El vestido de baño se va de fiesta

El vestido de baño se va de fiesta

Esta prenda es confortable y versátil. Los diseños se lucen en la playa, la calle o en la noche.

Vestidos de baño

Si algo salta a la vista en estas piezas es la monocromía de la propuesta. Tonos sólidos y neutros para lograr siluetas favorecedoras. 

Foto:

Leal Daccarett

15 de diciembre 2017 , 10:21 p.m.

Colombia es destino de playa y su mercado lo sabe. Un robusto sector swimwear alimenta la industria de la moda nacional, que sigue adelante, como las olas que lo inspiran.

Solo en julio, en París, en el Salon International de la Lingerie et du Swimwear –una de las ferias más importantes del mundo, especializada en ropa interior y para la playa y ambientes de agua–, 30 marcas colombianas exhibieron su oferta.

Y en el Año Colombia-Francia, firmas como Agua Bendita, Maaji, Saha, Entreaguas, Touche, Waimari, Mola Mola, Phax mostraron sus colecciones, la mayoría con estampados coloridos, otros más sobrios y básicos, y algunos con el valor agregado que dan los detalles manuales.

Este año, la mayoría viajó con la prenda reina en sus maletas: el bodi o enterizo, presente hoy en las vitrinas de medio mundo por ese efecto búmeran de la moda de resucitar tendencias cada tanto y tal vez empujado por el estreno de Baywatch, la película inspirada en la serie de TV, en la que aparecía una sensual Pamela Anderson con un traje de baño de una sola pieza, rojo, que ya es mítico.

Interior y exterior

Ahora la popular prenda de los 90 viene con un plus. Adaptó la premisa que al diseñador Alexander Wang, en su salida de Balenciaga, se le ocurrió probar en su pasarela de despedida, la primavera-verano 2016: que la ropa interior podía trasladarse.

Así fue como las marcas de traje de baño incorporaron en sus colecciones el escote pronunciado y exigente, mientras las firmas dedicadas a lo casual y el prêt-à-porter readaptaron el enterizo a la calle.

La ropa interior como exterior y el vestido de baño se hicieron uno solo gracias a marcas como Suki Cohen o Noise Lab, que comenzaron a crear bikinis y enterizos más audaces, con una funcionalidad mayor: trasladarse de la playa o la piscina a la calle, o viceversa.

William Cruz Bermeo, docente de la Universidad Pontificia Bolivariana, explica que esa fusión de universos viene “de la mano con la tendencia a fundir los límites entre ocasiones de uso de las prendas, en aras de la versatilidad y la participación del usuario en el ensamblaje de atuendos lúdicos e inéditos”.

Para Cruz “esto ha hecho que la gente sea más consciente del cómo se ve, y eso se revierte en la creciente necesidad de ropa no solo confortable sino versátil, que permita jugar y que sea visualmente atractiva para la cámara, pues la vida transcurre también para la pantalla”.

No parecen del todo vestidos de baño, son prendas más vestidoras que no solo se usan en la playa o en la piscina, sino completan un outfit diario o de noche

Versatilidad

Ese camino que conjuga el agua con la calle y las fiestas fue el que tomaron las primas María Paula Ardila y Paola Arango Ardila con su marca Puntamar hace un año. “Queríamos romper esquemas y mostrar una propuesta simple, en colores sólidos, que mostrara a través de tonos y apliques en baño de oro un toque de elegancia”.

Al convencional enterizo lo dotaron de boleros con caídas elegantes y sexis en la espalda; las copas fueron reemplazadas por escotes sugerentes pero clásicos, en un difícil pero logrado equilibrio de vanguardia y clase. “No parecen del todo vestidos de baño, son prendas más vestidoras que no solo se usan en la playa o en la piscina, sino completan un outfit diario o de noche”, explican.

La misma sensación tiene Maygel Coronel, directora creativa de la marca que lleva su nombre y que comenzó a desarrollar desde hace nueve años en Italia, donde estudió moda y se especializó en estampación textil. “Llegar marcando una tendencia en un mercadeo estandarizado fue totalmente favorecedor para mi propuesta”, explica esta cartagenera.

“Cuando me fui a vivir al sur de Italia, que es islas, mar, vacaciones, fui dándole a mis diseños ese toque mediterráneo, del sur de Italia, en donde la manera de vestir en el verano es todo, las mujeres dan todo lo mejor de ellas”.

El enterizo no ha muerto

“El enterizo es una prenda histórica. Reinventarla imprimiéndole mi sello fue el reto de mi marca”, sostiene Coronel al hablar de los boleros que acompañan sus creaciones, con los que juega en mangas asimétricas, caídas dramáticas y acentos en chifón plisado que le dan un aire aún más sofisticado.

Para las creativas de Puntamar, esta pieza resulta ganadora en estas últimas temporadas. “Antes se pensaba que era una prenda para tapar ciertas partes del cuerpo o para personas mayores. Hoy las mujeres lo usan también como bodysuit, lo que les permite llevarlo en diversas ocasiones, con accesorios y faldas o pantalones”.

Andrea Jiménez Jiménez
Especial para EL TIEMPO

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.