Cuando los amigos de Gabo enseñaron a celebrar el Nobel en Estocolmo

Cuando los amigos de Gabo enseñaron a celebrar el Nobel en Estocolmo

Este miércoles, músicos y gestoras de la comitiva que acompañó a Márquez recordarán la experiencia.

Gabriel garcía Marquez

Gabriel García Márquez en la ceremonia del Nobel.

Foto:

EFE

23 de enero 2018 , 11:44 a.m.

Al anunciarse que el Nobel de Literatura 1982 era para Gabriel García Márquez, en una de sus primeras declaraciones, dadas a Germán Santamaría para EL TIEMPO, Gabo dijo que quería celebrar el premio con “cumbias y vallenatos”.

La frase caló en la mente de la antropóloga Gloria Triana, que este miércoles estará en Aracataca con varias de las personas que viajaron con Gabo a Estocolmo para recordar estas historias, en un conversatorio organizado por el Ministerio de Cultura.

“¿Cómo así que solo cumbias y vallenatos si Macondo somos todos?”, pensó la gestora cultural, que entonces trabajaba en Colcultura.

Aura Lucía Mera, quien dirigía Colcultura (Hoy, Ministerio de Cultura) recuerda que se enteró del Nobel cuando los periodistas empezaron a buscarla para que hiciera una declaración y que primero pensó en irse por su cuenta a ver la ceremonia. Pero José Vicente Kataraín, fundador de Oveja Negra (editorial de Gabo entonces), le recordó: “Tú eres la directora de Colcultura, arma una delegación”.

Mera recuerda que fue en su casa, con Kataraín, Gloria Triana, Juan Vita y Carlos Ordóñez Caicedo, donde surgió la idea de armar una comitiva que viajara con Gabo a recibir el Nobel y mostrara en vivo parte del Macondo retratado en sus obras.

Triana, que dirigía la oficina de Festivales y Folclor (“en esos tiempos no se hablaba de patrimonio inmaterial”, recuerda), empezó a reclutar a la selección de los mejores exponentes de nuestras músicas, que conoció en años previos.

Buscó al maestro Luis Quinitiva y su conjunto llanero, llamó a Totó la Momposina, a Leonor González Mina, la ‘Negra Grande de Colombia’, y a grupos folclóricos como el de Carlos Franco y sus Danzas del Atlántico o Julián Bueno y las Danzas del Ingrumá.

“Apenas se supo de la comitiva, la Cacica (Consuelo Araujonoguera) salió a los medios a decir que ella ya había escogido a los Hermanos Zuleta para ir –cuenta Triana–, y también iba Rafael Escalona. Entonces la llamé y le dije que trabajáramos juntos para hacer un solo viaje”.

Lo que siguió parecía impregnado del mismo realismo mágico que Gabo les dio a sus obras: “Avianca nos prestó un jumbo que nos llevó y nos recogió –dice Aura Lucía Mera–. El director de los Seguros Sociales nos prestó los médicos, Artesanías de Colombia nos regaló pasamontañas, ruanas y guantes, porque íbamos a un lugar de 22 grados bajo cero. El director de la Federación Nacional de Cafeteros nos dio para los gastos”.

A los integrantes de la comitiva que lo necesitaron les arreglaron hasta la dentadura, recuerda Mera. Algunos no habían volado. “Les di clases de avión”, añade. Otros ni sabían quién era Gabo, y mucho menos lo habían leído.

La comitiva no tuvo apoyo de la prensa. Triana tiene presente la crítica de Roberto Posada, D’Artagnan, que auguraba un oso en Estocolmo. Los premios Nobel no se celebraban así como estaban planeando en Colcultura, aseguraban otros.

Dice Mera que hasta el presidente Belisario Betancur tenía sus dudas y tuvo que mostrarle un ensayo en el teatro Colón de lo que tantos grupos de música y danzas de las diferentes regiones iban a mostrar en 20 minutos durante el banquete de celebración del Nobel.

Carlos Ordóñez Caicedo (teatrero que después abriría los restaurantes Fulanitos) se encargó de integrar a los músicos. Artistas de un conjunto tenían que apoyar a los de otros, pues no se podía llevar a cada grupo con todos sus integrantes.

Llegados a Estocolmo, los alojaron en un imponente buque que reposaba en la bahía. Carlos Rojas, hoy director del grupo Cimarrón, había terminado en Estocolmo como parte de la delegación porque el arpista titular del grupo llanero no tenía papeles para salir del país, y recuerda así ese viaje:

“Todos conocimos a Gabo, pues él saludaba a la delegación. Hacía presencia en eventos, aunque teníamos agendas paralelas. Recuerdo que nos cruzamos en una escuela pública que reinauguraron porque se llamaba República de Colombia”.

La presentación más importante –la delegación hizo varias– fue la del banquete, en el Palacio del Ayuntamiento. La Cacica se puso una manta wayú y bailó como si fuera una bailarina más. Gloria Triana recuerda que también ella se puso una pollera de cumbia para bajar con la delegación por los escalones de la sala.

Dicen las gestoras que todo podía fallar pero nada falló. Ante los reyes de Suecia, la delegación colombiana contagió de su alegría el frío de la ciudad. Al día siguiente, el diario más importante del país tituló que los amigos de Gabo le habían enseñado a Estocolmo cómo se celebra un Nobel. Ningún otro nobel antes había traído una delegación que rompiera tan exitosamente el protocolo. Tampoco lo ha hecho ninguno después.

A 35 años de esta aventura, Gloria Triana decidió recuperar esta memoria. Buscó a los ‘sobrevivientes’ de aquel viaje para que, en un documental titulado Cuando Colombia se volvió Macondo, recordaran cómo fue aquel evento. En el camino se reencontró con Mera, Totó la Momposina, el cajero vallenato Pablo López –los Zuleta no quisieron participar–, la Negra Grande y el arpista Carlos Rojas.

El documental se proyectará en función de estreno este miércoles a las 6:30 p.m., en Aracataca, la tierra de Gabo, dentro del Hay Festival.

“Era importante dejar esta memoria, solo alguien con la mística de Gloria Triana podía hacerlo –dice Mera–. Porque el libro que Colcultura hizo después, De Aracataca a Estocolmo, en el que amigos de Gabo como Álvaro Castaño Castillo, Plinio Apuleyo Mendoza, Nereo López y otros recordaban el viaje, se agotó, y no quedaron registros para volverlo a sacar”.

¿Dónde y cuándo?

Este miércoles, 24 de enero, en Aracataca (Casa Museo Matiz) se hará, a las 10:30 a. m., el conversatorio con los testigos del viaje a Estocolmo, organizado por el Ministerio de Cultura, dentro del marco del Hay Festival.
Al finalizar, habrá un concierto vallenato.
6:30 p. m. Función al aire libre de ‘Cuando Colombia se volvió Macondo’.

LILIANA MARTÍNEZ POLO
EL TIEMPO
lilang@eltiempo.com

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