¿Cómo logró llegar a Bogotá el cubano Ángel Santiesteban-Pratsa?

¿Cómo logró llegar a Bogotá el cubano Ángel Santiesteban-Pratsa?

El autor de ‘Lobos en la noche' cuenta cómo es la vida de escritor y bloguero en su Cuba natal.

Ángel Santiesteban-Prats, escritor cubano

El escritor cubano Ángel Santiesteban-Prats posa sonriente en un momento de la entrevista.

Foto:

Claudia Rubio / EL TIEMPO

07 de mayo 2018 , 03:35 a.m.

Fue invitado esta semana a un foro en Bogotá por la Universidad Sergio Arboleda y la Fundación Vista-Larga, con sede en Miami, que promueve a los escritores en el exilio. Entiendo que el régimen cubano casi no lo deja venir… 

Pues, la verdad, casi no me dejan salir de Cuba. Llegué al aeropuerto a montarme en un vuelo de Avianca el viernes, y me tuvieron preso hasta el sábado. El domingo, luego de muchas presiones internacionales, me dejaron viajar a Bogotá.

¿Por qué lo detuvieron?

Bueno, estuve preso dos años y medio, de una condena de cinco años, a partir de un blog que abrí y que se llama ‘Los hijos que nadie quiso’. En ese momento empezó mi persecución.

¿Qué tratamiento recibió en prisión?

Me trataron como un preso político, con respeto. Realmente, las autoridades de prisiones no eran las que me gobernaban, ellas solo me cuidaban. El que regía sobre mí era el Departamento 21 de la Seguridad del Estado (la policía política).

Me tuvieron dos años y medio preso, salí en julio del 2015 gracias a una intervención de eurodiputados y con ayuda del ministro de Relaciones Exteriores alemán que hoy es el presidente, quien fue a Cuba y entregó una carta e inmediatamente me liberaron.

¿Por qué abrió el blog si se volvió objeto de tanta persecución?

Fue una cosa consciente. Sucede cuando comienzas a sentir asco de ti, sí, por tu silencio, por tu doblegamiento ante la dictadura y ante las cosas que suceden, y cuando tú sientes ese asco, entonces acudes a hacer tu manifestación contra el sistema, contra el régimen.

¿Qué lo hizo pensar que lo iban a dejar salir para viajar a Bogotá?

Cuando el 28 de febrero cumplí los cinco años de la condena, fui a sacar el pasaporte y me lo dieron. El pasaporte ya quería decir que yo no estaba ‘regulado’, que es la palabra que ellos usan. Pero una vez que me presento ahí en el aeropuerto, me llevan a una oficina y me informan que como estoy ‘regulado’, no solo no puedo viajar, sino que me van a detener.

¿Y bajo qué cargo?

Desde el día antes me estaba llamando un policía diciéndome que estaba vinculado a ‘una estafa de un móvil’, porque te buscan las cosas más feas que te puedas imaginar. Entonces, bueno, me llevan al cuartico, de emigración me traslada la policía de gobierno a una estación cercana al aeropuerto y ahí me dejan hasta el otro día, detenido en el calabozo. Me liberaron el sábado a partir de la fuerza que se empieza a hacer desde afuera.

¿Quiénes desde afuera?

La Fundación Vista-Larga. Mientras estaba detenido me llamaron por teléfono y me dijeron: ‘Angel, no estamos hablando contigo sino con la policía secreta que nos está escuchando.

Vamos a redactar la Declaración de Bogotá y diremos que no te dejaron salir de la isla’. Creo que entendieron

Vamos a redactar la Declaración de Bogotá y diremos que no te dejaron salir de la isla’. Creo que entendieron. Pero antes de eso llegó un oficial y me dijo que estaba acusado de tráfico de drogas.

Después, que era por una estafa con una moto, y finalmente volvieron a la historia del móvil. El domingo por la mañana me llama una funcionaria de emigración para decirme que ya no estoy ‘regulado’. Entonces corrí para el aeropuerto y me fui en el próximo avión.

¿Ser escritor en Cuba, y más si se escribe desde la oposición, es muy difícil?

A la literatura uno no la escoge, ella lo escoge a uno. Si yo la hubiese escogido, quizá nunca me hubiese metido con el sistema, habría sido un cínico y estaría escribiendo para navegar, para flotar dentro de la dictadura y que no se metieran conmigo.

Hasta una época podías criticar el sistema sin mencionar a los Castro; podías hacer una literatura crítica, ellos te ponían en una lista que si no era negra, era gris, ya con pespuntes negros, pero bueno, no era negra, como en la que yo estoy ahora. Se puede jugar con la cadena, pero no sacar a bailar al gorila. A partir de que yo abrí el blog en el 2008 ya me metí con el gorila, que comenzó a dar sus zarpazos.

¿Está arrepentido de haberse puesto a jugar con el gorila?

Para nada. Todo lo que me ha pasado a mí y a otros son condecoraciones. Si no me sigue pasando, tengo que cuestionarme qué estoy haciendo mal.

¿Cómo fue la historia del blog?

Fui a República Dominicana en el 2008. Siempre tenía el sueño de que me dieran un pedacito de la última página, en la parte de abajo, en un periódico para yo decir lo que pensaba.

En esa visita a Dominicana me enseñaron a hacer un blog y aquello me pareció como cosa de Dios

En esa visita a Dominicana me enseñaron a hacer un blog y aquello me pareció como cosa de Dios. Ahí podía escribir lo que me daba la gana sin la censura de nadie.
¿Cómo hace para acceder a su blog?

Hay dos maneras de limitar internet en Cuba. Una es la banda, que es muy angostica, y la otra es solo darles a los que son cercanos buen internet. A los escritores amigos del régimen les dan 50 horas de internet. Tengo un amigo que me deja oculto.

Mi blog está censurado, no se puede abrir en Cuba. A escondidas me regala una de las 50 horas que le dan y vía internet les envío a parientes o amigos los textos para que los pongan en el blog. Desde que lo comencé, hace 10 años, nunca he abierto mi blog en Cuba.

¿Cómo se busca el blog?

Loshijosquenadiequiso.wordpress.com.

¿Cómo publica sus libros?

Como es literatura crítica, para publicar los tres libros que publiqué en Cuba tenía que ser contra premio. A los concursos enviaba el material inédito y el premio ya respaldaba la publicación. En 1992 me gané el premio Casa de las Américas; tenía 26 años y cuando llegué a la premiación a las 8 de la noche, me lo habían retirado. Ellos me dijeron que su cobardía se escudó bajo la amenaza de que si me premiaban me harían daño, y no querían.

Tres años después me gané un premio de la Uneac (Unión Nacional de Artistas y Escritores de Cuba) con ‘Sueño de un día de verano’ y me tocó negociarlo con Abel Prieto, que era el presidente. Hoy es el ministro de Cultura. En estos momentos soy ‘bestseller’ en Alemania con mi libro ‘Lobos en la noche’. Pero en Cuba no puedo publicar. En Miami también me ha publicado la Fundación Vista Larga con su proyecto Puente a la Vista.

¿Qué está y que no está permitido escribir en Cuba?

Bueno, está permitido escribir mucha ciencia ficción, pero a mí no me sale. Desde que comencé a escribir soy un escritor maldito, porque como te decía, no sé escoger otra literatura, solo la que me sale, y la que me sale es problemática.

O sea, ¿lleva su trabajo a una editorial de la isla, y allá le dicen no?

Te dicen no. Si es un cuento de prostitución y pones a un policía corrupto, ¡oh, espérate!, te estás metiendo con el Ministerio del Interior; si el padre de la muchacha es un funcionario del gobierno, ¡oh, te estás metiendo con el Ministerio de Relaciones Exteriores!

¿Pero el libro de la Uneac sí se lo publicaron?

Termino la historia. Abel Prieto me dice que para publicar el libro le tengo que quitar cinco cuentos porque si no, la Asociación de Combatientes de Cuba nos va a fusilar si sale este libro, palabras textuales. Entonces me ofrece un apartamento gratis, a mi nombre, como premio, a cambio de que yo acepte sacar esos relatos.

O sea, a manera de premio le ofrece un apartamento a cambio de que saque cinco capítulos…

Cinco relatos. Y yo al principio le digo, no, olvídate. Le digo que no soy un escritor de escándalo, que quiero que me conozcan por mi obra. Y es cuando él me dice, ‘¿Tú tienes auto?’ Le dije, sí. Me dice, ‘¿y casa?’ Yo me quedo así… Mi esposa en ese momento estaba embarazada y estábamos viviendo de agregados en casa de ella.

Dice, yo estoy dispuesto a darte un apartamento si tú sacas estos cinco relatos. Cosa que me habría podido pasar en cualquier editorial del mundo: no interesan unos capítulos. Este hombre me estaba diciendo, te voy a publicar, pero estos cinco relatos no me interesan y, además, te voy a dar un apartamento a cambio de los que no me interesan. Claro, era un premio y en honor a la justicia tenían que publicarlo. Finalmente, el libro salió sin los relatos. Y yo con mi apartamento…

¿Publicó el libro entero por fuera?

Cogí ese libro e hice algo que en Cuba no se puede hacer, me inventé una editorial con el nombre de Emely, le puse hasta código de barras falso y publiqué el libro íntegro, como si fuera publicado en Barcelona, e hice 2.000 copias y las repartí. Así fue como el libro pudo salir.

¿Lo han puesto preso en otras oportunidades?

Sí. A los 17 años, cuando terminé la carrera militar fui a la costa a acompañar a mi familia que se escapaba en una lancha; los apresaron en altamar. Alguien contó que yo estaba en la costa y fui apresado un año y dos meses, a los 17 años. La prisión fue en donde comencé a escribir.

Era la manera de escapar de aquel infierno, de estar uno a solas, sin escuchar a la gente llorando, abusada, violada; escribí una novela sin saber cómo se escribía una novela. Empecé a fijarme en un libro, cómo se hacían los diálogos y cosas así, y salí de allí entonces a buscar mi oficio de escritor.

¿Espera que con el cambio de gobierno pase algo a nivel de la libertad de expresión? ¿O eso será lo mismo?

No, lo mismo y peor, porque ahora los Castro van a trabajar detrás del rostro de otro. Raúl Castro quiere a sus hijos y a sus nietos, Fidel no. Fidel no era muy familiar, era un hombre muy frío. Pero Raúl sí es muy familiar, y pienso que él está cuidando su familia. A él le interesan sus hijos, sus nietos...

No puedo dejar de preguntarle qué opina de la situación en Venezuela. Después de su visita a Colombia, ¿cree que tenemos algún peligro de caer en eso?

Sufrimos muchos y sentimos mucha vergüenza por lo que está pasando en Venezuela, por lo que ha hecho la dictadura, por la manipulación, por el asesoramiento que han recibido de los cubanos. A eso se suma toda la vergüenza que sentimos de todas las décadas de guerra de Colombia por culpa también de Cuba.

No entiendo cómo la Comunidad Europea está haciendo las paces con Cuba, mientras se las retira a Venezuela. Nuestra dictadura es el eje del mal. En cuanto a Colombia, me da terror que después de todas estas guerras y de que ya ustedes pueden empezar una nueva y hermosa vida, venga Petro. Colombia no merece volver atrás.

¿No le han dado ganas de irse de Cuba?

No. Mis amigos, mis compañeros me lo dicen, pero yo siento un compromiso con la libertad de Cuba. A mí la política no me interesa, solo quiero ser un escritor que dice lo que piensa. Y mientras yo no pueda decir lo que pienso en mi país, no me voy a ir.

¿Y la Declaración de Bogotá se hizo o no se hizo?

Se hizo en la Sergio Arboleda. Le reclama, le exige al régimen que libere a otros escritores y artistas que no dejan salir de Cuba.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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