Santiago Cruz le escribe a su hija sobre inequidad hacia las mujeres
NO ES HORA DE CALLAR
No es hora de callar

Santiago Cruz le escribe a su hija sobre inequidad hacia las mujeres

Inicia esta serie en conmemoración al Día Nacional de la Dignidad de Víctimas de Violencia Sexual.

Santiago Cruz

Santiago Cruz, cantante y compositor colombiano.

Foto:

Cortesía

21 de mayo 2018 , 06:32 a.m.

A Violeta:

Seguramente habrás oído historias, hija mía, y te habrán impactado mucho; no son historias fáciles de asimilar, sobre todo sabiendo que realmente pasaron, que son extraídas de la “vida real”, que los seres humanos hemos sido capaces de cosas aterradoras. Lo bueno es que también nos hemos sobrepuesto a nuestros días más oscuros.

Ya sabes que hubo una época en que la mujer fue tratada como una subespecie, también seguramente ya leíste o has visto videos acerca del recorrido de muchas mujeres durante los siglos XIX, XX, y primeros años del siglo XXI para que se les fuera reconocido el lugar preponderante que ocupan dentro del mecanismo maravilloso y complejo que es la humanidad; has visto también las atrocidades a las que fueron sometidas cientos, miles, millones de mujeres y niñas. Sí, niñas. También hombres y también niños, por parte de victimarios sobre los que cuesta un montón sentir algo de compasión, y me avergüenza como hombre que esos episodios hayan ocurrido.

Pero hija, llegó un momento en el que tanto deseo de cambio, tanto anhelo, tantas voces se alzaron, que nuestra sociedad logró un cambio fundamental; teníamos que hablar, teníamos que sacar a la luz todos esos episodios, por más que nos costara, para de alguna manera acelerar la consciencia, y hoy ya has visto que las cosas por fortuna son distintas, claro, todavía hay rezagos, todavía hay vestigios de esos tiempos que siempre fueron absurdos y vergonzosos, pero que hoy, a la luz de los días que vivimos, parecen cavernarios.

Asusta un poco que no fue hace mucho, todo eso está muy fresco en nuestra memoria, pero es justamente por eso que ahora que tenemos ese recuerdo muy presente, tenemos que trabajar como sociedad para que algo así no se pueda repetir.

Te confieso que pasé noches en vela tratando de descifrar una manera de hablarte del mundo fuera de casa, sin que la charla fuera protagonizada por la paranoia, la desconfiaza y el miedo, ¿Cómo pedirte que confíes en la gente, cuando en las noticias lo que se veía era dolor, tortura, violencia y muerte? ¿Cómo pedirte que fueras libre y expresaras toda tu feminidad sin reservas ni reparos, cuando afuera y en las redes sociales eso era castigado con acosos, abusos y hasta sangre?

¿Cómo explicarte que sin importar tu talento, tu esfuerzo y tu preparación, ibas a recibir menor remuneración que cualquier hombre haciendo lo mismo que tu? incluso, ¿con menor talento y preparación que tu? La verdad que me daba vueltas eso en la cabeza, hija, y buscábamos con tu madre la mejor manera de cultivar en ti seguridad, confianza y empatía, pero con aquel entorno diario no era nada fácil. Por fortuna tu madre siempre ha sido mejor enfocándose en la bondad del ser humano; yo siempre he sido un poco más cínico, pero algo de esperanza se me ha pegado, ya lo sabes.

El universo y todo lo que en él habita, tiene dos hemisferios, dos polaridades, todo tiene masculino y femenino, todo tiene negativo y positivo, y los peores días como especie los hemos vivido cuando hemos querido negar una de esas polaridades, uno de esos hemisferios. La naturaleza es perfecta, porque siempre está en balance, pero entonces ¿qué pasó con nosotros? Si somos parte de la naturaleza, ¿por qué el hombre se empeñó durante tantos años en aplastar su propia feminidad, y como consecuencia de eso, aplastar todo lo femenino contenido en el universo?. Por suerte despertamos, hija mía, despertamos y vamos en camino hacia la plenitud, y estoy convencido que alcanzaremos esa plenitud de la raza humana cuando encontremos el equilibrio entre esos dos hemisferios, cuando todos abracemos nuestras dos polaridades, cuando el hombre abrace su lado femenino, cuando la mujer haga lo mismo con su lado masculino, y cuando todo el crisol de posibilidades que hay en el medio de esos dos extremos, puedan expresarse libremente, sin temor al juicio o a la discriminación.

Aquellos días parecen lejanos, pero todas esas historias ocurrieron realmente hace muy poco, hija, y no se nos puede olvidar; los peores momentos pasaron justo antes de abrir la conciencia, de tanto picar y picar, finalmente rompimos ese muro juntos, hemos recorrido un camino muy valioso como sociedad, juntos, mujeres y hombres de todos los credos, de todas las orientaciones sexuales, de todas las extracciones sociales, hemos dado pasos muy importantes hacia ese equilibrio del que te hablaba, pero aún falta, hemos avanzado, pero falta.

Finalmente rompimos ese muro juntos, hemos recorrido un camino muy valioso como sociedad, juntos, mujeres y hombres de todos los credos

Yo sigo aprendiendo de tu mano y de la de tu madre; Violeta, y tu me seguirás llevando hacia ese horizonte que promete ser luminoso; en casa tratamos de darte ese ejemplo de respeto, de dignidad, de empatía y compasión, no solamente a ti, también a tus tres hermanos Samuel, David y Salvador, porque verás hija, ese camino no le corresponde exclusivamente a las mujeres. No se trata solamente acerca de que las mujeres reclamen sus derechos, o defiendan su dignidad, se trata de que todos entendamos que en esos días oscuros había un desbalance que no era natural, y que afortunadamente ahora estamos mejor.

Pero el ejemplo y el discurso en casa, hacia ti y hacia tus tres hermanos varones, va más allá de la valoración de la mujer, es un ejemplo y un discurso que está dirigido hacia la propia valoración, el propio respeto, la propia dignidad; esos son tres conceptos muy poderosos Violeta: son la raíz de tu relación con tu entorno, y de ahí vendrá el respeto que ustedes le profesen al otro, la valoración del otro, y la búsqueda o defensa de la dignidad del otro, sin importar género, orientación sexual, creencia religiosa o política.

¿Recuerdas la oración que hacíamos los seis en el cuarto tuyo y de tu hermano Salvador cada noche antes de ir a dormir? “Yo me amo, yo me acepto, yo me respeto, yo cuido mi cuerpo físico, pensamientos, sentimientos y espíritu...”, bueno, justamente de eso se trataba.

Seguramente en algún punto de la vida yo también fui parte del problema, sé que lo fui. Mi mi amor, a pesar de haberme criado en un ambiente predominantemente femenino, y ya sabes de quiénes hablo: de tu abuela y sus hermanas, y las hermanas de tu abuelo, y eso que no alcanzaste a conocer a tus bisabuelas.

Ellas vivieron en carne propia situaciones dolorosas, algunas pequeñas, otras más fuertes, y otras verdaderamente descorazonadoras, pero todas esas situaciones, desde las más leve hasta la más grave, seguían llenando esa copa de tragedia que finalmente se rebosó. Seguramente, te decía, a pesar de esa crianza y de creerme muy cómodo con mi lado femenino, también fui parte del problema, porque todos los fuimos, unos por acción y otros por omisión, otros por las dos, pero por fortuna nos dimos cuenta, un poco tarde tal vez, pero nos dimos cuenta, y recalculamos, y seguimos recalculando, porque la cosa no iba bien. Ahora por fortuna somos plenamente conscientes de la importancia de ese equilibrio.

Hija mía, si tu mamá y yo hemos hecho nuestro trabajo bien, tu y tus hermanos lo habrán visto ya en cada aspecto de su vida, y ahora te veo florecer sin miedo ni desconfianza, y sueñas, te permites soñar, al fin y al cabo vienes de un hogar donde tu mamá y yo soñamos; ella me enseñó bastante acerca de soñar y cumplir sueños, y seguiremos soñando que finalmente aprendimos la lección, y seguiremos pensando que los peores días ya pasaron, que el futuro ya está aquí, y que es maravilloso.

Tu papá.

Los hombres hablan

Óscar Naranjo. Vicepresidente
#En #NoEsHoraDeCallar, más que como Vicepresidente, estoy como un colombiano comprometido con preservar el valor de las víctimas de violencia sexual, expresado en mujeres empoderadas”.

Carlos Vives. Artista colombiano
“Hoy me sumo a la campaña #NoEsHoraDeCallar con nuestra canción #LaMujerEnLaVentana porque es el momento de levantar la voz y decir NO a la violencia contra niñas y mujeres”.

Marcel Lebleu. Embajador de Canadá
"Buscamos aumentar la participación de las mujeres en los medios y la responsabilidad de los periodistas de informar sobre las violencias
de género, la violencia sexual, y así honrar la voz de las mujeres".

Diego Torres. Cantante
"La violencia de género es un mal que afecta no solo a Colombia, sino a Latinoamérica. Y si a través de una canción y de mi mensaje puedo ayudar a concientizar y prevenir, creo que es una forma de poner mi granito de arena”.

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