'La gente está entrenada para ser infeliz'

'La gente está entrenada para ser infeliz'

El chamán boliviano Chamalú habló con EL TIEMPO sobre su nuevo libro, 'Inteligencia existencial'.

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Luis Ernesto Espinoza, conocido como el chamán Chamalú, nació en Cochabamba en 1959.

Foto:

Milton Díaz / EL TIEMPO

21 de noviembre 2016 , 02:21 p.m.

El acercamiento con la espiritualidad del chamán Chamalú se remonta a su propio nacimiento, en los andes bolivianos, cuando siendo apenas un niño, los médicos le encontraron una enfermedad incurable. “Mi abuela indígena quechua analfabeta, pero muy sabia, me devolvió la salud y la vida con medicina ancestral popular”, explica.

Esa sabiduría de sus antepasados indígenas es la que este motivador ha ido asimilando y compartiendo en sus múltiples conferencias que da por todo el mundo. Sus miles de seguidores se mueven como una secta, llenando salones completos y él, prácticamente, no se baja de un avión en todo el año. Sin embargo, conserva la sencillez y la discreción de los sabios. Lleva 20 años paseándose entre universidades, cárceles y empresas, llevando los mensajes que lo han convertido en una autoridad en el campo de la medicina alternativa y la cosmovisión indígena.

Y son justamente esa sencillez y esa sabiduría lo que quiso plasmar en su nuevo libro ‘Inteligencia existencial’, que Intermedio Editores está poniendo en las librerías. “Es un libro que resume un conjunto de claves y herramientas para que cada uno pueda identificar las potencialidades que trae. Estas son semillas para germinar un poder interior y una sensibilidad que nos permita aprender a vivir con felicidad, con plenitud y con salud”, explica.

En una fugaz escala que hizo en Bogotá, mientras regresaba de Europa y Estados Unidos rumbo a Bolivia, EL TIEMPO conversó con Chamalú sobre algunos de los mensajes que él quiere compartir en pro de una sociedad mejor.

Llama la atención que el respeto por sus antepasados lo lleva muchas veces a hablar en la primera persona del plural. Como si él tan solo fuera el mediador del mensaje de una sabiduría milenaria que no le pertenece solo a él.

¿Esta manera suya de hablar tiene alguna relación con la solidaridad, que trata en su libro?

Creemos que la solidaridad es algo que está desterrado, mal visto, aunque algunos hacen de la solidaridad un gesto demagógico en lo político. Pero en verdad, la solidaridad como estilo de vida es bastante escasa en un contexto individualista. En cambio, en la cosmovisión indígena, la solidaridad y la reciprocidad son los rieles sobre los que se desplaza la vida. Solidaridad para nosotros es pensar desde los otros, pero también en la madre Tierra. De esta manera imaginamos que será posible un futuro distinto y mejor.

Usted anota que la gente se ha olvidado del ser y se conforma con el hacer…

La infelicidad es algo inducido. Nosotros estamos convencidos de que el conformismo es una especie de anestesia de lo insoportable, es una especie de resignación, es como adaptarse a lo que nosotros llamamos vivir con el piloto automático, atenido a unas necesidades básicas. Sin embargo, nunca es demasiado tarde para descubrir. La vida no es solo trabajar, tener hijos y los conflictos personales. Es muchísimo más, solo que no hay universidad ni escuela que prepare a la gente para vivir. Lo que nosotros hacemos precisamente es eso: enseñarle a la gente las herramientas para reinventar su vida.

¿Qué consejos les daría a los que buscan vivir mejor?

Darnos cuenta de que estamos vivos. Para ello, ayuda mucho diez minutos en silencio al día, meditar. Respirar conscientemente, tomarse unos minutos de reflexión antes de dormir, dándote cuenta de que hoy ya se acabó, que cada día es el último día por hoy. Nunca jamás vendrá este día. Entonces, darnos cuenta de eso, preguntarnos qué aprendimos, como usamos nuestra energía, el tiempo y las oportunidades. De esa manera, nos vamos vacunando contra los errores. Estos son algunos recursos para pasar nuestra vida a otro lugar.

¿Por qué la felicidad suele ser tan esquiva en el mundo de hoy?

Porque la gente está entrenada para ser infeliz. Está comprobado que la gente infeliz compra lo que no necesita, se enferma más, consume más. Sin embargo, uno puede darse cuenta de que ayudando a que la gente sea más feliz tendríamos menos gastos en sanidad, menos accidentes automovilísticos, menos conflictos, menos procesos judiciales. Es una cuestión de organización de la sociedad, a partir de una modificación de los estilos de vida recomendados.

¿Cómo encontrar la misión de cada uno en la vida?

Lo primero que tenemos que hacer es darnos cuenta de que la vida es algo más que pasársela trabajando y ganando dinero, comprando y luego pasar la tarde del domingo con ganas de darse un tiro. De sentir que la casa está llena, pero el corazón vacío. Es muy importante reinventar la vida, conocerse y dentro de ese proceso, encontrar los talentos que tenemos, las capacidades, porque esas son nuestras fortalezas existenciales. Y las pasiones porque con ellas no gastamos energías. Si tú estás haciendo lo que amas, no gastas energías, te conviertes en un generador.

¿Y cómo encontrar el silencio interior?

Hay que tener en la agenda una hora que diga: cita conmigo mismo. Si no tienes tiempo para estar contigo no hay solución.

¿Y qué debe pasar en esa cita con uno mismo?

Estar en silencio, observarte, sentirte, respirar conscientemente, darte cuenta de que estás vivo; y que estar vivo es preguntarse, es buscar, es dudar, es asombrarse. Hay que ir recuperando todo ello. Y a partir de eso, tú te vas dando cuenta de que no eres lo que te dijeron que eras. Ahí comienza el camino.

¿Eso es lo que usted llama conectarse con el ‘wifi cósmico’?

Es reactivar lo que llamamos la inteligencia sutil, que es recuperar la sensibilidad. Porque la gente está entrenada para vivir en piloto automático. El que puede ser eficiente pero no es sensible; el que puede hacer muchas cosas, pero no sabe ser; el que no comprende la misión que tiene y por tanto no se conoce. El piloto automático solo sabe hacer. Hay que desmantelarlo, no podemos vivir solo de nuestra inteligencia instintiva. A partir de eso recuperamos nuestra sensibilidad en ese proceso de reencontrarnos. Y al recuperarla comenzamos a sospechar que la vida es otra cosa.

Usted habla de la inteligencia sutil, que hace parte de otras inteligencias que comenta en el libro…

Mencionamos en este libro 20 inteligencias. Cuestionamos la definición convencional de inteligencia, discrepamos con el famoso coeficiente intelectual que básicamente cuantifica una sola inteligencia: la lógico-matemático-racional. Hay culturas en la selva que nos hablan de que tenemos 23 sentidos, mientras que cuando ellos se enteran de que el hombre blanco tiene solo cinco, quedan espantados. Entonces, la inteligencia emocional es la capacidad de organizar el resto de las inteligencias. Es la gerencia operativa estratégica que va no solo definiendo el “qué” sino el “cómo”, en eso que nosotros llamamos el arte sagrado de aprender a vivir. Es identificar tus fortalezas, saber para lo que no eres bueno. Y es poner todo eso al servicio de tu propuesta existencial, que garantice por lo menos tres cosas: que aprendas de todo lo que pasa, que disfrutes del hecho de estar vivo y que tú despliegues acciones solidarias hacia los demás, ayudando a que otros descubran la vida.

Uno de los capítulos se titula ‘Convertir al buscador en un encontrador’. ¿Qué significa?

Hay gente que se pasa la vida buscando. La vida es demasiado corta como para pasársela buscando. Hay un momento en que uno tiene que encontrar, estacionarse en algo, profundizar en algo y desde ello, reorganizar su vida. De lo contrario, la búsqueda se convierte en un fin en sí mismo y eso es confundir los medios con los fines. Eso es perder tiempo. Nosotros cuidamos de ahorrar energía y de cuidar bien el tiempo porque sabemos que este es muy limitado.

¿Cómo hacerle frente al estrés en la vida moderna?

El estrés es un mecanismo comprensible dentro de la inteligencia instintiva, que nos prepara para el ataque o la defensiva, para la huida. La adrenalina que libera el estresado es básicamente un mecanismo de supervivencia. Es como cuando un animal tiene que salir corriendo. Pero no se ha visto que un animal esté corriendo ocho horas al día. En ese momento lo que es un mecanismo de defensa, se torna en una autoagresión. Y no es posible vivir bien corriendo. Pero no solamente eso, no es posible comprender la vida, conocerse, disfrutar la vida, saber hacia dónde vas si estas corriendo. La velocidad es inversamente proporcional a la profundidad.

¿Cómo tomar buenas decisiones en la vida?

Somos la única especie libre. Los demás responden a su genética. Las abejas van a construir siempre su colmena de la misma manera, no hay innovación porque son completas. Pero para ser libres hay que ser incompletos. Por tanto, vivir es elegir y mucha gente está eligiendo mal. A mucha gente hay que protegerla de sí misma.

¿Qué papel juega la voluntad en nuestras vidas?

La voluntad es el combustible que nos permite que el carro ande. La voluntad debe desplegarse para hacer lo que tenemos que hacer en el momento justo y de la manera precisa. Es estar dispuestos también a asumir la responsabilidad y pagar el precio de lo que tú quieres, en términos de costo energético, tiempo y a nivel social. Por tanto es muy importante amigarse con la voluntad como también amigarse con la inseguridad que es lo único seguro en la vida.

El libro incluye al final una carta para los jóvenes. ¿Algún mensaje para ellos?

Por momentos prefiero no ver lo que veo. Creo que las nuevas generaciones aprendieron bastante bien y cada vez a más temprana edad a ser infelices, a agredir su cuerpo, a irse por donde no deben y a no darse cuenta de que el futuro para el que se preparan probablemente no exista. Para ellos tenemos un mensaje urgente y estamos preparándoles un libro que va a ser lapidariamente contundente y fuerte, porque creo que hay que hacer ajustes existenciales urgentes, para que el futuro no solamente sea mejor, sino para que sea posible. Y eso lo tienen que saber las nuevas generaciones y en función de ese conocimiento tienen que prepararse, de lo contrario todo sería una mentira.

Una tradición escrita en libros

El chamán Chamalú publicó su primer libro en 1992: ’Janajpacha, los secretos del chamanismo andino’. Para entonces, ya había recorrido buena parte de Europa y América ofreciendo retiros espirituales y sesiones de sanación con plantas medicinales que había aprendido de su tradición quechua. En la actualidad, ya ha publicado más de 20 títulos, el último de ellos, ‘Inteligencia existencial’.

CARLOS RESTREPO
Cultura y Entretenimiento

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