Los dolores de Dolores O’Riordan

Los dolores de Dolores O’Riordan

Dramas y tragedias persiguieron a la cantante de la banda irlandesa de rock The Cranberries.

DOLORES O'RIORDAN

La cantante Dolores O’Riordan, durante un concierto en octubre del 2012.

Foto:

EFE / ARCHIVO / JuanJo Martín

17 de enero 2018 , 09:01 p.m.

Un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Wayne (EE. UU.), según cita el diario 'El Clarín' de Argentina, encontró una relación directa entre el nombre que le ponen a usted en la pila de bautismo y su destino, algo que los parapsicólogos tenían claro muchos siglos atrás, pero en el caso de Dolores O’Riordan, la cantante de la banda irlandesa de rock The Cranberries, el que escogieron sus padres parece una condena.

Llamarse Dolores en un país de tradición católica tan fuerte como Irlanda es, ni más ni menos, una declaración de principios y, en el fondo, el reconocimiento de una culpa inocente. Pues bien, así fue la vida de la mujer que falleció el pasado lunes 15 de enero, a los 46 años, por causas desconocidas hasta ahora: un rosario de tragedias que no se pudieron mitigar con la fortuna que logró acumular; en el momento de su muerte estaba entre las ocho mujeres más ricas de su país.

O’Riordan nació el 6 de septiembre de 1971 en Limerick, una ciudad en el sur de Irlanda. No llevaba dos días en este planeta cuando la tragedia apareció por primera vez en su destino. Terence, su padre, sufrió un accidente mientras viajaba en su moto. Los golpes que recibió lo dejaron paralítico y obligado a vivir en una silla de ruedas.

De ahí en adelante, al parecer fueron pocos los momentos de paz que tuvo. Al revisar su biografía, es increíble la sucesión de dramas y dolor que la aquejó. Después del accidente de su padre, Eileen, su madre, tuvo que hacerse cargo de la familia. Esta sobrevivía con lo que ganaba administrando un snackbar y lo que producía una pequeña finca. La casa solo tenía dos habitaciones y allí se hacinaban nueve personas. Su historia no parece ser muy diferente a la de muchos compositores colombianos de música popular.

A los 7 años, en 1978, su precario universo recibió un nuevo golpe debido a que su hermana mayor causó, de manera accidental, un incendio que quemó toda la casa. La familia logró reponerse gracias a la ayuda de los vecinos.

Un año más tarde, según le contó al diario 'Sunday Independent', fue víctima de abuso sexual. Una circunstancia que duró cuatro años. Su testimonio, cuando se decidió a hablar muchos años después, fue desgarrador: “Era apenas una niña y al principio lo entierras porque estás avergonzada de ello. Crees que es tu culpa, eso es lo que pasa. Piensas: ‘Oh Dios, cuán horrible y asquerosa soy’. Tienes un odio hacia ti misma que es terrible”, dijo en esa entrevista.

Sus canciones de alguna manera transmitían ese mundo contradictorio entre un imaginario feliz de la infancia y la realidad que se esconde tras la cara radiante que aparecía en las revistas y periódicos. Así se puede ver en algunas de las líneas de su clásico 'Ode to my family' (Oda a mi familia). “Infelicidad / ¿Dónde está cuando era joven? / Y no nos importó / Porque fuimos criados / Para ver la vida como divertida / Y tomarla si podemos”.

Pero para su desgracia, Dolores era un alma sensible, una artista precoz, un talento excepcional. En su familia decían que desde los 3 años cantaba en todas partes y que a los 5 ya tocaba el órgano en la iglesia. Al igual que muchos músicos comenzó su carrera, o mejor, descubrió su vocación, entonando himnos religiosos. A los 12 años escribió su primera canción, 'Calling'. Allí hablaba de su primer amor, su maestro del colegio.

Nunca encajó en el molde, siempre fue la chica rara. Según los testimonios de la época, podría ser alguien como Eleven, la chica protagonista de Stranger Things: silenciosa, aislada, con pocos amigos, pero alguien fuera de lo común, incomprendida, con el pelo corto, extremadamente delgada. Sus compañeros la llamaban acertadamente, aunque en tono peyorativo, The Girl Who Writes Songs. No sabían que pocos años después tendrían que hacer fila para pedir su autógrafo.

Su sensibilidad musical se vio estimulada por la música pop y sobre todo por la efervescente escena musical irlandesa de finales de los años ochenta y comienzos de los noventa. Además de U2, que ya ocupaba un espacio en el panteón de los dioses del rock, había grupos como Therapy, The Pogues, My Bloody Valentine y, por supuesto, Sinead O’Connor, quien ejerció una gran influencia sobre Dolores, especialmente en su forma de cantar.

Para saber mejor lo que pasaba en esa pequeña isla por aquellos años se recomiendan las películas The Commitments, dirigida por Alan Parker, y Sing Street, la maravillosa y poco valorada obra de John Carney.

A finales de los años ochenta, Dolores se unió a una banda relativamente desconocida que había perdido a su cantante, se llamaba The Cranberries Saw Us. Estaba integrada por los hermanos Mike y Noel Hogan y el baterista Fergal Lawler.

Desde el momento en que entró tomó la batuta y rápidamente el grupo comenzó a tener éxito a nivel local. En 1992 firmaron con el sello Island Records, la meca de los artistas indie, el mismo de sus compatriotas de U2 y el de PJ Harvey. Rápidamente se reveló como una gran compositora y una excelente cantante, diferente a todo lo que había en el mercado. Fue así que grabó su primer disco 'Everybody Else Is Doing It, So Why Can’t We?' que incluía el sencillo 'Linger', su primer éxito radial.

Gracias al reconocimiento que ganaron, los invitaron a participar de una gira por los Estados Unidos con dos bandas británicas, Suede y The Matt Johnson. La idea era subirse a la segunda ola del pop británico que encabezaban Oasis y Blur. En teoría, The Cranberries eran los teloneros, el artista por descubrir, la estrella de la gira era Suede, quizá la otra gran banda del britpop, pero para sorpresa de todos, los gringos se encariñaron con el cuarteto irlandés. La gira fracasó, se interrumpió antes de tiempo, pero The Cranberries recogió lo que otros habían sembrado. Su disco se publicó en Estados Unidos y vendió más de un millón y medio de copias, lo cual tuvo un efecto búmeran en el Reino Unido, a donde regresaron convertidos en superestrellas.

En un momento en el que el grunge era el rey, The Cranberries sobresalió por su propuesta de rock más melódico y con ciertas raíces folk, pero especialmente por el estilo singular y la magnífica voz de su cantante líder. Su influencia fue tan grande que algunos rasgos de su estilo se pueden rastrear en Shakira, quien de alguna manera reconoció su deuda cuando cantó en un Carpool Karaoke el clásico Zombie.

Sin embargo, el éxito y el reconocimiento le trajeron nuevos problemas. “Cuando me hice famosa a los 18 y mi carrera despegó, desarrollé anorexia”. Tanta fragilidad en el corazón la convirtió en presa fácil del abuso del alcohol, las drogas y los pensamientos suicidas.

En 1994 se casó con Don Burton, el exmánager de la gira de Duran Duran, con quien tuvo tres hijos: Taylor Baxter, en 1997; Molly Leigh, en 2001, y Dakota Rain, en 2005. La pareja se divorció en el 2014, lo cual coincide con un periodo algo oscuro en su vida.
En el 2013 intentó suicidarse con una sobredosis, apenas un año antes de su divorcio. Un año después fue arrestada y acusada de haber participado en un incidente violento con una azafata en un vuelo de Nueva York, EE. UU., a Shannon, en Irlanda.
En el 2015 fue diagnosticada con desorden bipolar, lo cual según ella explicaba buena parte de sus problemas y sus reacciones desconcertantes. “Yo entraba y salía del extremo hipomaníaco por un periodo largo, pero solo puedes estar en ese extremo por cerca de tres meses hasta que tocas fondo y caes en la depresión. Cuando estás maníaco no duermes y te vuelves muy paranoico”.

En el último año, los problemas de espalda la aquejaban constantemente, a tal punto que debió cancelar varios conciertos. De acuerdo con un comunicado del grupo: “El problema de espalda se ubica en la parte media y alta de su columna, y la respiración y los movimientos diafragmáticos asociados con el canto ponen presión en los músculos y nervios en esa zona y exacerban el dolor”.

A pesar de todo, se encontraba en plena actividad y había llegado a Londres para grabar una nueva versión de Zombie con la banda de metal Bad Wolves. Sin embargo, el pasado lunes, los músicos se quedaron esperando a que saliera del hotel London Hilton on Park Lane, donde fue encontrado su cuerpo. Las razones se desconocen, y O’Riordan, tal vez la mejor voz femenina de los años noventa, es la primera víctima de este 2018, es la violencia del tiempo, como denominó el poeta Vallejo al paso de los años.

ANDRÉS ZAMBRANO DÍAZ
Especial para EL TIEMPO

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