Vives en su homenaje: una lección de agradecimiento

Vives en su homenaje: una lección de agradecimiento

El Festival Vallenato apenas comienza. Vives ha demostrado que era el homenajeado indiscutible. 

Carlos Vives en el desfile de Piloneras

Carlos Vives, en el desfile de Piloneras del Festival de la Leyenda Vallenata 2018.

Foto:

Óscar Meneses. Fotógrafo FLLV

30 de abril 2018 , 03:52 p.m.

En el día inaugural del Festival Vallenato, Carlos Vives parece haberle dado la vuelta a la idea de lo que es ser homenajeado en un evento. Cada vez era más visible que recibir un homenaje no se limitaba a ser una figura engalanada que acudía a un certamen a sonreírle al público y recibir los aplausos.

La esencia de un homenaje es eso, darle reconocimiento a una persona; pero Vives parece haberse alimentado de ese reconocimiento dado a su trayectoria para, a su vez, dar todo lo que está en sus manos para engalanar a Valledupar y su Festival.

Superada la polémica de la sorpresa de ser el receptor de un homenaje que en la mente de muchos debía estar reservado para el folclor más típico, Vives respondió con hechos a la alegría de recibir el reconocimiento a su trabajo y al hecho de haber puesto la palabra vallenato en el mapa musical del mundo.

Así como ama el folclor y la ciudad que se anuncia como la "capital mundial del vallenato", también alzó su voz para despertar consciencia sobre el cuidado de emblemas de la misma como el río Guatapuri, por la zona del Balneario Hurtado. Lo mágico fue comprobar que semanas antes del Festival -y quizás por el llamado de Vives- el balneario tenía una cara más limpia.

También generó una desbordante lluvia de propuestas que se están materializando ahora, en la programación oficial del Festival Vallenato. Estas actividades van desde el paseo en bicicleta que realizó ayer, pasando por el plato fuerte de esta noche durante la inaguración: la presentación de La Iliada Vallenata, un concepto en el que se acompaña de grandes compositores del folclor que nutrieron no solo el álbum que lo lanzó al estrellato, Los clásicos de la Provincia, sino su segunda parte, en la que siguió reiterando su compromiso con el folclor desde su aporte contemporáneo.

Pero Vives no se quedó ahí, no solo estuvo en diferentes antesalas del festival, sino que dio su canción El sombrero de Alejo -coautoría suya con Carlos Huertas Jr- para que fuera el himno de este año y no en su interpretación inicial en la que era su único vocalista, sino en una versión en la que desfilaban grandes voces vallenatas como Poncho Zuleta, Jorge Celedón, Iván Villazon, Peter Manjarrés, Jorge Oñate y Silvestre Dangond.

Lo bonito de este tema es la sensación de que el homenajeado celebra el mundo que nutrió su música. Se vio a Vives en la jornada que develó la escultura en honor a Leandro Díaz, también estuvo en la fiesta de piloneras, en días pasados. Y decidió llevarle a Valledupar una parte del mundo que creó en su casa bogotana, el Gaira Café, con todo y el grupo de teatro que cada domingo les transmite a los niños el amor por la poesía de Rafael Pombo.

Hasta Ricky Martin afirmó en una entrevista con EL TIEMPO que, prácticamente, iba para el Festival de la Leyenda Vallenata porque Vives lo había invitado. ¿En qué otro momento el público de Valledupar podría tener tan cerca a una superestrella latina como Ricky Martin?

¿En qué otro momento, sin Vives de por medio, habrían podido ocurrir cosas tan mágicas como el encuentro entre la estrella y los niños que hace parte de su agenda?

¿Qué otro homenajeado se habría puesto a caminar en el desfile de Piloneras, saludando a la gente cómo él lo hace?

Es claro que el Festival no se equivocó al otorgar el homenaje, venía de una celebración de 50 años de esta fiesta folclórica, y tenía que superarla. Solo un aliado así podía tener el poder de generar acción más allá de las declaraciones.

Ahora dicen que le harán un museo dedicado al artista samario en el avión que hoy dormita en el lugar hoy conocido como Parque del Helado y pronto como Parque de La Provincia. Dice el alcalde de la ciudad, Augusto Ramírez Uhía, que Vives será padrino de este proyecto.

Por más merecido que hubiera sido, otro homenajeado no hubiera conseguido la influencia ni el aporte de Vives a este festival y a la ciudad. Bienvenido sea, entonces, si su huella trasciende la música, los premios Grammy, los Billboard y las giras en el exterior. Bienvenido ese homenaje si en nombre del agradecimiento a la música que iluminó su carrera, Vives está dejándole un legado más al pueblo vallenato y a la sociedad en general.

LILIANA MARTÍNEZ POLO
EL TIEMPO
@lilangmartin

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