‘La moda ha tomado un papel de activista’: Silvia Tcherassi

‘La moda ha tomado un papel de activista’: Silvia Tcherassi

Recientemente, la diseñadora barranquillera presentó en París su colección primavera-verano 2018.

Silvia Thcerassi

Algunos de los estampados hacen referencia al ‘flower power’, de finales de los años 60 y el hippismo.

Foto:

Cortesía Silvia Tcherassi

23 de octubre 2017 , 06:53 p.m.

Silvia Tcherassi es categórica: a París no regresa, porque siempre ha estado ahí, desde ese inolvidable 2004, cuando se convirtió en la primera diseñadora latinoamericana en presentar una colección en la Semana de la Moda de París.

Para esta barranquillera, los desfiles ya no son el mejor escenario para dejar caminar una colección con todos los flashes apuntando a cada modelo. Tcherassi prefiere, en tiempos de cambios significativos para la moda, un generoso halago al sonido de un brindis con dos copas de champaña, en un espacio “clásico, elegante y sofisticado, perfecto”, como el Hotel Le Meurice, en el corazón de la clásica rue de Rivoli parisina.

Allí decoró un salón con tonos neutros y sus infaltables rosas blancas para mostrarle al mundo, desde la capital de la moda por excelencia, su colección primavera-verano 2018, como lo hizo hace apenas unos meses con su propuesta resort.

Esta fue la excusa para conversar con ella sobre el mercado europeo que la acogió y que ella, a cambio, ha estudiado minuciosamente, con detalle, para enamorarlo.

¿Qué recuerdos le trae París? ¿Qué significa para usted como diseñadora?

Cómo voy a olvidar mi primer desfile en la ciudad, cuando presenté mi colección de primavera-verano en el Carrousel du Louvre... Fue una colección bellísima, inspirada en la geometría orgánica, con gran protagonismo de las texturas, los layers y el patchwork, y en la cual me arriesgué, por primera vez, a diseñar accesorios como parte integral del look. Además, fue un gran honor porque recientemente había recibido la Orden de las Artes y las Letras por parte del Gobierno francés. París es indescriptible, tiene una energía creativa especial y, como de costumbre, siempre le está tomando el pulso a la moda. Es una ciudad con misterio que ha visto nacer y crecer a las figuras más importantes de la moda mundial. Eso se siente y se percibe y es algo cautivante para cualquier diseñador.

Vive gran parte del año en Milán, tiene tienda en Madrid y vuelve a París con una colección inédita. ¿Cómo ha visto cambiar el mercado europeo?

Es un mercado totalmente diferente. En el 2004 terminó la era de Tom Ford, la figura dominante de la moda a cargo de la dirección creativa de Gucci y Saint Laurent, y hoy no podríamos decir que hay alguien del cual se pueda decir lo mismo. También hemos visto el renacimiento de marcas del pasado, como Vionnet y Schiaparelli, la llegada de la primera mujer como directora creativa de una de las grandes casas de alta costura (Maria Grazia Chiuri de Dior), la segunda reinvención de Gucci de la mano del enigmático Alessandro Michele y la aparición de muchas marcas nuevas con gran potencial como Jacquemus. Hemos perdido a grandes figuras, leyendas como Saint Laurent y jóvenes genios como McQueen, que crearon tendencias que hoy todavía siguen vigentes. Bueno, ni qué decir que en esa época no había fotógrafos de street style, ni live streaming de los desfiles ni redes sociales, que han contribuido a la democratización de la moda, pero también a que en muchos desfiles se piense más en el show que en el fashion. La industria se consolidó como un duopolio en el mercado del lujo con LVMH y Kering (Gucci Group), dos compañías francesas. Pero lo mejor de este momento es que cuando el mundo global es atacado por el nacionalismo y el populismo y los derechos de las mujeres están en cuestión, la moda ha comunicado un contundente mensaje positivo de igualdad e inclusión.

Cuando muy pocos pero muy poderosos se atreven a poner en duda la dimensión del cambio climático, nuestra industria se está comprometiendo cada vez con la sostenibilidad y la conservación del medioambiente. Podríamos decir que la moda ha tomado un papel de activista aprovechado su fuerza creativa y su impacto.

¿Esta presentación privada es la antesala de un nuevo desfile suyo en París?

Hace varios años me convencí de que los desfiles son solo una de las tantas alternativas para presentar una colección. Creo que hay una saturación de contenidos de moda que no te dejan apreciar las piezas que conforman una colección en toda su dimensión. Si de verdad quieres que aprecien lo que haces, que valoren la calidad de los materiales, los detalles, que incluso se pueda ver un vestido al revés, las presentaciones privadas son más efectivas y estratégicas. He dejado los desfiles exclusivamente para ocasiones muy puntuales, como cuando apoyo a una causa específica.

Esta colección es ‘musical’, ¿qué canciones la inspiraron?

Muchas. Canciones de los 60, 70, hasta hoy. Son las mismas que escuchas en mis desfiles y en mi boutique, son mi playlist, el sound-track de mi vida. Hay algunas de ellas que tienen mucho simbolismo por el momento que estamos pasando, como Imagine, de John Lennon.

¿Cómo es su relación con la música?

Me fascina. Como te decía, todo el mundo tiene un soundtrack, una banda sonora que acompaña la vida, por eso te trae recuerdos y te genera emociones. Mi esposo y mi hijo son grandes fanáticos de la música y siempre están poniéndome al día y comentándome de sus nuevos descubrimientos.

Sabemos de su gusto por las flores y ahora vemos el ‘flower power’, ¿cómo logró el equilibrio para llevar este movimiento social a sus piezas y hacerlo ver elegante?

En el pasado he trabajado flores tridimensionales y en texturas, también he creado looks inspirados en las formas de las flores. En esta oportunidad, aparecen en estampados y en apliques, y son flores con formas típicas de los prints de los 60 y los 70, pero más que las flores en sí, quería capturar un poco ese espíritu de rebeldía y transgresión de la época, no en una forma literal.

Habla del ‘timbre’ y el ‘tempo’ de la colección en el folleto que la describe. En términos de moda, ¿cómo se expresaría esta relación musical?

La misma nota suena diferente si se toca en un piano o en una guitarra. Así, en esta colección, el mismo print se ve diferente dependiendo del material donde está impreso y de la silueta. Y sobre el tempo, las canciones lentas inspiraron looks más delicados y lineales, mientras las que tienen más ritmo fueron las responsables de atuendos más arriesgados y con volumen.

¿Qué tipos de textiles utilizó para llevar la ‘melodía’ de la colección?

Los algodones son las grandes protagonistas, pero también hay seda y chifón. Algunos materiales son más livianos, otros más pesados, pero cada uno encontró su ‘melodía’.

Las mochilas, must have de su marca, reaparecen más unidas que nunca a una colección. ¿Cuál será la mayor variación?

Esta vez no hice una intervención no invasiva, sino que traté de reinventarla. Hay ajustes en la forma para generar una silueta más contemporánea. Y en vez de usar cristales, utilicé apliques con un colorido y unas texturas muy originales.

¿Habrá más camino para esta colección, la veremos desfilar en Colombia?

Luego de París, la presentaremos en Nueva York, Miami, Madrid y Santo Domingo. Hasta el momento, no tengo programado un desfile en Colombia, pero de seguro haré presentaciones privadas en mis boutiques.

Redacción VIDA MODERNA
EL TIEMPO

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