Fats Domino, el legendario músico que pegó antes que Elvis

Fats Domino, el legendario músico que pegó antes que Elvis

Fue el cantante negro que más vendió en los años 50 y sentó bases para el rock and roll.

Fats Domino pegó antes que Elvis

El músico Fats Domino debutó en solitario en 1949.

Foto:

Roger-Viollet / AFP

25 de octubre 2017 , 10:11 p.m.

Pepinillos fritos, estofado gumbo, ostras a la brasa, una alta dosis de BBQ al estilo cajún, como para chuparse los dedos: Antoine Domino Jr. se regocijaba en aquellos platillos de la cocina sureña estadounidense.

Era probable que amara más la comida que la música: a veces, sobre todo en las últimas décadas de su vida, prefería quedarse en Nueva Orleans antes que salir de gira. Incluso se negó a cantar en la Casa Blanca, en 1987, argumentando que prefería quedarse en casa a comer.

No es gratuito que el líder de la primera banda en la que Domino entró, a tocar el piano, lo apodara ‘Fats’ (‘Grasas’), aunque se diga que era un homenaje a los pianistas de jazz Fats Pichon y Fats Waller. Tampoco es gratuito que la primera canción que grabó en solitario se tituló 'The Fat Man' (El gordo), la que, para algunos investigadores en la historia del rock and roll, podría considerarse como la primera grabación del género que rompió el siglo XX en dos.

'The Fat Man' quedó consignada en pasta en 1949: aún era temprano para hablar de Elvis Presley, quien hizo su primera grabación en 1953.

El cantante estadounidense Fats Domino, recordado por canciones como 'Blueberry Hill' y 'Ain’t That a Shame', falleció a sus 89 años el pasado martes hacia la media noche, de causas naturales. Diferentes medios reportaron este miércoles que en su lecho de muerte lo rodeaban su familia y amigos, en su casa en Nueva Orleans, por supuesto.

El artista pertenecía a una generación única, la que condujo el rock and roll como una vía de cambio social en Estados Unidos, en los años 50. De esa época sobreviven unos pocos: Jerry Lee Lewis y Little Richard son algunos de sus contemporáneos.

Paradójicamente, Domino dijo muchas veces que él no era propiamente un artista de rock and roll: “Todo el mundo empezó a llamar mi música rock and roll, pero no era nada distinto al rhythm & blues que venía tocando desde muy temprano en Nueva Orleans (...). No diría que lo empecé (el rock and roll), pero no recuerdo a alguien que antes de mí estuviera haciendo la clase de cosas que yo hacía”.

Ello da pie a esa discusión usual sobre cuándo y cómo surgió el género, que fue bautizado así por el DJ de radio Alan ‘Moondog’ Freed a mediados de los años 50, retomando una frase, una clara metáfora sexual que estaba presente en diferentes canciones de la época.

Una de ellas, de Fats Domino, titulada 'I’m Ready' (aunque data de 1958): “Well, I’m ready, I’m willin’, and I’m able to rock and roll (...). Come on, pretty baby, we gonna rock, we gonna roll until the broad daylight”.

Sin embargo, la primeriza 'The Fat Man' –que si se clasifica en el rock and roll, resulta ser el primer disco del género que vendió un millón de copias–, era realmente una variación de una tonada tradicional de Nueva Orleans llamada Junker’s Blues, por lo que Domino siempre se vio a sí mismo en una corriente más de la raíz musical de su región.

Todo el mundo empezó a llamar mi música rock and roll, pero no era nada distinto al rhythm & blues

Además, sus letras hablaban de una cotidianidad de su gente, de lo que escuchaba en las conversaciones en la calle, de la realidad. Por ello, era muy cercano al blues. Un ejemplo es la mencionada canción 'I’m Ready', que en otro aparte dice: “Hablar al teléfono no es lo mío, no me envíes cartas porque no sé leer, no te demores, porque me habré ido”.

Esa distancia con la etiqueta rock and roll se hizo notoria cuando Domino fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll, pero él se negó a presentarse en la ceremonia de inducción, en 1986 (estuvo entre los 10 nombres que ingresaron en la primera presentación).

Aunque también se argumentó que el artista no se sentía en las mejores condiciones para presentarse en vivo. Ello no opacó el significado de que el cantante formara parte de esa galería de gigantes.

Además, músicos de esa escena, incluyendo al mismísimo Elvis Presley, lo reconocieron como una gran influencia. En su momento, John Lennon también lo señaló como una de las razones para convertirse en artista. Y fue en 1964 cuando los Beatles pidieron conocerlo, a raíz de que fueron a actuar a Nueva Orleans.

Ávido músico
Fats Domino

Dominó había vendido más de 65 millones de discos. Recibió un Grammy en 1987.

Foto:

Lee Celano

Por supuesto, Domino sí amaba la música. Desde niño, cuando abordó el piano a los 4 años y empezó a estudiarlo de la mano de su cuñado guitarrista Harrison Verrett.

Sin embargo, la música era su pasión, pero en aquellos primeros años 40 quedaba en segundo plano ante la necesidad de trabajar para vivir, por tres dólares a la semana, como obrero en una fábrica en la que, en alguna ocasión, se lesionó las manos por un buen tiempo. La insistencia lo llevó a curarse y empezar a practicar de nuevo.

Fue de la mano del productor Dave Bartholomew que Domino dio el salto de la escena de Nueva Orleans a un impacto nacional, a través de 'The Fat Man'. Todo se dio en un encuentro en una presentación de Domino en un bar de jazz en el que, según contó el productor a la National Public Radio (NPR) en 1981, “Fats sudaba y tocaba, y puso todo su corazón y alma en lo que estaba haciendo, y la gente se volvía loca con él, así que así fue, debía hacerse, fue nuestro primer disco y nunca dimos vuelta atrás”.

A partir de ahí, la concurrencia de Domino en los listados de la radio era muy usual: 59 veces entre 1950 y 1963. Fue una máquina de éxitos y se convirtió en el artista negro más vendedor de esa década, y superado solo por Elvis. Hoy, dicen, ha vendido más de 63 millones de copias.

Pero más allá del éxito económico, Domino formó parte de un movimiento: el de los músicos que con sus espectáculos sentaban una posición que permitía enfrentar la segregación racial.

Así como Chuck Berry, también se enfrentó a públicos divididos en blancos y negros. De hecho, la concurrencia era principalmente blanca, lo que transmitió un mensaje muy valioso, en paralelo con el momento en el que el Tribunal Supremo de Estados Unidos declaraba inconstitucional la segregación racial en las escuelas del país.

Y no fueron pocas las amenazas. En alguna ocasión, el bus en el que Domino viajaba por carretera con su banda para una presentación en Carolina del Sur se encontró de frente con una cruz en llamas sembrada por el Ku Klux Klan.

Por su momento, la de Domino también fue una carrera contra el veto cultural a lo nuevo, a lo desfachatado y, por ende, ‘peligroso’ que representaba el rock and roll para la sociedad. Era considerada una música “vulgar” que provenía de las comunidades marginadas.

Fats sudaba y tocaba, y puso todo su corazón y alma en lo que estaba haciendo

“No era una época fácil, incluso para una música que era bella y agradable... fue un nacimiento muy duro”, contó el biógrafo de Domino, Rick Coleman, a la NPR.

En lo que Domino se destacaba era en ser, precisamente, lo menos rock and roll en su vida personal: juicioso, tímido, sedentario, no estuvo involucrado en historias de escándalos como las de Berry o Lewis. Mantuvo su matrimonio con su primera esposa y tuvo con ella ocho hijos, que educó en Nueva Orleans.

Con el tiempo, paulatinamente, Fats Domino se fue retirando de la escena musical. Dejó de grabar música nueva en los años 70, y de dar conciertos en los 80.

La última aparición pública de Domino fue en el funeral de B. B. King, en el 2015, y su última actuación musical se dio en el 2007, en el club Tipitina, exclusivamente para un festival que buscaba recaudar fondos para las víctimas del huracán Katrina.
Un sobreviviente

Domino fue, de hecho, una de las víctimas de Katrina. Su casa fue arrasada por el fenómeno climático, y entre las pérdidas estuvieron todos los discos de oro que había coleccionado con los años.

El impacto que tuvo la tragedia movió a Domino, quien decidió salir de su retiro voluntario y comenzar a hacer algo por su comunidad. Primero destinó las regalías totales de un disco compilado de canciones a las víctimas, y luego organizó con otros artistas el Festival Post-Katrina.

Domino es uno de los últimos vestigios de una época dorada que representa la génesis del rock, un género al que ya pronto se le podrá llamar ‘septuagenario’: cuesta creer que el debut de Domino ya va a cumplir 70 años y que el rock, en su esencia y a pesar de todos los cambios de la industria, sigue creyéndose joven.

CARLOS SOLANO
SubEditor CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

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