‘Martín Elías no tiene que pagar por los delitos de su padre’

‘Martín Elías no tiene que pagar por los delitos de su padre’

María Antonia García 'matizó' el tuit. Analizamos otros mensajes de odio en redes sociales.

17 de abril 2017 , 11:07 a.m.

María Antonia García, quien el viernes escribió en Twitter tras la muerte del cantante vallenato Martín Elías Díaz Acosta que Colombia estaba “en el séptimo círculo del infierno de los valores morales” por llorar “la muerte del hijo de un asesino”, matizó en la mañana de este lunes su declaración, en una entrevista en 'La W Radio'.

Tras el trágico accidente de tránsito en las vías de Sucre, ocurrido el viernes, y el posterior tuit de García, ella señaló en la cadena radial: “Honestamente, ese tuit salió porque yo en ese momento, cuando leí que había muerto Martín Elías, recordé todo el tema de Doris Adriana Niño y fue una reacción emocional que no tenía ninguna conexión con este joven”.

“Él no tiene por qué pagar por los delitos o las acciones que haya cometido su padre”, le dijo a 'La W Radio'.

El sábado, tras los múltiples mensajes que se recibieron en las redes sociales de EL TIEMPO por las afirmaciones de García, no vinculada a la nómina de esta Casa Editorial y quien escribe como columnista digital del diario, este medio señaló que no comparte dichos comentarios y que se aparta de ellos, a la vez que reitera sus condolencias a toda la familia del cantante.

“Este diario exhorta a rendirle un homenaje de despedida en paz y respeto, al que nos sumamos con un profundo reconocimiento por su trayectoria artística”, se puntualizó en un comunicado.

Diferentes personalidades del mundo del vallenato, fanáticos y allegados a Martín Elías rechazaron la afirmación en Twitter de García durante el fin de semana.

García, en la misma entrevista con 'La W', evadió responder si había llamado ‘genocida’ al expresidente Álvaro Uribe Vélez en su cuenta de Twitter. “En este momento no recuerdo haberlo dicho”, respondió.

Y añadió: “En todo caso, eso no exonera a las personas que me han acusado durante dos días y que me han amenazado con que van a matarme”.

Discurso del odio en redes sociales, ¿puede combatirse?

El caso de la tuitera María Antonia García, plantea una discusión importante en torno al discurso del odio en internet en Colombia.

Países como España se han adelantado normativamente y según una norma que entró en vigor el 1 de julio de 2015, incitar el odio en redes sociales puede suponer cárcel de 1 a 4 años, según lo expresa el Código Penal.

Incluso se han registrado casos legales puntuales. En enero de 2017, un Youtuber reconocido como ‘Reset’ fue denunciando por un delito de odio agravante. El joven, con 19 años de edad, fue obligado a retirar el contenido de internet. En el video publicado en su canal de Youtube, les daba galletas con dentífrico a personas habitantes de calle.

Vea también. Los ‘youtubers’ que se han metido en problemas por sus ocurrencias en redes sociales
 
Este caso no ha sido el único que ha generado polémicas en el mundo. En 2016 grupos antitaurinos españoles también se vieron involucrados en escándalos por mensajes de odio en la red social Twitter.

En octubre de 2016, cuando Adrián, un niño de 8 años que padece cáncer, cumplió su sueño de estar en un ruedo taurino y de vivir como torero, varios mensajes atacaron su posición. “Que gasto más innecesario se está haciendo con la recuperación de Adrián, el niño este que tiene cáncer, quiere ser torero y corta orejas”, expresó para aquel entonces el tuitero identificado como @Manuel_Ollero. Otros expresaron en plataformas como Facebook: “Que se muera, que se muera ya”.

No obstante, el más polémico de estos casos ocurrió en julio de 2016 cuando, tras la muerte del torero Víctor Barrio, las redes sociales se inundaron de mensajes de odio que celebraban el deceso. “Celebro la muerte de Víctor Barrio, cualquiera que ataque a un animal indefenso merece morir”, expresó en su momento un tuitero identificado como Groserito.

Los casos han sido múltiples e incluso algunos ya han llegado a establecer condenas. En febrero de 2016, Berenguer Jordi Moya Hernández, de 21 años de edad, fue condenado a dos años de cárcel por fomentar la violencia machista entre sus seguidores en redes sociales. “53 asesinadas en lo que va del año, pocas me parecen con la de putas que hay sueltas”, hicieron parte de los mensajes que escribió el procesado.

Celebro la muerte de Víctor Barrio, cualquiera que ataque a un animal indefenso merece morir

Otro caso sonado fue el del líder de la banda de rap-metal Def Con Dos, César Strawberry, quien fue condenado a un año de cárcel por difundir mensajes que “alimentan el discurso del odio y legitiman el terrorismo”.

Otros países como Singapur también han establecido penas por este tema. En septiembre de 2016 por ejemplo, condenaron a un youtuber de 17 años por incitar al odio religioso en canales como Facebook y Youtube. Se trató de Amos Yee, de 17 años, quien además tuvo que pagar 2.000 dólares por ofender al cristianismo y al islam.

¿Existe una salida? Burbujas y obsesiones académicas

Ha sido tal el crecimiento de la violencia y del discurso del odio en redes sociales, que el tema se ha convertido en una obsesión de los estudiosos de internet.

Entre las causas más frecuentes para explicar este fenómeno suelen mencionarse las burbujas sociales, explicadas como un grupo de personas que se reúnen a compartir su amistad, aficiones, historias y formas de ver el mundo que se alejan, frecuentemente, de las opiniones diversas.

No obstante, los estudios precisan que estas burbujas no se dan solo en las redes sociales y que también pueden ser físicas. Se caracterizan por ser cerradas, por hacer sentir a quien hace parte de ellas cómodo, arropado y comprendido; por negarse a comprender lo que hay al exterior y por ser sensibles a las críticas.

Estas burbujas pueden presentarse tanto por voluntad de las personas como por los algoritmos de las redes sociales que cada vez nos muestran más los contenidos que nos interesan y no los que nos ayudan a construir un mundo diferente.

El discurso del odio hace que las desigualdades políticas, económicas y sociales se perpetúen

Pero, ¿puede combatirse el discurso del odio con más odio? La respuesta es clara, no. Y aunque ni la academia ni las redes sociales tienen una respuesta precisa, se invita a diálogos donde prime la diferencia y no una única forma de ver y hacer el mundo.

“El discurso del odio hace que las desigualdades políticas, económicas y sociales se perpetúen. Que las personas vulneradas sientan miedo de ingresar al debate público y que, incluso, las personas afectadas tengan que abandonar sus territorios naturales”, expresó durante el desarrollo de la Escuela InternetLab 2017 – en la que participó una periodista de este diario - , en Sao Paulo, Brasil, el coordinador de investigaciones de InternetLab, Thiago Olvia.

Cuando se combate odio con odio, contribuimos a la polarización, expresa Pablo Ortellado, académico que ha estudiado la polarización y el debate político en redes sociales. “Cuando vives en un país polarizado, se crean antagonismos. Ese antagonismo provoca una guerra y esa guerra no es de partidos, es una guerra de sociedades. Cada uno de nosotros contribuye a tener un país polarizado. Cada persona, en ese discurso, se vuelve un soldado en esa guerra”.

ELTIEMPO.COM

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