'Los hijos te hacen reorganizar tus prioridades': Shakira

'Los hijos te hacen reorganizar tus prioridades': Shakira

La artista cumplirá 40 años y afirma que hoy está más preocupada por su faceta como madre.

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En 25 años de carrera musical, Shakira ha grabado diez álbumes de estudio. Este año vendrá el undécimo.

Foto:

Fernando Bizerra Jr. / EFE

15 de enero 2017 , 06:01 p.m.

La decisión, confiesa, fue automática. Sin revisar contratos y sin pensarlo por más de dos minutos: a mediados de noviembre, Shakira canceló todo lo que tenía en su agenda. La esperaban en Las Vegas para la entrega de los Latin Grammy Awards, donde por ‘La bicicleta’ –tema que canta a dúo con Carlos Vives– recibiría dos de los premios más importantes: grabación del año y canción del año. La esperaban en Los Ángeles, donde se presentaría junto a Vives en la entrega de los American Music Awards. La esperaban en Buenos Aires y en Chile, donde iba a estar para lanzar su nuevo perfume, ‘Dance’. Pero la cantante colombiana decidió quedarse ese mes en Barcelona, donde vive con el futbolista Gerard Piqué y los hijos de ambos: Milan y Sasha. Tenía que quedarse a como diera lugar.

En sus redes sociales y en los comunicados de prensa se habló de “razones de fuerza mayor”. La vieron entrar y salir constantemente de la clínica barcelonesa Teknon, por lo que se empezó a decir que Milan, su hijo mayor, estaba enfermo. Luego, unas fotos del niño junto a su padre –en el estadio– sirvieron para desmentir dicha versión. El que estaba grave, hospitalizado por una infección cuyas características no se han hecho públicas, era Sasha.

“No fue nada difícil decidir quedarme en Barcelona –cuenta la barranquillera–. Lo que más me importaba en ese momento era que él se recuperara al ciento por ciento, y eso fue lo que sucedió, gracias a Dios. Pero mientras estaba enfermo yo no podía pensar en otra cosa ni hacer nada distinto a estar con él”.

Shakira (Shakira Isabel Mebarak Ripoll), la mujer que hoy tiene a toda una generación coreando su nuevo sencillo, ‘Chantaje’ –que canta junto con Maluma–, habla sobre ser madre y lo que eso ha significado para su vida y su trabajo, incluso antes de que se le pregunte por ello.

Poco después de que se recuperó su hijo, Shakira dio muestras de sus nuevas prioridades cuando llegó algo tarde a la gala de Los 40 Music Awards, en Barcelona, donde recibió el Gold Award al talento y la trayectoria. “Lo siento, chicos, pero con niños pequeños ya se sabe; me ha sido imposible llegar antes”, dijo en la alfombra roja.

Su sinceridad incluso sorprendió a los periodistas. “Muestra la categoría de una estrella internacional ante la soberbia de algunos otros, que ya se creen poco menos que Sinatra con apenas un disco en el mercado”, apuntó ‘La Vanguardia’.

En esa oportunidad, Shakira dedicó el premio a sus padres y agregó: “Quiero compartir este momento con las personas más importantes en mi vida, que son mis hijos, Sasha y Milan, que están aquí, y Gerard, porque con ustedes todo es más feliz”.

Con su metro 57, su pelo teñido de rubio, peinado hacia un lado, un enterizo negro y poco maquillaje, como está hoy, ya lejos de las luces y las cámaras, termina inevitablemente hablando sobre maternidad. Para esta mujer, que según ‘Forbes’ es una de las cantantes que más dinero ganan y una de las mujeres más influyentes del planeta, ser mamá es su tema recurrente. Termina hablando de ello aunque se le pregunte, por ejemplo, de sus comienzos como cantante, ahora que está a pocos días de cumplir 40 años (el 2 de febrero). Responde tranquila, fresca, consagrada.

¿Cuánto queda de esa Shakira que en 1993, con apenas 16 años, representó a Colombia en el Festival de Viña de Mar?

Ha pasado mucho tiempo y muchas cosas han cambiado, seguramente porque yo he cambiado también, y no solamente mi pelo negro. Pero muchas cosas se conservan también. Dentro de mí está la misma chica soñadora y sufridora.

¿Sufridora?

Bueno, soy sufridora porque me hicieron así. Así salí de fábrica. En mi afán por hacer las cosas bien siempre se sufre. Y ahora que soy mamá no puedo decir que soy una madre relajada ni mucho menos. Lo sorprendente es que ahora, en mi trabajo, he encontrado otra faceta mía, más tranquila, más serena. Los hijos te hacen reorganizar tus prioridades: lo primero es el bienestar de ellos y todo lo demás es secundario, incluso la buena música.

Pero al mismo tiempo esa actitud lo que está haciendo es ayudarme a crear una música que me complace, que me tiene feliz, que me hace sentir bien.

¿Siente que su rol de madre la ha distanciado de la música?

No me gusta la palabra distancia. Hoy siento más libertad que nunca para hacer lo que quiera en el estudio y que el resultado me guste a mí, por encima de todas las cosas.

¿Relaciona esto sólo con el hecho de ser mamá? ¿O influyen también los años que lleva en el escenario?

Puede ser un poco de todo, ¿no? Pero lo central es que esto de ser madre es una revolución espiritual, mental, intelectual, incluso física, que te hace reorganizar tus prioridades. Entonces, cuando les bajas presión a unas cosas y les subes a otras, matemáticamente tienes una ecuación diferente. Y hoy le meto más presión a esto de ser madre. Estoy más preocupada de hacerlo bien como madre y con menos presión en hacerlo bien como artista. Y, quizás, el trabajo sale mejor cuando tienes menos presión.

¿Cuál ha sido su parte favorita de la maternidad?

Lo que más me ha gustado de ser madre es verlos crecer, convertirse en personas. Es un placer acompañarlos en su aprendizaje de este mundo.

¿Qué quisiera dejarles como legado?

La idea de que pueden transformar el mundo, ayudar a que sea mejor. En eso, cada persona cuenta. Todos tenemos esa capacidad transformadora, esa capacidad de mejorar el mundo en el que vivimos. Si ellos están conscientes de eso, van a poder hacer su contribución. No quiero que pasen por la vida indiferentes a los problemas de los demás. Quiero que sean compasivos, que sean buenas personas por sobre todas las cosas.

Al hablar sobre la niñez de sus hijos se le ilumina la cara. ¿Fue así de emocionante la suya también?

Mi familia pasó una crisis económica y financiera de la cual no se pudo recuperar en años, hasta que yo pude empezar a hacer mis propios pesos. Pero cuando eso estaba sucediendo, mis padres me quisieron mostrar la realidad de otros niños que estaban viviendo situaciones de vida mucho más difíciles. Me llevaron a un parque en Barranquilla donde muchos niños inhalaban pegamento.

Eran niños abandonados a su suerte, abandonados por el Estado y por la sociedad. Yo tenía unos 7 u 8 años y esto me reventó por dentro. Me dejó marcada a tal punto que nunca más dejé de pensar en esto. Por eso adquirí, inconsciente y automáticamente, un compromiso que no puedo eludir y que sigue siendo parte de mi vida hoy (se refiere a la Fundación Pies Descalzos, que creó cuando tenía 18 años, en 1996, poco después de editar ‘Pies descalzos’, su primer disco de impacto internacional. Esto la llevó a ser nombrada embajadora de buena voluntad de la Unicef y reconocida como filántropa).

Aparte de ver la realidad de esos niños, ¿qué más la motivó a crear su fundación?

Crecí en Colombia, un país donde había mucha injusticia social, mucha desigualdad, viendo niños que no tenían acceso a la protección de sus derechos básicos. Yo quería hacer algo al respecto y por eso, apenas tuve la oportunidad, decidí crear una fundación para la infancia. No es fácil trabajar con niños víctimas de violencia, extremadamente pobres. Pero han sabido responder bien. Son niños que ahora están caminando hacia la universidad, muchos de ellos, y su destino iba a ser otro si no interveníamos. Un destino terrible, asociado a las pandillas, a los grupos paramilitares o guerrilleros, y hoy están lejos de esa realidad. Van camino a ser ciudadanos de bien.

Hace días, uno de sus colegios, ubicado en el sector Eduardo Santos-La Playa, de Barranquilla, fue reconocido como la institución educativa que más ha evolucionado en Colombia desde el 2011, en una evaluación que incluyó colegios públicos y privados. ¿Es un sueño cumplido?

Para mí, esto es más importante que un Grammy.

Pronto cumplirá 40 años. ¿Está satisfecha?

Bueno, ¡me faltan todavía algunos días! (risas). Sí estoy satisfecha con haber llegado a mis 40 habiendo realizado muchísimos de mis sueños. Además, la expectativa de vida se ha ampliado tanto que ahora a los 40 eres joven. Y no tengo ninguna reflexión especial sobre eso aún. Déjame llegar a los 50 y evaluamos.

¿Y cómo se proyecta a los 60?

¡Uf! Si no me imagino a los 50, ¡imagínate a los 60! Como va el mundo, y con lo coqueto que es Milan, seguro que tendré nietos. Y supongo que me seguiré dedicando a la música, porque no sé hacer otra cosa. Especialmente ahora, que lo estoy disfrutando mucho más que antes. Seguiré mientras el cuerpo y el espíritu me lo pidan, y hasta que tenga cosas que decir. Porque cuando no tenga nada más que decir, mejor me callo, ¿no?

SOFÍA BEUCHAT
EL MERCURIO (Chile) - GDA

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