¿Por qué debería preocuparnos el video de Esperanza Gómez?

¿Por qué debería preocuparnos el video de Esperanza Gómez?

Polémico 'show' de la actriz porno plantea un debate entre la libertad y el respeto a las mujeres.

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En redes sociales se viralizó un video en el que se ve cómo la actriz porno es tocada y besada por asistentes de un evento en Yopal.

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05 de diciembre 2016 , 07:36 a.m.

Hace unos días se volvió viral un video en el que Esperanza Gómez, actriz porno colombiana conocida principalmente por sus producciones en el exterior, desfilaba en una pasarela casi desnuda y muy a su manera, con movimientos eróticos. Asistir a este espectáculo -que tuvo lugar en Yopal (Casanare)- tenía un valor aproximado de seis millones de pesos y el pago de esta credencial les permitía a los asistentes tocar a la modelo. Las imágenes publicadas por un asistente muestran el momento en el que la actriz camina entre una multitud que le grita y le impide avanzar. Al menos cinco personas le tocan sus partes íntimas. Ella sonríe, el público la asedia tanto que hasta la hace caer y en esas, una mujer se le lanza y la besa. Ella le corresponde y, mientras, los manoseadores siguen persiguiendo a esta mujer, nacida en Belalcázar (Caldas) en 1983.

La lucha por el respeto a los derechos de las mujeres, la igualdad de género, la liberación femenina y todo movimiento que busca reivindicar el valor de la mujer lleva más de 300 años de camino. En todo este tiempo, las mujeres han logrado libertades que hoy pueden parecer "normales" como votar, trabajar y participar en política, pero que antes eran un delito y hasta un pecado. Esta lucha no ha sido fácil y aún quedan enormes retos por delante, como el lastre de seguir viendo a las mujeres como un objeto de placer del que se puede disponer cómo, cuándo y dónde se desee.

Para Beatriz Quintero, activista y feminista de la Red Nacional de Mujeres, la existencia de espectáculos como el de Gómez es producto de la falta de compromiso con la no discriminación. “El problema es que estamos en una sociedad que no es realmente equitativa con la igualdad. Entonces, para los hombres, a quien se debe respetar es a la  mamá y a las hijas, las otras sí pueden ser objeto de irrespeto, violencia y agresiones”, asegura.

Pero en este debate también hay que hablar de los hombres. Porque ellos, aunque no sean expuestos, ni exhibidos como trofeos sexuales, ni sean sinónimo de vicios y debilidad, son, de alguna manera, los cómplices de esta degradación en la sociedad.

No solo es indignante que la mujer sea “cosificada” y que se preste para ello -espectáculos que se han viralizado como el de esta actriz dan testimonio de este fenómeno-; sino que, como si se tratara de una tragicomedia, los asistentes hacen parte de un 'show' tan caro que vale más de que lo que costaban seis boletas en la localidad de mayor valor para el concierto de The Rolling Stones en Colombia. Lo anterior, en un país con índices de pobreza que, según cifras del Dane en 2016, rondan el 27 por ciento.

“Los hombres pueden suplir el deseo de la descarga no solo mediante la penetración. Tocar una mujer, que además hace parte de la pornografía, puede aumentar su ego. Pero especialmente si el poder lo da el dinero, entonces en estos casos se ve reflejado el machismo de esta sociedad”, explica Maryi Rincón, psicóloga sexóloga de la Universidad de Almería (España).

Para Fabián Sanabria, antropólogo y doctor en sociología de la Universidad Sorbona de París, estos comportamientos obedecen, no solo al pensamiento machista de los hombres, sino también al de las mujeres, pues, según dice, en muchas ocasiones estas ideas están vinculadas con la formación que viene de las mamás y las abuelas.

“La degradación cultural de la sociedad ha llegado a escenarios como el exhibicionismo desmesurado del cuerpo. En una cultura ´traqueta´, como la que aún tenemos, la gente cree que puede hacer lo que quiere si tiene plata, a eso tenemos que sumarle que las mujeres buscan ´machos´ “para formar una familia, argumenta Sanabria.

En un contexto en el que la libertad de elección de las mujeres cada vez toma más fuerza, en países como Colombia, en donde todavía hay quienes creen que el dinero puede comprar hasta el respeto, un riesgo que se corre es malinterpretar este principio. Como cada quien decide qué hace con su cuerpo, también aparece la contradicción de tener derecho a elegir la esclavitud de ser un objeto, pero ahora por dinero.

¿No es incongruente que algunos se indignen con el brutal asesinato de Dora Lilia en Buga y a la vez crean que lo hecho por Esperanza Gómez, convertir el cuerpo de la mujer en una mercancía, es parte de la libre elección? ¿No es lo ocurrido en Yopal caer en un círculo vicioso, en seguir siendo un objeto para el hombre?

Vale aclarar, sin embargo, que señalar solo a esta actriz porno y no a las decenas de asistentes al evento de Yopal sería un acto machista. Bien dijo Sor Juana Inés de la Cruz: “¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga: la que peca por la paga o el que paga por pecar?".

DIANA PAOLA AVENDAÑO Y RICHARD REVELO
ELTIEMPO.COM

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