La entrevista: secretos de un arte de alto riesgo

La entrevista: secretos de un arte de alto riesgo

Reflexión sobre un género esencial, a propósito del libro de entrevistas que lanza EL TIEMPO.

Grandes entrevistas de la historia

Se trata de un viaje a través de 150 años de historia, 80 entrevistas en 5 libros de 208 páginas, con los hombres y las mujeres que han cambiado el mundo con sus ideas.

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EL TIEMPO

22 de octubre 2017 , 12:15 a.m.

Los más antiguos manuales de periodismo solían decir que la entrevista es el género por excelencia del oficio, pero la realidad es más que eso.

Querían significar que no solo es la savia que nutre cualquier información -conseguimos que alguien diga “algo” novedoso que, idealmente, debería ser comunicado a la mayor brevedad-, sino el constante desafío de todo periodista frente a las fuentes y a audiencias inteligentes y sedientas de respuestas sobre temas de interés público.

De las entrevistas salen con frecuencia infinidad de notas breves extraídas de conversaciones cotidianas con las fuentes, que pueden no llegar a adquirir la forma de una noticia.

Incluso, los columnistas más leídos -aquellos opinadores cuyas hipótesis que remontan o contradicen lo que todo el mundo es capaz de decir en charlas de cafetería- entrevistan habitualmente a fuentes bien informadas. De hecho, más informadas que el propio informador.

Suele identificarse la entrevista con la presentación pregunta-respuesta de una conversación, generalmente antecedida por unas cuantas líneas que contextualizan y, a veces, anticipan lo que sigue; en ese sentido, son unos abrebocas del banquete. No siempre es así. Muchas veces, en entrevistas clásicas, una larga entrada ubica al lector en los detalles de la escena, en la forma como se expresa el personaje.

En otras ocasiones, la charla es adobada con una narración en la que el periodista lleva la voz cantante. Puede ser un guiño del autor que considera inadecuado dejar al lector a solas con un personaje que lo puede captar con sus encantamientos.

Es indispensable advertir a quien consume medios de comunicación esto: las entrevistas nunca son inocentes, no deben, no pueden serlo. No en un sentido moral, sino en cuanto a que son conversaciones planeadas, orientadas y acordadas con la finalidad de obtener respuestas sobre un asunto que tanto el periodista como la fuente tienen la intención de dar a conocer. Es una charla antinatural que se publica como si no lo fuera, dice Martín Caparrós.

Ni uno ni otro se sitúan ingenuamente en los dos extremos de la comunicación. Cuando se acepta una entrevista se abre la puerta a que el periodista indague lo que busca divulgar, pero puede haber una concertación acerca de los temas. Muy raramente una alta fuente accede a hablar sin antes pedir por lo menos pistas acerca de los temas que tratarán. Y a mayor prominencia del medio y del personaje, mayores serán las cautelas que este último tomará. Nadie de importancia se prestará para caminar por un campo minado.

En ese sentido, en la entrevista -el público lo percibe, y si no lo hace debería apañárselas para saberlo-, la verdad está mediada por el hecho de que el personaje dice su verdad y, por norma, es lo que se publica.

El deber del periodista radica precisamente en lograr que, pese a dichas condiciones y condicionamientos, la conversación no sea una simple charla insustancial, en la que se permita al entrevistado acomodar la realidad a su sola conveniencia.

El periodista, sin embargo, tiene un fuero que se asemeja al del confesor o al del médico en consulta. Puede preguntar todo y hasta más allá de lo acordado. Está en su derecho. Como el entrevistado está en su derecho de hablar o rehusarse. Por eso vemos muchas veces que las entrevistas acaban con el sujeto levantándose de la silla.

La entrevista como género periodístico es un ejercitamiento de muchos talentos de la mente humana. El entrevistador se enfrenta como el pugilista a su contendor. Una vez preparado el cuestionario, que resulta ser la herramienta de conocimiento del sujeto de la entrevista, de empaparse de sus ires y sus venires, es necesario medirle la pegada. ¿Cuánto y cómo uno debe o puede acercársele? Un factor psicológico inevitable. El entrevistado distante y resbaladizo, a veces, no siempre, cede a los saberes de un entrevistador que, en vez de atacar con todo, es estratégico, encanta, seduce y juega con el tempo y maneja con destreza el arte de conversar.

Por eso nunca una pregunta dura será el primer lance, sino más adelante. Son los pases que decidirán si salimos a hombros o en medio de rechiflas.

No hay ninguna regla absoluta, sin embargo. En cada entrevista somos primíparos. Como se trata de una faena, faena en muchas ocasiones peligrosa, para ser disfrutada por otros, en cada tarde es necesario jugarse la carrera.

5 famosos, sus ideas y sus sueños

Karl Marx
Tras la Comuna de París

R. Landor, corresponsal en Londres de ‘The New York World’, fue recibido por el autor de ‘El capital’, con quien sostuvo una charla en inglés. El encuentro con “el Dr. Karl Marx” se produjo unos meses después de la Comuna de París, cuando el socialismo comenzó a tomar fuerza.

Al Capone

El adalid anticorrupción

Cornelius Vanderbilt, el mismo que entrevistó a Hitler y a Stalin, habló en Chicago, en un cuarto piso de un edificio rodeado de policías, con el legendario mafioso Alphonse Capone, el 27 de agosto de 1931, poco antes de que lo condenaran a prisión por evasión de impuestos.

Albert Einstein
Cambió el espacio-tiempo

Un domingo de abril de 1955, una mañana, Bernard Cohen entrevistó en su casa al hombre que derribó las teorías de Newton. “Hay tantos problemas por resolver en el campo de la física...”, le dijo esa vez. Dos semanas murió el físico alemán.

Osama Bin Laden
Quería castigar a EE. UU.

“Le pedimos a Dios que nos vuelva a usar para reducir a Estados Unidos a una sombra de lo que es”, le dijo, en 1997, el terrorista saudí al periodista británico Robert Fisk, corresponsal de ‘The Independent’. Ya era un hombre muy buscado por la inteligencia de EE. UU.

Mick Jagger
El dinosaurio mayor

Esta fue una entrevista que realizó John Humprey, el 29 de junio de 2013, para el programa de radio ‘Today’, de la BBC de Londres.

En ella, la estrella del rock confiesa que le hubiera gustado ser bailarín o político o maestro de escuela o periodista.

Cómo hacerse a la colección

• Se trata de un viaje a través de 150 años de historia, 80 entrevistas en 5 libros de 208 páginas, con los hombres y las mujeres que han cambiado el mundo con sus ideas, publicadas en los mejores diarios del planeta.

• A la venta en Éxito y Carulla, a un costo de 18.900 pesos.

• Beneficio exclusivo para los socios del Club Vivamos EL TIEMPO, la colección completa por 74.900 pesos.

• Para adquirir la colección deben comunicarse al 426 6000 opción 3 en Bogotá o mediante la línea gratuita nacional 01 8000 110 990 o en www.grandesentrevistas.com.

FRANCISCO CELIS ALBÁN
Editor EL TIEMPO

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