Las predicciones de inicio de año generan tranquilidad a las personas

Las predicciones de inicio de año generan tranquilidad a las personas

Los horóscopos o los tarots producen sosiego a la incertidumbre que tiene la gente sobre su futuro.

Tarot

Las sociedades modernas no tienen certezas sobre el futuro, por eso las personas consultan sobre su devenir con predicciones de todo tipo.

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Diego Caucayo / EL TIEMPO

05 de enero 2018 , 04:16 p.m.

Horóscopos, runas, tarots y en general todo tipo de predicciones para el nuevo año son algunas de las búsquedas más frecuentes en Google durante esta primera semana de enero.

¿Por qué las personas realizan este tipo de búsquedas sobre lo que les depara el futuro? EL TIEMPO consultó con un sociólogo, un psiquiatra, dos antropólogos y un astrólogo.

‘Inseguridad sobre el futuro’

La inseguridad de no tener una certeza sobre el futuro, algo propio de los humanos contemporáneos -por lo menos en Occidente-, es la principal razón por la que se buscan predicciones de cualquier tipo, según indicó el sociólogo Jean Paul Sarrazin, profesor en la Universidad de Antioquia.

“En sociedades no modernas los individuos no tienen este miedo hacia el futuro porque de alguna manera su cultura provee las respuestas con mitos o certezas del mundo. No hay nada que preguntar o temer porque las cosas ya están establecidas. Pero con la llegada de la modernidad todo comienza a ser inestable: las instituciones, las relaciones humanas”, explicó.

Pero además, dijo Zarrazin, hay una cierta desorientación entre las personas que va más allá de lo que depara el mismo futuro: “El horóscopo, por ejemplo, atañe a una problemática de la búsqueda de respuestas frente a qué debo hacer, cómo debo ser, y todo eso tiene que ver con un profundo estado de inseguridad de las personas. Y en un país como Colombia es todavía mayor esa sensación porque hay un Estado débil que genera más incertidumbre, desorientación e inseguridad”.

En ese mismo sentido opina Esteban Cruz Niño antropólogo e historiador. “La incertidumbre la sentimos todos los años, y en especial el 31 de diciembre, porque a pesar de que es solo una vuelta de la tierra alrededor del sol, algo meramente simbólico, para nuestra mente y el calendario gregoriano es un fin”, señaló.

Ante el desconocimiento del devenir, afirmó Cruz, la gente se apega a las mancias o prácticas de la predicción como el tarot, las runas, entre otras.

Esto genera una calma a las personas, pese a que no se sepa sin son certezas o solo fantasías, indicó Carlos Gómez, médico psiquiatra y decano de la facultad de Medicina Universidad Javeriana: “La mente en general tiene una parte de fantasías y de necesidad de imaginar que las cosas se pueden predecir, porque eso le da mayor tranquilidad al sujeto. Alrededor de esas necesidades se crean un sinnúmero de cosas: horóscopos, cabañuelas, etc”.



No obstante, Gómez agregó que las predicciones son buenas por la sensación de serenidad que puede provocar a la gente, pero puede ser perjudicial si se va al extremo de que todas las decisiones se condicionen a lo que diga las mancias. “La necesidad de saber a dónde voy debe surgir desde adentro de la persona y no de afuera. No se debe pensar que porque un horóscopo predijo algo, esto vaya a regir todo lo que pasará”.

Tradición

Las prácticas de predecir el devenir son inherentes a los humanos, según explicaron los expertos que consultó este diario. “La predicción es una tradición cultural milenaria. Los grupos humanos han tratado de imaginar qué es lo que va a pasar y a partir de ello se han creado oficios que de alguna forma representan con la naturaleza que va a pasar en el futuro”, explicó el antropólogo e historiador Germán Ferro.

Por eso surgieron prácticas como la de interpretar el movimiento de las aves, algo que hacían los romanos; o la de leer huesos y piedras como hacían los vikingos para conocer su devenir. “La humanidad contemporánea recoge esas tradiciones y las acumula, y se sigue con esa misma inquietud de predecir qué pasará hacia adelante y resulta fascinante buscar un artilugio mágico para conocerlo. Por eso en el presente se recogen las experiencias de todas esas civilizaciones”, indicó Ferro.

Entre las más conocidas está astrología, que determina lo que pasará a través del movimiento de los cuerpos celestes. “Los chinos, egipcios y los europeos usaban esa mancia que adivina el futuro a través de la fuerza de los astros”, añadió el antropólogo Esteban Cruz.

Sin embargo, para el astrólogo Mauricio Puerta, esa práctica no se trata de adivinar el futuro: “No se puede saber cuál es el número de la lotería, lo que se hace es interpretar los símbolos de una carta astral que está compuesta por la fecha, la hora y el sitio de nacimiento de una persona. Es una especie de ruta de navegación que sirve para orientar y qué rumbo tomar”.

JOSÉ DAVID RODRÍGUEZ
EL TIEMPO
Twitter: @ashissino85
davrod@eltiempo.com

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