Édmar Castañeda, el músico que reinventó el arpa

Édmar Castañeda, el músico que reinventó el arpa

El bogotano es uno de los músicos más cotizados en el circuito internacional. Mezcla jazz y joropo.

Édmar Castañeda, músico colombiano

Castañeda ha compartido escenario con músicos y grupos como Paquito D’ Rivera y la Mingus Big Band.

Foto:

Cortesía Sinfónica Nacional

13 de agosto 2017 , 12:03 a.m.

Cuando interpreta su arpa, el bogotano Édmar Castañeda logra transmitir con la mano izquierda los sonidos graves de un bajo y con la derecha, los brillantes de un piano. Su particular forma de acercarse a este instrumento tradicional de la música llanera parece multiplicar las escalas melódicas, ya que, incluso, le suma la percusión con las palmas de las manos, cuyos dedos se deslizan por las cuerdas con una ductilidad hipnotizadora.

“Yo sé que se ve como si doliera o saliera sangre y todo ese rollo, pero no –ríe Castañeda–... Uno practica, es técnica; las cuerdas no son tan duras, entonces no te lastimas”.

Desde hace varios años, el músico vive en una especie de gira mundial permanente: hace varios días esta entrevista lo ubicó en Eslovenia, donde se presentó junto con la pianista japonesa Hiromi; la semana pasada estuvo en Nueva York, esta llegará a Colombia y la siguiente tocará en Kanagawa (Japón).

“Este año ha sido de verdad una bendición porque he tenido mucho trabajo, y es muy bueno tener eso. Con esta pianista empezamos en mayo y estamos haciendo un ‘tour’ por todo el mundo”, cuanta el bogotano.

Es el resultado de lo que él califica como un “regalo de Dios”, que comenzó en Bogotá pero se desarrolló con más contundencia en Nueva York.
En esa ciudad, mientras estudiaba para graduarse como trompetista, Castañeda solía pasar cuatro horas diarias, de 6 a 10 de la noche, interpretando el arpa, un instrumento totalmente opuesto a aquel en el cual se estaba especializando.

Ese trabajo diario en el restaurante Mesón Olé no solo producía el dinero con que Castañeda pagaba su renta y sus gastos personales, sino que también empezaba a pulir esa técnica y esa mezcla que ahora lo caracterizan. El hecho de estar solo en el escenario de aquel establecimiento lo forzó a interpretar todas las partes de los temas; tocaba entonces el bajo, la melodía, la armonía...

Lo que hice fue crear que el arpa sonara como dos o tres instrumentos a la vez

“Lo que hice fue crear que el arpa sonara como dos o tres instrumentos a la vez. Mucha gente se pregunta: ‘¿dónde está el bajo?’, ‘¿cómo haces para separar la mano izquierda de la derecha para que suene como un bajista que está tocando, mientras la mano derecha está suelta?’ ”, cuenta el músico.

A esa depurada técnica, Castañeda le sumó también una fusión que nació como consecuencia de la efervescencia cultural que solía ver en la escena neoyorquina.

El músico se había formado en su ciudad natal con todo el folclor de la música llanera; incluso, antes de empezar su relación con el arpa estuvo un mes aprendiendo a bailar joropo en una academia de una tía en la que su madre solía dejarlos a él y a su hermana. “Por esta tía yo toco el arpa. Mi hermana es cantante, y empezamos desde pequeños a tocar maracas y cuatro y a andar en ese gremio de la música llanera”.

En Nueva York ingresó a otro mundo musical, el del jazz. Cuando estudiaba la trompeta también comenzó a enamorarse de esas figuras rutilantes del género, como Miles Davis, Charlie Parker, Chick Corea y Hermeto Pascoal. Solía también ir a los tradicionales ‘jam sessions’ para empaparse de todas la vertientes del jazz, desde el afroamericano hasta el latino, incluso, pasando por el brasileño.

Así fue como empezó a mezclar el joropo con lo que había aprendido en la trompeta y había escuchado en aquellos encuentros informales en los cuales reina la improvisación. A eso se suma su relación con la salsa neoyorquina, especialmente con el músico cubano Paquito D’Rivera, quien vio a Castañeda en unos premios latinos y lo invitó a su apartamento para que llevara su instrumento a una fiesta en la que lo escucharon otras leyendas de la salsa, como Johnny Pacheco.

Esos fueron los primeros pasos de una fructífera relación que le fue abriendo las puertas a Castañeda para presentarse en prestigiosos escenarios. Por ejemplo, en una serie de documentales que el Carnegie Hall le dedicó al colombiano, D’Rivera cuenta una anécdota de un concierto que ofrecieron en aquel templo musical. Era la primera vez que Castañeda se presentaba allí y, luego de uno de esos solos de arpa en los que el bogotano empieza a cabalgar en su instrumento con una velocidad apabullante, el público lo premió con un aplauso de pie, a lo cual de D’Rivera respondió en broma: ‘Escucha, muchacho, recuerda que este es mi espectáculo; te estás robando mi espectáculo, y eso no es bueno’.

Todo el mundo se rio de la ocurrencia, pero Castañeda fue a buscar a D’Rivera después del concierto y le dijo: ‘Maestro, no quise hacer eso’. “Creía que lo decía en serio”, rememora el salsero cubano entre carcajadas.

La multiplicación del arpa

Castañeda es un artista que vive de fusión en fusión. Por ejemplo, este viernes, en Bogotá, se presentará en el Teatro de Bellas con la Orquesta Sinfónica de Colombia, para interpretar el concierto ‘Llanuras’.

“Es una obra que escribí y tiene tres movimientos, utilizando los ritmos de la música llanera y lo que hago en el arpa, que también es mucha improvisación”, dice Castañeda.

El maestro Eduardo Carrizosa será la batuta de la Sinfónica en el concierto, en el cual Castañeda interpretará el arpa de pedal clásica en el segundo y en el primer movimiento, y la EC Llanera en el tercero.

Esta última es un arpa que el propio músico diseñó con la compañía francesa 'Les Harpes Camac' y tiene unas palancas que no aparecen en el instrumento tradicional y permiten a los músicos cambiar de tono con mayor facilidad.

“Ahora mismo muchos artistas están interpretando ese estilo, y en Colombia han conseguido esta arpa. Me alegra mucho, porque así avanza mucho más el instrumento en Colombia, tienen muchas más opciones para componer, para tocar; es otra manera, pero respetando el sonido tradicional y el tamaño”.

Este concierto se da en medio de la gira que el bogotano protagoniza junto Hiromi Uehara, quien también sorprende con su virtuosa e innovadora forma de acercarse a su tradicional instrumento.

Castañeda cuenta que ambos se conocieron en el Montreal Jazz Festival del año pasado, así nació un dúo que ha recibido elogios en festivales del verano europeo y podrá verse en Colombia el 12 de septiembre en el Festival Ajazzgo, de Cali.

“Yo he tenido la oportunidad de trabajar con Gonzalo (Rubalcaba) y con grandes pianistas, pero ella tiene algo que es como un fuego, algo similar a la manera en que yo toco. Creo que nos conectamos más fácil, entendemos el mismo vocabulario, la pasión por la música y por el instrumento”, dice Castañeda.

Es una pasión que ha despertado la admiración de músicos como el legendario cantante británico Sting.
El pasado 20 de julio, la pianista japonesa y el arpista colombiano se presentaron antes que el excantante de 'The Police' en el festival Jazz à Juan, de la población francesa de Juan-les-Pins.

Sting escuchó la presentación del dúo y su reacción, según cuenta Castañeda, es una frase que ya se ha vuelto normal: ‘Nunca me imaginé que un arpa sonara así’.

“Nos pusieron a abrir el concierto, y eran como 8.000 personas. Yo creo que muchos deben pensar: ‘Arpa y piano... debe ser suave’, pero cuando ya nos sueltan, digámoslo así, es otra cosa, es una descarga tremenda. La presentación fue un éxito, y Sting dijo: ‘¿Ahora qué hago yo?, ¿después de esto qué voy a tocar? Fue muy chévere conocerlo, escuchar su música, hablar y compartir un rato”, recuerda Castañeda.

Su trasegar musical también lo ha juntado con otros íconos de diversos géneros, como el salsero colombiano Yuri Buenaventura, quien lo invitó a presentarse con él, casi de improviso, en un concierto en Francia; o el cantaor de flamenco Diego El Cigala, quien, después de escucharlo improvisando con su arpa en un baño en otro festival en Australia, le dijo: ‘Te voy a subir allá’.

“Son momentos muy especiales, y está esa adrenalina de poder mostrar ese instrumento en cualquier género, salsa, flamenco, jazz, ‘funk’, lo que sea... Me gusta aprender y a la vez me gusta mostrar este instrumento que tenemos; gracias a eso, mucha gente ya conoce un poco más que hay una tradición de tocar arpa en Colombia”.

También ha cumplido el sueño de compartir escenario con aquellos ídolos a quienes solía admirar cuando estaba estudiando en Nueva York. Castañeda cuenta que, por ejemplo, los jueves iba a ver los conciertos de la ‘big band’ de Charles Mingus –el mítico contrabajista estadounidense fallecido en 1979–, que actualmente es dirigida por su esposa, Sue Mingus.

En aquel momento no se imaginó que su arpa estaría en la misma alineación del grupo de Mingus, pero años más tarde lo conseguiría.

“Cuando yo llegué a tocar, todos se preguntaban: ¿cómo que un arpa aquí? Pero toqué blues y un poco de cosas; fue muy especial para mí formar parte de un poquito de esa historia de él”, sostiene.

Además del Carnegie Hall, el bogotano también se ha presentado en otros prestigiosos escenarios como el John F. Kennedy Center y el Lincoln Center, donde justamente ofreció un concierto el miércoles de la semana pasada con su trío, en el cual comparte con el percusionista Dave Silliman y el trombonista Marshall Gilkes, además de su esposa, la cantante Andrea Tierra.

“Son escenarios de trayectoria y de mucho nombre, y siempre es un honor para mí poder ‘joropear’ un rato en ellos”, bromea.

Y el camino de Castañeda no para, no solo por su nutrida agenda de conciertos, sino por ese espíritu de seguir experimentando con el instrumento
que, según afirma, él nació para tocar.

“Todos los días aprende uno; precisamente, anoche estaba tocando con un africano que toca la ‘kora’. Estábamos descargando un rato, y aprendí un montón de cosas de ese instrumento que puedo aplicar a mi arpa. Esto es algo que uno aprende a diario, hay muchas opciones y todavía falta mucho”, finaliza el músico.

Los conciertos en Colombia

Este viernes 18 de agosto, a las 7:30 p. m., Castañeda se presentará junto con la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia en el Teatro de Bellas Artes (avenida carrera 68 n.° 90-88. Informes: 334-4581).

Con la pianista Hiromi Uehara estará en el festival Ajazzgo, de Cali. El concierto será el 12 de septiembre a las 8 p. m., en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura (informes en la página ajazzgofestival.com).

El 3 de noviembre, Castañeda regresará a Bogotá, esta vez al Teatro Mayor, para el concierto ‘Americana’, junto con la orquesta Nueva Filarmonía, dirigida por Ricardo Jaramillo. En ese recital también participará el percusionista Samuel Torres (informes: www.teatromayor.org).

YHONATAN LOAIZA GRISALES
Cultura y Entretenimiento
En Twitter: @YhoLoaiza

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