entonces fue eso: como absorber esa música y dejar que me absorbiera también todo lo que yo estaba sintiendo. Cada canción tiene su proceso y su vaina especial.

Yo estoy súper emocionada con este disco, que ya es mi tercer trabajo. Llevamos un año y medio trabajándolo. Quiero volver a hacer lo mío: he hecho varias colaboraciones, pero este disco va a ser la música que a mí me gusta escuchar, y en mi idioma. Hay una nueva forma en la que puedo cantar, por los años que he estado buscando y sintiendo. Me parece muy bonito y quiero que la gente lo escuche lo antes posible.

¿Cómo es trabajar con El Arkeologo como productor?
Él es un ser muy especial. En lo musical tiene un conocimiento muy amplio de lo que es el hip hop, de los sonidos, de los distintos estilos. Y se puede adaptar a cada artista para que cada proyecto suene acorde a su personalidad, pero igual uno sabe que los beats son de él, se nota. Él es de esas personas que uno ve que disfruta y ama su trabajo, es una fascinación que se ve reflejada en la música.

Con este disco, hemos estado trabajando de la mano en la mayoría de las canciones. También para pensar conceptos, ideas, letras. Él es muy sabio, y puede aconsejarte en muchos aspectos. Yo recurro a él cuando tengo dudas, y siempre confío en su visión. Lo que él me dice, siento que es apropiado. Para esos momentos en los que uno no sabe qué hacer, él da mucha claridad. Eso para mí ha sido vital.

¿Cómo lo conoció a él y AlcolirykoZ?
Como por 2011, una amiga que era ‘punkera’ me mostró la música de AlcolirykoZ, yo no los conocía y me parecieron brutales. Y en un Hip Hop al Parque, en 2013 creo, Lucía Vargas invitó a Alcolirykoz, y yo también fui, me había invitado Superanfor. Entonces cuando vi que Lucía estaba con ellos ahí atrás yo fui a saludarla, y de paso les dije, muy apenada, que me gustaba mucho lo que hacían. Y El Arkeologo me dijo que también le gustaba lo mío.

Quedamos en contacto y empezamos a hablar, nos mandábamos música, y resultó que teníamos gustos muy similares. En ese diciembre fui a Medellín, y él me dijo que cayera a su casa y ahí me contó que estaban haciendo el disco nuevo y que si quería hacer un tema con ellos. Me mostró varios beats, y cuando volví a Medellín grabamos ‘No hay flores en Venus’. Y desde esa época yo le dije que sus beats eran muy buenos y que quería hacer mi próximo disco solo con beats de hip hop.

¿Y con los otros productores, Crudo y AvenRec, cómo se conocieron?
A Crudo lo conocí cuando sacó ‘Comida Rápida’. Yo quedé sorprendida, intentando averiguar de dónde era él, esa letra es de las mejores que tiene él. Le escribí diciéndole que ‘mucho respeto’, y él me respondió que también le gustaba mucho lo que yo hacía. Y me emocionó que él, así como El Arkeologo antes, también conocía mi música. Y ahí me invitó a Medellín, parchamos, e hicimos ‘No te preocupes por mí’.

Y él me presentó a AvenRec, porque se conocen desde hace mucho. Y la energía con todos ellos ha sido de crear, de respeto mutuo. Esa es mi única forma de hacer las cosas: que fluya desde el principio, que sea natural y no se fuerce.

Las colaboraciones han sido vitales en su carrera ¿Cómo ha vivido ese proceso?
Para mí las colaboraciones siempre han sido como la escuela. Yo empecé a hacer canciones colaborando. La primera vez que entré a un estudio yo tenía 16 años. Estaba en el colegio y pedí permiso para irme a grabar con Conexión Frontal el coro de una canción. Yo estaba muy nerviosa, tuvimos que apagar la luz para que yo pudiera cantar. Y desde ahí seguí cantando.

Hay una línea de tiempo con las colaboraciones en la que también siento una evolución de lo que yo hago. Las canciones por las que me enamoré del hip hop tenían a nenas cantando, y eso era lo que yo quería hacer. Mi sueño siempre fue tener una banda, como The Fugees o The Spooks, pero siempre fue complicado.

Pero por eso me gusta hacer colaboraciones, para poder pensar colectivamente. Y por eso también quería trabajar de cerca con los productores para mi disco

¿Ha tenido problemas por egos en las colaboraciones?
Yo nunca me he rayado, pero igual es duro que te desbaraten lo que tú crees que está bien. O también pasa al contrario, que les puede gustar mucho lo que hiciste y a ti te parece malísimo. Pero la única forma de saberlo es haciendo, grabando y viendo cómo queda.

Por eso me gusta tanto ir al estudio con gente, hay que ser flexible y estar dispuesto a cambiar. Los humanos somos animales de manada, necesito de la visión de otros. Crudo también es así, te sabe guiar, y tiene muy buenas imágenes para explicarte las cosas. Y eso ayuda a que uno no haga veinte veces la misma canción, sino poder reinventarse.

¿Cómo es su proceso de creación?
Para mí es importante decir algo, aunque no sepa qué al principio. Mis letras parten mucho de experiencias personales, y emocionales. Pero también siempre ha sido muy instintivo, voy más por la melodía. Hay veces que una melodía se vuelve letra, y otras en las que a las letras le doy melodía. Hay beats que te agarran y te lleven a su mundo. Por eso es importante tener mi celular para grabar, para poder improvisar melodías y letras que luego me pueden servir.

¿Cuál es su letra favorita de las que ha escrito?
La de ‘Paciencia’ me gusta mucho, se la escribí a mi papá en un momento complicado de mi familia. Cuando la escribí me vino la idea de hacerla con Ariel Iud, el bandoneonista con el que la grabamos. Fue como un rompecabezas, porque Ariel vivía en Dubai. Yo le di una base de jazz para que el improvisara y mandó varias líneas de bandoneón, hasta que mandó la que quedó, que es insuperable. Me gusta mucha la letra, es bonita y personal. La gente piensa que es como dedicada a un novio, pero no, es otra cosa.

¿Cómo se siente con su carrera en este momento?
Yo me siento muy agradecida por el camino que elegí con la música. No es fácil ser artista en este país y he tenido momentos de duda, pero se me pasan. El proceso de este disco lo he disfrutado mucho, así como el equipo con el que estoy trabajando.
Quiero seguir tocando, seguir conectándome con la gente en vivo. Y estoy muy orgullosa de lo que soy. Podría haberme metido a realitys, a hacer otras cosas para vender. Pero mi voz y mi sonido no los he perdido.

He bailado y he dado clases de tango, street jazz, hip hop y danza contemporánea. También trabajo con un circo. Pero mi música siempre ha sido intocable. Ya he aprendido también, tampoco quiero ser el adorno de nadie ni voy a trabajar con alguien que solo quiere que salga en su canción como un accesorio.

SANTIAGO CEMBRANO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

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