Wajda, director polaco que desafió el poder en su país

Wajda, director polaco que desafió el poder en su país

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El director de cine Andrzej Wajda recibió el Oscar a su trayectoria (2000) y el Oso de Oro de Honor en el festival Berlinale 2006.

Foto:

Kacper Pempel / REUTERS

10 de octubre 2016 , 09:02 p.m.

La última película que rodó Andrzej Wajda no fue Walesa: un retrato profundo del líder político polaco que influyó en la transformación política de ese país y un personaje al que el realizador le tenía un respeto especial.

Y fue también durante el proceso de producción que reflexionó acerca de la muerte. Hace dos años le dijo a un medio polaco que ese filme representaba mucho para él, al punto de que la llegó a considerar como una bella experiencia de despedida.

“Soy un cineasta viejo, y esta podría ser la última película de mi vida. Pero no quería marcharme del mundo sin haberla hecho. Era mi deber”, dijo en una entrevista el realizador más grande de Polonia y quien falleció el pasado domingo, a los 90 años.

Junto a nombres de gran peso cultural como Jerzy Skolimowski, Krzysztof Kieslowski y hasta el mismo Roman Polanski, Wadja es considerado un hombre con una cierta alma de historiador, cuyo gran legado es su trabajo detrás de cámaras.

Él fue capaz de revelar una sensibilidad por hechos específicos que marcaron la historia de su país y episodios de otras latitudes; una cosa que demostró, por ejemplo, con Danton (1983), su retrato intenso del líder político francés que luchó contra la violencia y represión del gobierno en ese país en 1794.

Un contexto que este realizador también asimiló en su vida y exploró en muchos de sus filmes. El poder y la maquinaria política se manifestó en su cine a través de situaciones cercanas y algunos personajes cotidianos que reflejaban ese choque entre el establecimiento y los que tenían que aguantar sus excesos o sus malas decisiones.

Llegó a filmar 40 películas y se destacó en el ámbito cinematográfico internacional con producciones como El hombre de hierro (1981), que ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes luego de un camino labrado por otros filmes como La tierra prometida (1975), Las señoritas de Wilko (1979) y Katyn ( 2007), todas postuladas al premio Óscar.

“Hay que rodar una película después de la otra. No se puede parar. Las ideas tienen que ser trabajadas, no puedes esperar a que aparezca una genialidad para comenzar a rodar”, fue otra de sus revelaciones importantes a lo largo de su carrera como realizador.

Ese fue el secreto de su vitalidad para seguir contando historias y no dejarse arrastrar por el paso del tiempo que, sin embargo, fue implacable con él y lo llevó a sufrir una insuficiencia respiratoria que le ganó la batalla a la vida.
Eso no impidió que este director dejara en este mundo su última película, Afterimage, una cinta acerca de Wladyslaw Strzeminski, artista polaco de principios del siglo XX y que en la trama se enfrenta simbólicamente al poder aniquilador del comunismo.

Andrzej Wajda también fue un activista político. En 1989 se apartó del universo fílmico para trabajar en el movimiento Solidaridad, del que fue elegido senador, en una época en la que se desarrollaron las primeras elecciones democráticas de Polonia tras la caída del comunismo.

EL TIEMPO

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