Improvisación, libertad y jazz en Mompox

Improvisación, libertad y jazz en Mompox

Una mezcla de ritmos se vivió en la sexta edición del Mompox Jazz Festival.

Mompox Jazz Festival

Jazz and Jam acompañó el desfile de Hernán Zajar.

Foto:

Néstor Gómez / EL TIEMPO

27 de septiembre 2017 , 08:44 a.m.

Una de las virtudes del jazz es su maleabilidad, que le permite mezclarse con otros géneros. Así se vivió en el VI Mompox Jazz Festival, que tuvo lugar entre el 21 y 23 de septiembre en esta población de Bolívar.

Hermanadas con el jazz, se escucharon propuestas de vallenato, salsa y ritmos tradicionales en la ciudad que demostró su capacidad para recibir un evento de estas características, con una renovada oferta hotelera.

Las distintas plazas de Mompox se convirtieron en escenarios propicios para los conciertos, así como las iglesias funcionaron para recibir las presentaciones corales y de góspel.

“Acá la gente es bien hospitalaria, siempre se siente como volver a casa. Uno llega sin tener dónde dormir y te abren la puerta en algún lugar”
, afirmó el músico Chabuco, quien con su mezcla de boleros, vallenato y jazz hizo parte del cartel de artistas, al actuar en la tarima de la plaza Santa Bárbara, el viernes.

“Mi padre ponía muchos boleros cuando yo era niño, y eso fue lo que hizo que yo tuviera esta mescolanza: que mi voz sea vallenata pero que se pueda mover por otros géneros. La clave es que no esté el jazz por encima del vallenato ni viceversa”, explicó el músico, nacido en Valledupar.

Si Chabuco puso su cuota del folclor colombiano, los músicos que lo acompañaron sí encuentran sus raíces directamente en el jazz latino. Diego Valdés es de la familia Valdés de Cuba, hecha leyenda por Bebo y Chucho y su grupo Irakere. A su vez, el percusionista Rauliert Simpson es hermano del icónico baterista Ernesto Simpson.

Aunque el jazz no es colombiano, para Chabuco encaja perfectamente con la cultura de la costa Caribe del país.


“El jazz es improvisación. Así tocan los acordeoneros de mi pueblo, nadie les tiene nada marcado. Por eso es que me gusta tanto esta música: su libertad, igual que esta ciudad”, dijo.

La música permeó todos los espacios de la ciudad, incluso el desfile de la nueva colección del diseñador momposino Hernán Zajar, en la plaza San Francisco.

La colección ‘Mágico Mompox’ no solo rindió un homenaje a la cultura de este patrimonio de la humanidad, sino que estuvo acompañada de clásicos del jazz y el soul interpretados por Esteban Nieto y el ensamble de Jazz and Jam.


Pero no todo fue jazz. Entre las presentaciones se destacó la del Coro Polifónico de Unibac, que con un enfoque animado para su música sacra iluminaron la iglesia San Agustín. Esto, junto con las presentaciones de góspel, mantuvo la sintonía con la religiosidad profunda de Mompox.

A su vez, la academia y reflexión también tuvieron un lugar importante en el frenesí del festival. Artistas como Óscar Acevedo y el percusionista cubano Pedrito Martínez pudieron explicar más de su música y responder las preguntas de los asistentes a las charlas magistrales que se llevaron a cabo en la sede del Sena.

No podían faltar representantes de Estados Unidos, donde nació el jazz, como Cecily’s Band, de Washington, que llegó a Mompox para presentar su propuesta en el segundo día del festival.

Cecily, líder de la banda, sostuvo que “el jazz y la música latina vienen comunicándose por muchos años. El jazz estadounidense tuvo en los años 50 y 60 influencia de la música cubana y hoy se pueden encontrar similitudes en el ritmo y la improvisación”.

Antes de llegar a esta improvisación y libertad que el jazz le permiten, Cecily empezó estudiando música clásica. Fue ahí donde aprendió la técnica vocal que ahora utiliza con su banda.

“Muchas veces mi aproximación a la forma en que canto es muy clásica. La técnica, la forma en que respiro, cómo sostengo la nota viene de ahí”, explicó sobre sus orígenes la cantante.

También Ilustró las múltiples diferencias entre ambos géneros: “En música clásica hay que cantar exactamente lo que dice la partitura, lo que el compositor escribió. En el jazz es lo contrario: se espera que tomes lo que el compositor hizo y lo hagas propio a tu manera. Eso me costó aprenderlo, lo hice observando a gente muy buena y practicando mucho”.

A su vez, Cecily se manifestó sobre el poder público del jazz, un género que históricamente ha servido para expresar resistencia frente a injusticias sociales y políticas. “Toda la música tiene el poder para hablarle al corazón a la gente, pero el jazz, en particular, es muy bueno en eso por su improvisación”, dijo.

“No puedes evitar sentir lo que la otra está sintiendo porque se siente sincero, no planeado. Entonces puede hablar de temas sociales con sinceridad, te fuerza a concentrarte en sentir el miedo, la rabia o el amor de los artistas”, explicó.

A pesar de la historia del jazz como protagonista en las luchas por las reivindicaciones sociales de poblaciones afroamericanas en Estados Unidos, en Colombia el género suele pensarse como música compleja, para las élites.

En esa tradición también se inscribían algunos miembros de Retro Jazz, una banda de República Dominicana, hasta que decidieron cambiar esa situación.

“Siempre tocábamos el repertorio tradicional de jazz, como los standards. Pero nos quedaba la sensación de que tocábamos para un público muy reducido y selecto. Entonces quisimos buscar ese vínculo que hacía falta: hacer versiones de jazz de canciones dominicanas, que fueron famosas en sus estilos originales como merengue, bolero y salsa”, recordó uno de los miembros de Retro Jazz.

Hoy, admiten que la fórmula resultó mucho mejor de lo que en algún momento pensaron, pues “el apoyo que hemos recibido ha sido muy inesperado, sobre todo de gente que no escuchaba jazz antes. Por eso, queremos hacer un homenaje a muchos compositores dominicanos que muchas veces no se conocen”.

Su abrazo a la música de República Dominicana no ha implicado simplificar el jazz. “Esta es una música que requiere de un esfuerzo intelectual profundo, no es música popular latinoamericana, que es armónicamente más simple. Por eso estamos incorporando elementos folclóricos de la música dominicana, como el pambiche, un primo hermano del merengue”, revelaron.

El gobernador de Bolívar, Dumek Turbay, resaltó antes del inicio de los conciertos del viernes que el jazz había crecido a orillas del río Misisipi. Y no sería exagerado decir que, al ver el desarrollo del Mompox Jazz Festival, en Colombia el jazz crece cada año a orillas del río Magdalena.

SANTIAGO CEMBRANO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

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