Calvin Klein, el americano más atrevido

Calvin Klein, el americano más atrevido

Se cumplen 50 años de la primera colección del diseñador que redefinió la moda norteamericana.

Calvin Klein, diseñador de moda

Calvin Klein (centro) es un genio de la moda del último siglo.

Foto:

Cortesía Calvin Klein / Rizzoli

13 de enero 2018 , 11:50 p.m.

En 1982, Andy Warhol entrevistaba a Calvin Klein para la revista ‘Interview’. En la conversación, el padre del arte pop le aconsejaba al entonces diseñador estrella de la moda estadounidense: “Deberías estar trabajando en un libro. Eres muy interesante y tienes mucho que decir”. La respuesta de Calvin Klein, quien entonces presentaba su primera línea de ropa interior y cosechaba el éxito de su colección de ‘jeans’, que facturaba ganancias millonarias, fue directa: “Quizás en 25 años más”.

Tuvieron que pasar 35 años desde esa repuesta a Warhol para que Calvin Klein, hoy retirado de la moda y considerado uno de los diseñadores fundacionales del llamado estilo americano, presentara un libro que repasa su carrera.

No fue una decisión fácil. “Durante muchos años, varias personas me habían sugerido que publicara mis memorias. Jacqueline Onassis me lo preguntó y luego Anna Wintour estuvo convenciéndome de que lo hiciera. Pero no me gusta mirar hacia atrás; me gusta estar en el momento y pensar en el futuro. Además, pensé que podría ser muy emocional, y no quería eso”, comentaba el diseñador en ‘The New York Times’.

Fue la editorial Rizzoli la que finalmente hizo cambiar de opinión a Klein (de 75 años), quien prefirió realizar un recorrido visual de su trabajo. A comienzos de octubre del año pasado apareció ‘Calvin Klein by Calvin Klein’, un imponente volumen que pesa cuatro kilos y está compuesto por 480 páginas saturadas de fotografías en blanco y negro de sus polémicas campañas publicitarias, imágenes de editoriales de moda, retratos de su álbum personal y recortes de prensa que ratifican su influencia estilística y cultural. Aunque contiene textos escritos por el diseñador sobre sus inicios y los grandes hitos de su carrera, como su pasión por el minimalismo y las prendas de cortes impecables, el libro fue inevitablemente catalogado de “provocador” y calificado con la etiqueta R-Rated por el erotismo de sus imágenes.

El éxito internacional que Klein logró en los 80 y 90 se basó en sus atrevidas y sexualizadas campañas publicitarias. Una tradición que partió en 1979 con el gigantesco aviso en Times Square en el que aparecía la modelo Patti Hansen con unos ajustados ‘jeans’ y el pelo en la cara. La imagen, fotografiada por Charles Tracey, significó ventas de más de 80 millones de dólares.

En 1981, la campaña de la línea de ‘jeans’ siguió con la polémica serie de fotos de una adolescente, Brooke Shields, tomadas por Richard Avedon y que estuvieron acompañadas por un aviso televisivo. En las imágenes, la actriz –famosa entonces por su participación en 'La laguna azul'– aparecía con unos pantalones ajustados y una camisa semiabierta, y aseguraba que entre ella y sus Calvin no había nada. El comercial fue prohibido por las cadenas ABC y CBS, además de ser criticado por la líder feminista Gloria Steinem. La polémica y la provocación se convirtieron en terrenos fértiles para Calvin Klein.

En 1982 presentó su línea de ropa interior masculina y transformó una prenda entonces cotidiana, escondida y simple en un objeto que combinó el fetichismo y la moda. Lo logró, otra vez, gracias a un erotizado anuncio comercial: una fotografía del atleta brasileño Tom Hintnaus –campeón de salto con garrocha– recostado sobre un techo blanco en el archipiélago griego de Santorini, tomada por Bruce Weber. La imagen, que se centraba en la musculatura del modelo, dejando a los calzoncillos blancos como una anécdota, fue un éxito mediático. La compañía desplegó la imagen en 25 paraderos de bus en Nueva York, y de la noche a la mañana los vidrios que protegían los carteles aparecieron rotos y las vallas, sin afiches. Por primera vez se utilizaba como objeto de deseo a un hombre, un rol tradicionalmente reservado a las mujeres. El resultado, nuevamente, fueron ventas millonarias.

Lo que vino después fue una escalada de imágenes y comerciales televisivos con la fórmula de erotismo y descaro, bajo el cedazo de estilizadas imágenes en blanco y negro. Eso se repitió en sus campañas de perfumes y llegó a su punto máximo en 1992, con las imágenes de Kate Moss con el entonces rapero Marky Mark (el ahora actor Mark Wahlberg) para su línea de ropa interior, y en 1995 con los avisos de ‘jeans’ fotografiados por Steven Meisel, campaña denunciada por Bill Clinton e investigada por el Departamento de Justicia porque aparecían adolescentes en poses provocadoras. Klein debió eliminar la campaña.

En el libro, el diseñador reconoce orgulloso su faceta provocativa y destina gran parte del contenido visual a resaltar estas imágenes. En el prólogo dice: “Soy un inconformista por naturaleza. Actúo por instinto. Este lado mío ha existido desde que era joven. Intento crear cosas que provocan pensamientos y sentimientos eróticos. Siempre me ha gustado correr riesgos y empujar fronteras, así el mundo estuviera listo o no”.

Calvin Richard Klein nació y se crio en el Bronx. Hijo de inmigrantes húngaros judíos de clase media, asegura que siempre estuvo interesado en la moda. Después de estudiar diseño en Fashion Institute of Technology, realizó su primera colección (seis abrigos y tres vestidos) con la ayuda económica de Barry Schwartz, un amigo de infancia que se transformó en su socio comercial durante más de tres décadas. Schwartz, quien provenía de una familia dueña de un supermercado, le prestó los 10.000 dólares para su primera colección, la cual realizó mientras diseñaba para una empresa de confecciones neoyorquina. Según relata Calvin Klein en la introducción de su libro, el éxito le llegó inesperadamente.

En 1968, Klein arrendó una habitación en el Hotel York, en las afueras de Manhattan, donde las marcas tenían ‘showrooms’. Un día, un hombre se equivocó de piso y llegó a la habitación donde Klein tenía sus diseños. Era Donald O’Brien, un alto ejecutivo de Bonwit Teller, una de las tiendas de departamentos más prestigiosas de Nueva York (cerraron en 1989), quien lo citó para que mostrara su colección en sus oficinas centrales y luego hizo un pedido de 50.000 dólares por todos sus diseños. En el libro cuenta que fue su primera cita de negocios y que paseó un perchero con su colección por más de 20 calles de Manhattan, porque temía arrugar sus diseños si los subía a un taxi.

Al año siguiente, una de sus creaciones apareció en la portada de ‘Vogue’ y el diseñador se ganó la protección del barón Nicolás de Gunzburg, entonces editor de moda en esa revista (luego se cambiaría a ‘Harper’s Bazaar’). “Él fue realmente mi mayor inspiración en la vida”, reconoció.

No obstante el éxito, Calvin Klein debió afrontar problemas financieros a fines de los 80 por malas inversiones producto de su expansión global y asuntos personales.

Etapa salvaje

Luego de divorciarse en 1974 de Jayne Centre (con quien se había casado antes de ser famoso y madre de su única hija, Marci), vino una década (su “etapa salvaje”, como la define) en la que se convirtió en una figura de los excesos nocturnos neoyorquinos, se lo relacionó con otros hombres y debió ingresar a una clínica de rehabilitación para superar su consumo de alcohol y cocaína.

A mediados de los 80 se volvió a casar, con la fotógrafa y ‘socialité’ Kelly Rector (quien trabajaba con él y de la que también se divorciaría más tarde). Además, relanzó su colección de ropa interior y presentó una nueva línea de moda, perfumes y cosméticos, que bautizó CK, con lo que superó la bancarrota que lo amenazó en 1992.

La idea surgió luego de que su hija Marci le comentó que su ropa era demasiado cara. Ese fue el germen de CK, una línea joven a precio asequible con la que Calvin Klein apostó por prendas urbanas. La moda de Calvin Klein al alcance del gran público. Su imperio reflotó y a mediados de los 90 el diseñador fue catalogado por la revista ‘Time’ como uno de los 25 estadounidenses más influyentes.

JUAN LUIS SALINAS T.
EL MERCURIO (Chile)- GDA
En Twitter: @ElMercurio_cl

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