‘Ojalá pueda decir al final que dejé un legado’: Andrés Orozco-Estrada

‘Ojalá pueda decir al final que dejé un legado’: Andrés Orozco-Estrada

Entrevista con el músico, que celebró en Medellín su elección como titular de la Sinfónica de Viena.

Orozco

Orozco-Estrada asumirá en el 2021 la dirección de la Sinfónica de Viena. Será por cinco años.

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FOTO: WERNER KMETITSCH

02 de mayo 2018 , 10:25 p.m.

Cuando estudiaba en la Orquesta de la Universidad Javeriana de Bogotá, Andrés Orozco-Estrada era una especie de ‘atrilero’. Antes de los conciertos y de los ensayos se encargaba de acomodar las sillas de los músicos, armaba los atriles, corría con carpetas de aquí para allá, sacaba las fotocopias y ubicaba las partituras que iban a interpretar él y sus compañeros.

Su entrega era tan determinada que, incluso, se atrofió un diente, pues para pegar las partituras cortaba la cinta con uno de sus colmillos, que no aguantó tal trajín. “Ese colmillo se murió; me hicieron un tratamiento de la raíz, pero se me dañó”, cuenta el músico colombiano en conversación telefónica con EL TIEMPO desde Houston.

Orozco-Estrada tenía claro desde aquel momento que quería ser director de orquesta, y por eso hacía todo ese trabajo logístico, que traía la ventaja de darle un espacio privilegiado para hablar con los maestros invitados.

Yo tenía esa oportunidad de compartir con ellos, de, por lo menos, preguntarles dos o tres cosas sobre lo que iban a hacer, del repertorio, y, además, aprovechaba para preguntarles unas cositas musicales”, recuerda el músico sobre aquel tiempo, que formaba parte de un proceso que con cada etapa ha venido engrasando sus engranajes.

Antes de esta entrevista, Orozco-Estada estuvo en Medellín para celebrar los 35 años de la Filarmónica de su ciudad con un concierto especial, que también fue la oportunidad celebrar en casa su nombramiento como director titular de la Orquesta Sinfónica de Viena, cargo que asumirá en el 2021.

No obstante esa flamante posición, y ser titular de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Fráncfort, director musical de la de Houston y director principal invitado en la Orquesta Filarmónica de Londres, el colombiano busca en su agenda espacios para mantener el contacto con Bogotá —el año pasado se presentó con la Orquesta Filarmónica de la ciudad— y con Medellín, en donde empezó su formación artística y también ha trabajado con la Orquesta Sinfónica Eafit.

Mirando en retrospectiva su reciente presentación con la Filarmónica de la capital de Antioquia, Orozco-Estrada considera que, desde el punto de vista artístico, fue de un nivel altísimo, a lo que se suma un factor emocional muy potente partiendo de la obra, el 'Réquiem alemán', de J. Brahms.

El director cuenta que, pensando en el final del concierto, se abrió una invitación por redes sociales

Al final del concierto proyectamos en las paredes del teatro, y ahí hicimos una especie de aparición de las almas a través de las fotos que la gente envió

“El Réquiem es una obra finalmente escrita para esto, para hacerles homenaje y honor a los difuntos. Al final del concierto proyectamos en las paredes del teatro, y ahí hicimos una especie de aparición de las almas a través de las fotos que la gente envió. Además, el coro en el último momento se desplazó desde las tarimas de atrás, a través de la orquesta, hacia adelante”, añade.

La conexión con el público fue tan profunda que ni siquiera se escucharon los típicos sonidos de gente tosiendo que suelen resonar en estos recintos. “Tuvimos una hora y media de música, y yo creo que tosieron, si mucho, dos personas, y una de ellas era uno de los músicos, que estaba enfermo; de resto, todo el mundo estaba absolutamente concentrado”, apunta el músico.

Para Orozco-Estrada, un conversador de anécdotas fáciles, esta presentación no fue una simple fecha más de su agenda, pues es parte de un proceso que comenzó hace muchos años, cuando aún estudiaba en la Universidad de Música y Arte Dramático de Viena y regresaba a Medellín en los veranos europeos, no solo para visitar a su familia sino para trabajar con la Filarmónica, en la que, además, dictaba algunas clases.

El músico, incluso, recuerda con precisión el primer concierto que dirigió, con el reconocido concertino Gonzalo Ospina, quien interpretó con su violín Las cuatro estaciones, de Vivaldi, en una iglesia de la ciudad. Las sensaciones de aquella presentación eran las típicas de un debut, de nerviosismo y ansiedad.

En Medellín hay dos teatros típicos para ensayar, el Metropolitano y el de la Universidad de Medellín

“En Medellín hay dos teatros típicos para ensayar, el Metropolitano y el de la Universidad de Medellín. Yo pensé que el ensayo era en el Metropolitano; afortunadamente llegué muy puntual, pero no veía a nadie; no sé a quién le pregunté, y me dijo que el ensayo era en la Universidad de Medellín. Esto no es tan grave como en Bogotá, pero tardé por lo menos 15 o 20 minutos en un taxi a toda velocidad. Esto para decir que fue el típico primerazo de todo, pero ahí empieza ese proceso”, anota Orozco-Estrada.

Vivir en Viena

Cuando se toca el tema del nombramiento como director de la Sinfónica de Viena, Orozco-Estrada menciona un precedente importante: el austriaco Herbert von Karajan, una de las figuras trascendentales de la música clásica del siglo XX, fue uno de sus directores.

De hecho, invita a los lectores a buscar en YouTube un video en el que Von Karajan, todavía muy joven, está ensayando con la orquesta. Allí, cuenta el colombiano, se muestran visos del genio en el que se convirtió Von Karajan.

“No es que yo me esté comparando con Von Karajan, ni más faltaba, es solo para dar un contexto de lo que la orquesta históricamente ha representado en el contexto de la música y en una ciudad como Viena”, especifica.

Este cargo, por supuesto, representa una oportunidad para el artista que no llega gratis —enfatiza—. “Por alguna razón me están dando la oportunidad”, dice. Y además del estatus musical también representa algunas ventajas en la vida cotidiana, pues Orozco-Estrada vive en Viena, pero su agenda lo está trasladando permanentemente a un sinfín de ciudades. Gracias a este cargo podrá pasar el día junto a su esposa y a su hija y llegar a su casa después de cada concierto y ensayo. Claro que eso solo pasará apenas dentro de tres años.

“Yo lo disfruto mucho ahora, pero lo simpático de estas cosas en la música clásica es que se planean con muchos años de antelación; entonces justo ahora es el momento de la noticia, pero realmente yo no he empezado, tengo unos programas de aquí hasta el 2020 con la orquesta, me voy a ver con ellos unas tres veces, lo interesante va a ser cuando empiece como titular... Es una mezcla de sensaciones muy positivas, pero al final es como si tú dijeras: ‘Voy a tener un carro nuevo, pero me lo entregan en tres años’ ”, reflexiona.

Hay un par de cosas que Orozco-Estrada ya tiene presentes sobre este futuro desafío: primero, el legado tan importante que hay en Viena de interpretar los instrumentos de cuerda. Es casi una herencia que pasa de generación en generación, una manera de interpretar muy propia de la escuela vienesa; y a eso se suma que cada orquesta tiene su propio estilo personal —que el músico ha podido experimentar por haber dirigido la Tonkünstler, la Filarmónica y la Sinfónica—.

“Es una tradición que tienes que entender, conocer, valorar y respetar; pero, al mismo tiempo, algo le tendrás que aportar. Primero la tienes que cuidar, que es como cuidar una orquídea, pero algo le tengo que aportar, primero para que siga creciendo y también para que al final yo pueda decir, ojalá, que generé una huella, que haya una especie de legado, que se note por lo menos que pasé por ahí. Ese es el reto máximo, esa combinación de las dos cosas”, argumenta.

Otro detalle importante, y que ya se ha venido discutiendo en la configuración del contrato, es que Orozco-Estrada le pidió a la Sinfónica que haya una colaboración, un interés de trabajar con orquestas juveniles. “Por supuesto, tengo en mente el poder llevar y hacer conexiones con orquestas juveniles colombianas, empezando, obviamente, con la Filarmónica Joven, con la que tengo una estrecha relación; pero habrá muchas más, por supuesto”, añade.

Sería abrirles las puertas a los músicos jóvenes a esa capital de la música clásica que es Viena, y que Orozco-Estrada experimentó en su etapa de formación, que, recuerda, fue de mucha exigencia, desde el primer paso de superar los exámenes hasta el desarrollo del plan de estudios. El artista colombiano evoca que en aquellos años tomó la decisión consciente de no llenar su mente de otras ocupaciones paralelas, así eso significara sacrificios más ligados a lo material.

“Yo no provengo de una familia adinerada, entonces no tenía muchos recursos económicos, eran muy pocos; yo vivía muy justo, no me podía comprar una Coca-Cola si tenía sed porque si me gastaba eso, me iba a faltar después para pagar el arriendo. Lo cuento para entender una cosa que decidí: yo podría haberme ido a trabajar de mesero o cosas así, pero me habría desviado un poco, me habría empezado a cansar, a ocupar la mente en otras actividades, y no iba a poder rendir. Yo dije ‘prefiero vivir pobre pero muy feliz, sin ningún tipo de lujos, todo muy bajo’ porque yo estaba concentrado”, anota.

Orozco-Estrada se dedicó entonces a aprovechar la riqueza musical que le ofrecía la capital austriaca; iba a los ensayos y a los conciertos de las cuatro orquestas que tenían su sede allí, pero rememora con asombro que no solía ver en esos espacios a los directores jóvenes que también estudiaban en esa ciudad.

“La universidad es muy importante, pero también lo es lo que tú hagas en donde estás, por el contexto, y de ahí yo saqué muchísimo. Me acuerdo de ir a ver los ensayos de la Filarmónica de Viena muchas veces”, añade.

Incluso, recuerda que había que pedir permiso en el teatro en donde ensayaba la Filarmónica para poder ver los ensayos, pero él no sabía este requerimiento y entró junto con dos amigos a una de esas jornadas. Sin embargo, el gerente de la Filarmónica los sacó de la sala y los llevó a su oficina para explicarles las reglas.

“Hoy en día es el mismo gerente, y hace una semana tuve concierto ahí, y me dijo: ‘Dame tu teléfono, yo quiero que hablemos directamente de los repertorios que vamos a programar cuando ya empieces como titular de la Sinfónica de Viena’. Son esas bellezas de la vida, del destino”, añade Orozco.

Esta es una de las tantas notas que son parte de la partitura que significa la carrera de Orozco-Estrada, quien se reconoce como un músico perfeccionista; por ejemplo, antes de cada concierto necesita al menos dos horas para repasar en su mente, de principio a fin, el repertorio que va a presentar. Además, después de cada ensayo llega a su casa para repasar qué pasó, cómo sonaron los instrumentos y qué se puede hacer mejor.

Y así va, de fecha en fecha, desde Medellín hasta Houston, desde Alemania hasta China y Japón, hasta que llegue a Viena en el 2021, para empezar otro proceso.

YHONATAN LOAIZA GRISALES
En Twitter: @YhoLoaiza

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