El arte de ser una cantautora en Colombia

El arte de ser una cantautora en Colombia

Varias artistas hablan sobre las complejas luchas que libran a diario por su independencia creativa.

Mónica Giraldo

Mónica Giraldo se formó en el prestigioso Berklee College of Music en Boston (EE.UU.) y ha lanzado cuatro álbumes.

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Paul Weiss

21 de abril 2018 , 11:35 p.m.

“Después de crear, después de innovar, hay un momento en el que la vida nos invita a sentarnos a escuchar”, afirma Mónica Giraldo. La cantautora colombiana, formada en el prestigioso Berklee College of Music, se inspiró en esa premisa para darle alas a su cuarto trabajo discográfico, 'Bajo el mismo cielo' (2017).

El álbum, que incluye una composición propia llamada Tú, es una mirada a la tradición latinoamericana de diferentes épocas, que transmite gran parte de su ADN musical.

En un viaje acústico entre las canciones de Chabuca Granda, de Perú; Alfredo Zitarrosa, de Uruguay; Pablo Flórez, de Colombia, y el cubano Guillermo Portabales, entre otros, se construye el universo musical de Giraldo, que hace parte de algo que ella llama el sentir latinoamericano.

“Son todas esas canciones con las que crecí, las que tenemos metidas en la piel. Es un disco en el que celebro el gusto de tocar estas canciones durante años, así como a las personas, los músicos y los países que me inspiran”, dice ella.

La base que sostiene las composiciones de muchas cantautoras contemporáneas, como Giraldo, es precisamente esa mirada atrás para soplar un nuevo aire sobre los ritmos que las enamoraron en un comienzo. Las creaciones de cantantes y compositoras como Marta Gómez, Victoria Sur, María Mulata, María Cristina Plata y Katie James, entre otras, son un eterno homenaje a la tradición de América Latina y a su historia personal.

Cuando uno ha crecido en un ambiente en el que la música se da naturalmente, como el Quindío, eso está en la sangre. Los recuerdos de infancia y las influencias de mis inicios musicales son algo que traigo fuertemente arraigado y espero no desprenderme de eso nunca”, subraya Victoria Sur.

“Colombia es uno de los países con mayor diversidad musical. Me parece delicioso poder cantar como una negra y luego cantar nostálgica, como lo hace la gente de los Andes, y que mi voz se mimetice entre los diferentes ambientes”, comenta la también cantautora colombiana María Mulata.

La independencia

Pero más allá del amor al arte y el respeto por sus raíces, está la necesidad que tienen las cantautoras de crear proyectos sostenibles, que les permitan seguir investigando y creando música, y de que se reconozca la independencia artística con espacios donde puedan presentarse.

Para muchas de ellas, que tienen un recorrido largo en la música independiente, las convocatorias públicas y estatales fueron la oportunidad para darse a conocer. Giraldo y Sur, por ejemplo, participaron en la convocatoria Peña de Mujeres, de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (Fuga), abierta en el 2009. Allí –como muchas otras cantautoras, poetas y cuenteras– encontraron un espacio para interpretar sus obras, hablar sobre su experiencia y recibir un pago por presentarse.

La convocatoria se reabrió en el 2018, después de un par de años de pausa, y recibió 14 proyectos de artistas nuevas. La Peña de Mujeres, una beca de circulación (para que los artistas roten por distintos escenarios), programará conciertos con las ganadoras, que recibirán un estímulo económico para seguir construyendo su carrera.

Ser independiente tiene ventajas y desventajas. Puedes ser muy autónomo en tus creaciones y no dependes de una disquera que te esté dirigiendo; en ese sentido, es muy positivo. Lo difícil es cuando quieres nutrir tu proyecto con mercadeo y promoción, porque todos esos procesos necesitan un capital para soportarlos. Aprendes a moverte de formas alternativas, pero tener el apoyo de una infraestructura como un sello discográfico sí sería de gran ayuda”, concluye Victoria Sur.

Para Mónica Giraldo, quien ha contado con el apoyo de disqueras como Codiscos y Fuentes, lo principal es tener un equipo para enviar un mensaje de la manera correcta, pero sin perder la autonomía creativa en la música.

Pero sin discográfica o con ella, la recursividad de las cantautoras del país ha demostrado ser grande. Eso se evidencia en proyectos como La alegría y el canto, la más reciente producción de la colombiana Marta Gómez. La artista decidió lanzar una campaña en la página web Kickstarter para que sus seguidores, colegas o cualquiera que así lo decidiera, pudiera financiar la masterización del disco.

Esa contribución del público fue recompensada con álbumes en formato digital, entradas a sus conciertos y hasta una cena preparada por la artista. La iniciativa funcionó: Gómez acaba de lanzar el disco, después de recoger un poco más de 12.000 euros (unos 40 millones de pesos).

La cuestión del género

¿A la dificultad económica para sostener un proyecto independiente podría sumársele la discriminación de género dentro del círculo de los cantautores?

Yo tengo una frase recurrente: una idea en la boca de una mujer no es tan buena como la misma idea en la boca de un hombre –responde María Mulata–. Siento que a veces a uno no le ponen mucho cuidado o le roban las ideas. Pareciera como si una mujer directora no tuviera tanta autoridad como un director, y por eso nos toca imponernos para captar la atención de los músicos con los que nos rodeamos”.

Pero no todas las cantantes y compositoras han tenido experiencias como esa y consideran que hay otros temas urgentes por explorar. “Siento que, más allá de ser mujer u hombre, el espacio del cantautor no está tan definido en Colombia. No he sentido discriminación para nada, pero la participación de cantautores en festivales no existe, por ejemplo”, lamenta Giraldo.

Otras cantautoras han asumido la tarea de destacar el legado de mujeres que se dedicaron a la tradición musical antes que ellas. “Hay canciones importantes para varias generaciones que la gente no sabe que fueron escritas por mujeres”, explica Victoria Sur a propósito de su álbum Tu continente (2015).

“Esa inquietud me llevó a hacer un homenaje a compositoras latinoamericanas, a esa creación poética y a cómo ellas se expresaban en épocas en las que era muy difícil que las mujeres pudieran decir ciertas cosas. Canciones sencillas, como Bésame mucho, de los años 30, fueron muy revolucionarias”, agrega.

Terquedad colombiana

Pienso que una de las cosas más difíciles en mi carrera ha sido mover mi música en el país. A veces pienso que es más reconocida afuera. Pero a ese pensamiento le gana la terquedad de decidir quedarse en Colombia –destaca María Mulata–. He insistido porque todavía hay mucho por hacer. Tenemos que conocer nuestra música para saber a dónde vamos”.

“La música es una carrera hermosa, pero en su día a día constituye un gran reto. Sobre todo en un país que está construyendo el camino de la música. Naciones como Cuba o Brasil lo tienen muy claro y por eso están presentes en el oído de cualquier persona. Colombia va en ese camino”, opina Giraldo.

Pero eso no las desmotiva, sino que las alienta a seguir en su lucha. “Muchos músicos se van porque hacer una carrera acá es muy complicado, pero para mí Colombia era el lugar de regreso, sin duda. Aquí he hecho todo y cada vez me convenzo más de la fuerza que tiene la música nacional”, añade Giraldo, que representa a los músicos colombianos en la junta directiva del Berklee College of Music.

El sueño de artistas como ellas es fortalecer la escena de los cantantes y compositores en el país. No solo para recibir más apoyo o escenarios, sino para exportar de manera conjunta un sonido característico, que enaltezca las raíces musicales colombianas.

"Estar lejos me ha acercado al país"
Marta Gómez

Marta Gómez ha defendido temas políticos y sociales en su música a lo largo de su carrera.

Foto:

Nicolás Serrano

La cantautora colombiana Marta Gómez, quien actualmente vive en España, estrenó este mes su nuevo álbum La alegría y el canto. Gómez, embajadora de ritmos colombianos, se ha destacado a lo largo de su carrera por hablar de frente sobre situaciones que han afectado al país. Ha liderado conversaciones necesarias en otros lugares del mundo a través de canciones como Para la guerra, nada.

Llevo muchos años viviendo fuera, pero me he vuelto más crítica con la parte política y social de nuestro país. Al vivir en Colombia a uno le toca acostumbrarse a ver situaciones como la corrupción o la pobreza, pero estando lejos uno se vuelve más consciente de que hay que cambiar la situación”, cuenta Gómez.

Una de las canciones que hace parte de su nuevo álbum independiente es Yo te espero junto al músico caucano Hugo Candelario, quien interpretó todos los instrumentos.

La pieza perteneció al documental Gente de papel (2013) y habla acerca de la situación que vivían las familias de los secuestrados en Colombia entre los 90 y la primera década del 2000.

La distancia también la ha acercado a la tradición musical colombiana. “Estar lejos me ha acercado más a Colombia. Quizá cuando uno vive en el país no le pone tanto cuidado a un bambuco, por ejemplo. Pero estando lejos uno lo atesora y lo escucha con mucha más nostalgia”, dijo la artista.

Gómez estará en Colombia a finales de mes para participar en un conversatorio junto al poeta colombiano Federico Díaz-Granados durante la Feria Internacional del Libro.

VALERIA MURCIA VALDÉS
EL TIEMPO@ValMurcia

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