'Nada más disidente que la alegría': escritor mexicano Juan Villoro
Por: LILIANA MARTÍNEZ POLO - CULTURA Y ENTRETENIMIENTO | 6:32 p.m. | 14 de Enero del 2012
Juan Villoro estudió Sociología.
Foto: El Universal- México (GDA)Será conferencista del Carnaval de las Artes, del 8 al 12 de febrero en Barranquilla.
El mexicano Juan Villoro cultiva muchas facetas: los aficionados al fútbol lo respetan como cronista, es invitado indispensable en encuentros de literatura infantil (a la que aportó las aventuras del profesor Zipper, uno de sus personajes más queridos), es un ensayista preocupado por la sociedad contemporánea -lo leen en periódicos como La Jornada (México) y El País (España)- y, además, es autor de novelas como El disparo de argón, Materia dispuesta y El testigo, que le valió el premio Herralde en el 2004.
Este escritor, de 55 años, participará en las charlas del Carnaval de las Artes, del 8 al 12 de febrero, en Barranquilla. Sobre su visita, dice: "Colombia les ofrece muchas lecciones a los mexicanos. Es alentador ver cómo se ha recuperado el tejido social después de años de violencia. Ahora que estamos sumidos en una lucha que deja cadáveres por todas partes, es importante entender que la violencia se puede superar. Además, que las lecciones de vitalidad colombiana se den en el marco de un carnaval es algo inmejorable. En estos momentos, no hay nada más radical ni disidente que la alegría".
Así que estará a tono con la fiesta...
En el carnaval, la gente no se disfraza para ocultarse, sino para decir la verdad. Es lo mismo que hace un escritor: enmascarado en tus personajes, describes la vida íntima.
¿Qué ha representado el fútbol en su trayectoria?
Es una pasión que me ha librado de depresiones y ha estructurado mis años, otorgándoles cierta coherencia a partir de campeonatos y récords. Como escritor, no pretendo ser un especialista, sino un aficionado. Es más, soy un aficionado a la afición. Lo que más me interesa es por qué la gente se apasiona en el juego. Para conocer una época hay que saber cómo se entretenía la gente. El carnaval y el fútbol dan notables claves para ello.
¿Qué es lo más satisfactorio de escribir para niños?
Encontrar escritores que descubrieron la literatura en un libro mío. Eso me hace sentir viejo, pero contento.
¿Cómo escribir para ellos?
Es un desafío mayúsculo. Los niños tienen una imaginación barroca, que admite estímulos muy diversos, pero al tiempo son muy exigentes con la lógica. Es difícil idear una historia que sea gozosamente desafortunada y rigurosa en su coherencia. Por otra parte, mi infancia no fue muy buena y la literatura infantil me permite asignarme otra. El principal recurso al escribir para niños no es pensar pedagógicamente en lo que 'deben' leer, sino asumir con libertad lo que quieres contarles.
Sus cuentos han tropezado con el rechazo de los adultos...
El pensamiento políticamente correcto ha llegado a extremos lamentables. Es importante que los niños no se expongan a ciertos temas, como la violencia o el terror más crudos, pero también es necesario que se enfrenten a las contradicciones de la vida.
Escribí un cuento sobre caramelos mágicos (Las golosinas secretas) y en Estados Unidos se juzgó que, al hablar de gente golosa, fomentaba adicciones. Por otra parte, en México se apartó de un programa porque las villanas son gordas y parecía discriminatorio. A veces el villano es calvo, cojo o cultiva flores o tiene un perro salchicha. Eso no significa que todas las personas con esas características sean nefastas. Pero los censores son gente simple.
Alguna vez vi que el título de una conferencia era 'De Octavio Paz a Juan Villoro'. ¿Cómo recibe ese parangón?
En 1979, cuando empezaba a publicar, (el poeta) José Emilio Pacheco escribió un texto sobre Harold Robbins, autor de best sellers, diciendo que había ganado más dinero que todos los escritores mexicanos juntos: "De Nezahualcóyotl (el rey poeta de los chichimecas) a Juan Villoro".
'¿Qué se siente que la literatura mexicana acabe en ti?', me preguntó un amigo. Como si viera a un sepulturero, sentí una responsabilidad terrible. Por suerte, la explosión demográfica es tan fecunda que pronto dejas de ser el autor que representa la parte joven de la comparación.
Eso me lleva a preguntar por los desafíos que mantiene en su trabajo como escritor...
Me dedico a explicarme a mí mismo los misterios de la vida diaria a través de historias. Mi recompensa es conservar esta curiosidad.
Internet
'En Twitter, el diálogo cotidiano cuaja en aforismos'
Son numerosos los textos de Juan Villoro sobre la tecnología y su relación con el oficio de escribir.
"La Red nos ha permitido vincularnos de manera inaudita. Los escritores que no están en un circuito propiamente comercial han simplificado la forma de entrar en contacto con los lectores. También nos ha permitido conocer miles de cosas que antes estaban fuera de nuestro repertorio", comenta acerca de la relación entre los escritores e Internet.
"Quizás lo más estimulante han sido las exigencias estéticas, como la del Twitter, que permite que el diálogo cotidiano cuaje en aforismos -agrega el escritor mexicano, que emite trinos desde la cuenta @JuanVilloro56-. Al mismo tiempo, la sobreabundancia de datos desorienta. Internet es bueno cuando sabes qué buscas, pero cuando navegas en busca de sorpresas descubres que estás en el mar de los Sargazos, donde, de cuando en cuando, das con una joya".
Los otros invitados
La sexta edición del Carnaval de las Artes, que tiene como escenario principal el teatro Amira de la Rosa, en Barranquilla, cuenta con invitados como Milly Quezada ('Los vecinos'), Laura Esquivel, el cineasta John Sayles y un nutrido grupo de creadores, que le contarán su experiencia al público asistente.
LILIANA MARTÍNEZ POLO - CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
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