La jazzista Catherine Russell recuerda a su abuela colombiana

La jazzista Catherine Russell recuerda a su abuela colombiana

La cantante, una de las mejores intérpretes de este género, estará en el Festival del Teatro Libre.

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Catherine Russell posee actualmente una de las voces del jazz más aclamadas por la crítica especializada. En Bogotá, interpretará sus clásicos y temas de su reciente álbum 'Harlem On My Mind'.

Foto:

Archivo particular

14 de septiembre 2016 , 11:31 p.m.

Volver a Harlem es volver a una de las locaciones más emblemáticas en la historia del jazz. A finales de los años veinte, la vida del barrio oscilaba entre dos extremos: de un lado, el Harlem del ‘Renacimiento’, nombre dado al periodo de florecimiento cultural e intelectual de los afroamericanos allí asentados; y del otro, el Harlem marginal, que sufría con mayor rigor los estragos de la Gran Depresión, ese lugar donde el colapso económico se hacía sentir con bajos salarios, carestía en los alimentos y escandalosos arriendos para los más pobres.

Si bien es cierto que el jazz se abrió camino en medio de esas dos realidades, fue en el Harlem barriobajero donde tuvo un mayor protagonismo, como afirma Ted Gioia en su magnífico libro La historia del jazz: “El ‘Renacimiento’ del Harlem creó una ideología, un contexto cultural para el jazz. Pero el Harlem de los rent parties (los inquilinos contrataban un músico y pasaban el sombrero entre los vecinos para reunir lo del arriendo) y la economía subterránea crearon la música”.

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A pesar de que en muchos hogares afroamericanos el ragtime y el blues eran expresiones de un pasado esclavista y rural que debía quedar atrás al conquistar el anhelado estatus citadino, en otros sirvieron de base para que el jazz alzara su vuelo definitivo en la Gran Manzana. La evolución del estilo pianístico a comienzos de los treinta, por ejemplo, debe sus enormes progresos a los músicos de Harlem.

En ese ambiente vanguardista nació y creció Carline Ray, bajista, guitarrista, vocalista y una de las primeras mujeres afroamericanas en obtener grados en escuelas tan prestigiosas como Juilliard y el Manhattan School of Music.

Carline, quien solía cantar en el famoso Savoy Ballroom de la avenida Lenox acompañada por el genial Art Tatum, se casó en 1956 con el pianista panameño Luis Russell, entonces director de la banda de Louis Armstrong. Ese mismo año nació la hija de ambos, Catherine Russell, considerada una de las primeras voces femeninas del jazz actual.

La cantante se presentará en el Festival de Jazz del Teatro Libre de Bogotá este viernes e inicia en la capital colombiana la gira promocional de Harlem On My Mind, su último trabajo, con el cual rinde homenaje al legendario barrio neoyorquino.

Russell comenzó su carrera como instrumentista y corista de músicos como David Bowie y Paul Simon, y en 2006 lanzó Cat, su primer álbum. Ganadora de un Grammy en el 2012 por su participación en la banda sonora de la exitosa serie de televisión Boardwalk Empire, que retrata con maestría los agitados años de la prohibición del alcohol en Nueva Jersey, la cantante ha grabado seis álbumes, entre los que se destacan This Heart Of Mine (2010); Strictly Romancin (2012) y Bring it Back (2014). El repertorio escogido para Harlem On My Mind es un tributo a las voces y composiciones de artistas como Dinah Washington, Ethel Waters, Irving Berlin y Fats Waller, y un viaje musical a la atmósfera jazzística de los años veinte.

Además de pertenecer al más genuino linaje del blues y del jazz en Nueva York, Catherine Russell es dueña de una de las voces más aclamadas por la crítica especializada.

Para quienes hemos ido decantando el oído con el paso de los años y hoy preferimos el canto modulado y bien colocado a la potencia y la gimnasia vocal, Catherine Russell redondea la perfección interpretativa. Es una auténtica diva del jazz y al escucharla regresa la calma de saber que la vieja escuela, la de verdad, la de hacernos vibrar sin altisonancias, tiene cuerda para rato. Esa voz, que se acomoda a cada ritmo con hondura y versatilidad proteica, pasa del blues al swing con asombrosa facilidad. No hay gritos, ni scats, ni complejo de hot mama. Solo la canción, como debe ser.

Emocionada con su concierto en Colombia, país con el que tiene lazos familiares, la cantante conversó con EL TIEMPO sobre su carrera, su último lanzamiento y sus orígenes en Harlem.

Su nuevo álbum está dedicado a Harlem, ¿qué recuerdos tiene de ese barrio?

Harlem está estrechamente ligado a mi vida familiar, a mi infancia. Nuestra iglesia también estaba allí. En ese barrio tengo muchos y gratos recuerdos y por eso decidí rendirle un homenaje musical en este nuevo trabajo.

Carline Ray, su madre, se crió en Harlem. ¿Qué recuerda de ella?

Mi madre nació y creció durante el periodo del ‘Renacimiento’ de Harlem y solía hablarme del famoso Savoy Ballroom, donde iba a bailar y a escuchar a todos los músicos que tocaban en los clubes de la zona. Allí trabajó como vocalista junto al pianista Art Tatum, quien solía acompañarla.

Sus padres fueron grandes músicos de jazz, pero ¿cuándo tomó la decisión de seguir sus pasos y convertirse en profesional?

Estuve en distintas bandas y coros escolares pero empecé a seguir una carrera a partir de los veinte años, trabajando en estudios de grabación tanto en Estados Unidos como en Francia. Entre tanto, me presentaba en clubes y hacía giras con diferentes grupos. Así me inicié en la música profesionalmente. Mi primer álbum como solista fue Cat, en el 2006.

Además de sus padres, ¿qué otras influencias musicales recibió?

Crecí influenciada por otros parientes. Mi abuelo era panameño y un gran intérprete de saxofón y flauta. Solía cantar canciones tradicionales de calipso. Él y mi madre estuvieron en una banda juntos. También tuve grandes maestros de actuación que me han influenciado mucho hasta hoy. La diversidad de estilos musicales que escuché mientras crecía también dejó su huella.

¿Cómo logra mantener ese tono limpio y rico en matices sin caer en los excesos de tantas cantantes que se pasan de decibeles sobre el escenario?

La historia de la canción es lo más importante para mí. Esa historia me transporta y me dice qué hacer con la voz. Una canción bien escrita es simple, de modo que no necesitas ponerle una falsa emoción. Esa intención se hace cargo de la canción y todo fluye de un modo natural. Es así como funciona.

En Bogotá tendremos el privilegio de escuchar su nuevo álbum, ¿pero además de los temas de ‘Harlem On My Mind’ cantará canciones de álbumes anteriores?

¡Claro que sí! Mis conciertos siempre recogen canciones de diferentes álbumes.

¿Cómo escogió las canciones de ‘Harlem On My Mind’?

Encontré las canciones volviendo a los artistas que más amo escuchar. Luego llevaba el tema a la banda y lo tocábamos para ver cómo respondía el público. Si a la gente le gustaba, sabía que tenía una canción ganadora. También es importante decir que todas las canciones de Harlem On My Mind fueron grabadas por famosos artistas que actuaron muchas veces en Harlem a lo largo de sus carreras.

¿Hay alguna canción que tenga un significado especial para usted en el álbum?

Diría que Let Me Be the First to Know de Dinah Washington. Amo a Dinah Washington y estoy feliz de haber encontrado esta canción que ella escribió junto a Leroy Kirkland y Pearl Woods.

Antes de venir a Bogotá usted hará parte de un gran tributo a David Bowie en Nueva York. ¿Cómo fue trabajar con él?

Estoy muy feliz de participar en ese homenaje y trato de evocar su memoria cada vez que puedo. Me convertí en fan de su música en los años setenta y haber trabajado con él ha sido una de las más grandiosas experiencias de mi carrera. Debo agradecerle a Gail Ann Dorsey por haberme recomendado y desde entonces considero al señor Bowie como mi mentor. Gracias a él pude contribuir a la banda tanto en lo vocal como en lo instrumental. Él era encantador, divertido, siempre muy respetuoso con quienes lo rodeábamos. Un verdadero caballero.

También estará en la gala de homenaje al gran Louis Armstrong en noviembre próximo. ¿Qué recuerda de la amistad entre él y su padre, Luis Russell?

Me siento honrada de mantener vivo el espíritu de Louis Armstrong a través de su música. Él y mi padre trabajaron juntos en diferentes momentos entre finales de los años veinte y comienzos de los cuarenta, y fueron amigos hasta la muerte de mi padre en 1963. Recuerdo que él y mamá me llevaron a la casa de Armstrong en Queens, cuando yo tenía cuatro años, a él le gustaban mucho los niños. También recuerdo haberlo visto en casa visitando a mi padre cuando su salud empezó a decaer.

¿Qué álbum tiene pendiente por grabar?

Me encantaría uno con cuerdas, aún no lo he hecho…

¿Sabe algo de la música colombiana?

Mi abuela paterna era colombiana. Cuando mi padre nació, en 1902, Panamá aún era parte de Colombia, de modo que allí hay una conexión familiar directa. Conozco la música de Marta Gómez, ella es amiga mía, así que voy con una gran expectativa por oír mucho más de ese hermoso país. Me gustaría explorar grabaciones tempranas, tal vez de los comienzos del siglo XX.

JUAN MARTÍN FIERRO*
Abogado, periodista e investigador sobre aspectos diversos de la música.
Especial para EL TIEMPO

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