Carlos Zanón: 'El conflicto social también es novela negra'

Carlos Zanón: 'El conflicto social también es novela negra'

El escritor español presenta el sábado en la Filbo su novela ‘Taxi’ que aborda la figura de Ulises.

Carlos Zanón, escritor catalán

Carlos Zanón, escritor español, ha escrito varias obras inscritas en el género de la novela negra.

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Yomaira Grandett / EL TIEMPO

27 de abril 2018 , 08:13 p.m.

Para el catalán Carlos Zanón (Barcelona, 1966), este era el año de acercarse a Colombia. Primero estuvo en el Hay Festival de Cartagena y ahora viene a la Feria del Libro de Bogotá. Zanón ha sido músico, crítico de cine, compositor de canciones, poeta y autor de ficción, pero goza del halo misterioso de ser autor de novela negra (cuatro de sus seis novelas se inscriben en este género, y obtuvo el Dashiell Hammett de Novela Negra en el 2015, por Yo fui Johnny Thunders). Sin embargo, su simpatía y jovialidad despejan rápidamente el cliché de misterio que suele cobijar a un autor de este género.

Zanón rompe el hielo al sonreír ante los datos que Wikipedia puede albergar en una biografía como la suya. Le endilgan como ópera prima un cuento titulado 'Gorda' que escribió a los 18.

“Era un relato de chaval —cuenta—. No sé cómo Wikipedia supo eso. También salía algo de que publiqué a los 14 años un poema. Mi padre era taxista, y lo publiqué en un boletín que tenían los asociados de su empresa, salí como el hijo del asociado tal, pero ¿sacar eso en Wikipedia? ¡Quedo como el niño prodigio!”.

Ahora, Zanón presenta Taxi, su obra más reciente. En el entramado de calles de Barcelona, un taxista trata de salir de situaciones personales asfixiantes.

“El argumento fue una suma de ideas —dice el autor—. Toda mi vida me ha gustado el argumento de Ulises. Lo veía en muchas obras. Taxi Driver es Ulises, La dolce vita, de Fellini, también. Además, quería hacer algo diferente dentro del género negro, salir de los márgenes. En las otras novelas el escenario estaba más delimitado. Quería escribir algo que me permitiera ir por la ciudad y rescatar personas de diversos estratos sociales”.

Por eso eligió a un taxista como protagonista...

Busqué esa profesión, y la uní con el interés de abordar la idea de Ulises, que quiere volver a casa. Pero qué pasa si no sabe dónde está su casa. Si en todo lugar está medio bien y medio mal, y en el fondo las relaciones le funcionan y no. Esa indefinición hace más básico al personaje. Quiere volver, no sabe a dónde, porque nada lo sujeta tanto como para elegir.

Ha escrito seis novelas, pero ha sido periodista, guionista, crítico. ¿Cómo fue trazando ese camino?

Empecé en serio, publicando poesía a los 22 años. Desde el principio quise hacer narrativa, pero las editoriales me devolvían los ejemplares.

¿Le resultó más fácil publicar poesía?

Al menos la que yo hacía tenía más interés. Por lo que fuera, tuvo más recepción que mi narrativa, fui ganando premios. Luego, como me gustaba la música, empecé a hacer letras de canciones para otros. Después entré al mundo de los guiones y del periodismo. Y seguía intentando publicar novelas, pero el mundo no estaba dispuesto. En el 2008 publiqué mi primera novela. Desde entonces, de vez en cuando intercalo con la poesía.

Es curioso, suele ser al revés, la novela tiene más salida...

Publicar poesía no es difícil. El problema es que no hay un circuito de poesía. Sus consumidores son los mismos que la escriben, y además tienen su editorial. Es un circuito endogámico. En cambio, la narrativa está más en el comercio. Quien compra novelas no necesariamente es escritor. En España hay dos o tres colecciones de poesía normales, las demás juegan a la autoedición. Si quieres publicar poesía en España, rápidamente lo logras; y ahora está Amazon, puedes publicar tu libro y llamar a tus amigos a que te lo compren.

Ha pasado por muchos géneros. ¿Qué implica pasar del uno al otro?

El cine y el teatro, más o menos, tienen un punto común, pero no todo. Una letra de canción está supeditada a la música y al ritmo, tiene que ser un mensaje directo, aunque sea abstracto; tiene que plantear un conflicto y resolverlo. Aunque la gente musicalice poemas, la poesía es otra cosa. Hacer una canción popular o un rock implica tener claro quién va a cantar. Cuando escribes para otra gente hay que saber qué tipo de personaje representa ese cantante.

¿A quién le escribió la primera canción?

Estaba en bandas en las que tocaba el bajo y cantaba, pero era tan malo que más que cantar lo que hacía era hablar fuerte. Luego, un grupo llamado Chamizo me llamó para hacer canciones, también otras bandas. Me gusta colaborar. Escribir literatura es muy solitario, y la posibilidad de participar en un proyecto con otros está bien.

No hay un circuito de poesía. Sus consumidores son los mismos que la escriben. Es un circuito endogámico. La narrativa está más en el comercio. Quien compra novelas no necesariamente es escritor.

¿En qué momento se metió a la novela negra?

Entré a la novela negra de manera accidental. Escribí un libro, Tarde, mal y nunca, cuando no sabía lo que era, porque en mis novelas nunca hay policías ni investigación, y, así, fue una novela negra que empezó distinto. Hay dos amigos que entran a un bar, y uno de ellos mata a otro. Entonces, la novela trataba de saber por qué, pero ya sabías quién era el asesino.

Me interesa más la motivación que investigar quién fue. Es un poco novela negra social, porque habla de determinados ambientes y porque interesaba más el porqué que el cómo. Es un subgénero de la novela negra. Hay muchos: el género policial, el procedimental y más. Esa novela fue negra porque había violencia, retrataba determinados ambientes de Barcelona y había conflicto social, eso también es novela negra.

No solo policías y ladrones...


La novela negra más genuina se mira desde el punto de vista del delincuente o de la víctima, no tanto desde el investigador. La del policía viene desde el wéstern del pistolero que llega a la ciudad en donde todo se ha corrompido, y él hace justicia. Pero ese es un subgénero. Luego están novelas, al estilo de El cartero llama dos veces, un señor que para en un motel y se enamora de la dueña, que está casada con un hombre mayor que la maltrata, y planea cómo matarlo por amor. Es novela negra, y no hay policías.

Hay una de Patricia Highsmith en la que dos personas que no se conocen se encuentran, empiezan a hablar y pactan que cada uno matará a alguien del entorno del otro. El espectro es amplio, en la novela negra los personajes siempre tienen una ambigüedad moral. Me inscribo en ese tipo de novela.

¿Piensa seguir explorando el género?

Me gustaría que me consideraran escritor sin etiqueta. Me interesa la novela negra, pero con Taxi puede pasar que si no te gusta el género negro, antes de leer el libro, no le des ninguna oportunidad. Es como si a alguien que odie la ciencia ficción le dicen que la tiene: a priori, ya no entra. Quitarle la etiqueta permitiría que la gente juzgara el libro tal como es.

Volviendo a su faceta de poeta, ¿qué lo impulsó a sacar poemas?

El escritor, el poeta, es a la vez un gran tímido y un gran exhibicionista. Se tiene que perder el pudor de exhibir las miserias o el dolor, siempre y cuando hayas creado algo bueno. Oscar Wilde decía que toda poesía mala es sincera. Entonces se tiene que crear algo que, además, sea bueno. Si no haces eso, mejor no te exhibas, porque puede ser duro explicarle tus penas a todo el mundo, y que digan: “¿A mí qué?”. Mejor llamar a un psicólogo o a un amigo...

¿Qué hizo que usted sí publicara?
No quería quedarme encerrado. Envié a un premio, y el libro fue finalista; luego conté con una editorial que me lo publicó: El sabor de tu boca borracha, un título muy discreto. Se tiene que perder el pudor. Si quieres publicar, está claro que te exhibes y aceptas que los demás, a partir de ahí, te vean de otra manera. Cuando la gente te lee no te ve igual.

¿A usted cómo lo empezaron a ver?

No sé, tengo miedo, no pregunto, pero veo miradas raras...

El espectro es amplio, en la novela negra los personajes siempre tienen una ambigüedad moral. Me inscribo en ese tipo de novela.

¿Qué fue lo más difícil de escribir ‘Taxi’?

No quería que fuera el día a día de un taxista, sino que se planteara preguntas como por qué estás con una persona solo por estar con alguien o por qué no quieres estar solo. Ese tipo de preguntas que son incómodas porque las respuestas no son agradables. Eso me costó.

¿Ahora qué sigue, otro tipo de novela?

Me encargaron un libro sobre el detective Pepe Carvalho. Era el personaje de novela negra de Manuel Vázquez Montalbán (fallecido en el 2003). Quisieron hacer un libro con ese personaje. Aún no sé lo que haré.

¿Cómo abordar un personaje de otro autor?

Tuve que volver a leer sus libros. Hacer una novela mía con un personaje de otro lleva a un estudio para evitar contradicciones. Pero está el desafío de insertar el personaje en otro medio que no es el suyo. Intentaré hacerlo lo mejor posible y que no me asesinen los admiradores de Carvalho.

¿Tiene que ser una novela más pensada?

En una novela tuya haces lo que quieres. Aquí hay cosas que sabes que no puedes hacer. Tienes que jugar con eso. A este detective no le gusta la música, comparado conmigo, que en mis novelas cito mucha música. En el fondo está la parte divertida de hacer cosas que no se han hecho antes.

La charla de Zanón en la Feria

'Melancolía: algo hemos perdido, pero no sabemos qué’, se titula la charla que Zanón tendrá con su colega colombiano Julio Paredes hoy, a las 4 p. m., en la sala Filbo B.

LILIANA MARTÍNEZ POLO
EL TIEMPO@lilangmartin

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