Los amores esquivos de una princesa irrepetible

Los amores esquivos de una princesa irrepetible

Diana Spencer mantuvo romances con James Hewitt., Hasnat Khan y con Dodi Al-Fayed.

Homenaje a la Princesa Diana

Numerosos homenajes se le hacen a la Princesa Diana cuando se cumplen 20 años de su muerte. La foto muestra un tributo en París.

Foto:

Eric Feferberg / AFP

30 de agosto 2017 , 09:43 p.m.

Ese 29 de julio de 1981, cuando Diana Spencer entró a la iglesia de San Pablo en Londres, con su vestido de tafetán de seda marfil, con 25 metros de cola, y bordados de lentejuelas y 10.000 perlas, para casarse con el príncipe Carlos de Inglaterra, comenzó una historia de amor, que hoy todavía hace suspirar corazones.

Fue la boda del siglo y la naciente princesa de Gales se convirtió en el centro de todas las miradas. Los más de 750 millones de espectadores que siguieron el enlace en directo por televisión esperaban más capítulos de aquel cuento de hadas.

No era para menos, la recién llegada llamó la atención con su frescura, brillo y juventud, revitalizó la fascinación por los Windsor e impulsó la imagen del Reino Unido en el extranjero.

Pero tras el nacimiento de sus dos hijos, William y Harry, la princesa se dio cuenta de que su cuento de hadas estaba tocando fondo; la pareja real comenzó a desmoronarse. Ironías de la vida, la mujer más adorada y admirada del mundo se sentía triste y sola, pero había que guardar las apariencias.

Durante el primer año de convivencia con el príncipe Carlos, Diana escribió a Mary Clarke, su niñera de la infancia: “Me encanta estar casada y tener a alguien a quien dedicar mi tiempo”. Carlos, por su parte, había dejado una cariñosa nota de ánimo a su novia en las vísperas de su boda: “Estoy tan orgulloso de ti...”, y al poco tiempo le confiaba a un amigo que su matrimonio era muy alegre, pero la realidad era otra.

La llegada de sus dos hijos debería haber consolidado la felicidad de la pareja. De hecho, durante las semanas anteriores al nacimiento de Harry, en 1984, los jóvenes padres estaban más compenetrados y unidos de lo que nunca estarían. Pero a finales de los años 80, el matrimonio se estaba empezando a desmoronar en medio de la pesada carga que significaba la creciente popularidad de la princesa, que a veces se veía agobiaba, y que la distanciaba de su marido, quien llegó a sentirse eclipsado por ella.

Diana y Carlos

Fotografía de archivo de la princesa Diana, junto a su entonces prometido el príncipe Carlos, posando el 24 de febrero de 1981, día en el que anunciaron su compromiso, en Londres.

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EFE

Rienda suelta al romance

La diferencia de edad tampoco ayudaba, Diana era 13 años menor que Carlos. Como admitió el biógrafo real, Jonathan Dimbleby, el príncipe se fue apartando de su esposa. 

Lady Di, por su parte, dio sentido a su romántica naturaleza manteniendo una relación clandestina con el oficial de Caballería James Hewitt, que se extendió por cinco años (entre 1986 y 1990). Esta fue otra desilusión para la princesa porque su amante colaboró en un libro sobre su relación, lo que llevó a Diana a admitir ante el entrevistador de la BBC, Martin Bashir, que estaba enamorada de él, pero que al mismo tiempo se sentía muy defraudada.

En 1992, los príncipes de Gales se separan. Y en septiembre de 1995, tres años después, Diana conoce al hombre que muchos consideran que fue, junto con el príncipe Carlos, el otro gran amor de su vida. Un día, cuando visitaba a un amigo en el hospital Royal Brompton de Londres, se cruzó en su camino el famoso cardiólogo pakistaní Hasnat Khan, un hombre tan volcado en su profesión que, a primera vista, no la reconoció. Pero cuando logró que se fijase en ella, la fascinación se apoderó de Diana. “¡Le admiro tanto!”, confesaría a su peluquera, Natalie Symonds. “Me paso las horas esperando sus llamadas. Vivo pensando en sus llamadas nocturnas, y después de charlar con él soy tan feliz que la ansiedad se apodera de mí”.

Tras su divorcio, en 1996, surgió la idea del matrimonio y Diana viajó a Pakistán para tantear sobre el terreno a la familia de Hasnat.

Paul Burrell, quien fue mayordomo de Diana durante diez años, confirmó el gran amor que ella sentía por el médico. Según él, la princesa le confesó en otoño de 1996 que quería casarse con el doctor pakistaní y declaró además que la relación entre Diana y Hasnat se prolongó dos años, hasta julio de 1997, y que fue el médico quien rompió el noviazgo debido a la intromisión de los medios de comunicación.

Hasnat era un hombre muy reservado que temió verse absorbido por la fama mundial y se alejó de ella.

Además, contó que la Princesa presentó a Khan a los príncipes William y Harry en el Palacio de Kensington, que planeó habilitar unas habitaciones de su apartamento para el doctor y que llegó a pedirle a él que consultara a un sacerdote cómo celebrar un matrimonio con un cónyuge musulmán.

Burrell definió al cardiólogo como “el único gran amor de Diana” y relató que ella siempre mantuvo la esperanza de volver con Khan.

La relación entre Diana y Hasnat fue, según Burrell, la causa del enfrentamiento entre la Princesa y su madre y por el cual no volvieron a hablarse desde entonces.

“Escuché junto a Diana una conversación entre ella y su madre en junio de 1997 y en ella su madre la llamó una cualquiera por estar con hombres musulmanes”, relató Burrell al tribunal durante la investigación judicial para esclarecer las causas de la muerte de Diana de Gales.

El encuentro con la muerte

Según el exmayordomo, en ese momento, cuando la princesa estaba dolida porque acababa de romper con alguien que le preocupaba e importaba mucho, se encontró con un hombre amable, atento y generoso: Dodi Al-Fayed.

Coqueteos mortales

Al hacerse públicas las reticencias del médico, Diana decidió irse de vacaciones con Dodi Al-Fayed, hijo del entonces propietario de los famosos almacenes Harrods, Mohammed Al-Fayed. Por primera vez en su vida era libre para vivir una estrecha amistad con alguien como Dodi, que la respetaba, la cuidaba y anhelaba estar con ella. Algunos confidentes que hablaron con Diana aquel verano creen firmemente que la relación habría continuado pero, como es bien sabido, su incipiente romance con Dodi al-Fayed terminaría en tragedia.

Dodi Al Fayed y Diana

Diana de Gales y Dodi Al-Fayed.

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AFP

En el funeral de Diana se vio al doctor Hasnat solo, destrozado por el dolor. Años después confesaría: “Si Diana estuviese viva hoy, hubiéramos seguido siendo buenos amigos”.

Su relación con Hasnat, y después con Dodi, ambos musulmanes, se consideraba como un hecho insólito para un miembro de la Familia Real británica. De haber sobrevivido al accidente, Diana podría haber forjado otra unión con alguien que compartiera sus inquietudes humanitarias y la ayudara a construir puentes entre distintas culturas.

Por su parte, el exmayordomo y confidente de la princesa también relató que ella buscó darle celos al médico con su relación con Dodi, que solo duró 30 días, y que ella recibió un anillo de Dodi antes de morir, pero que se trataba de un regalo de amigo y que lo llevaba puesto el día de su fallecimiento.

Carlos, ¿su verdadero amor?

Para Lucía Flecha de Lima, una de las íntimas amigas de Diana, su marido seguía siendo su verdadero amor, a pesar de los apasionados romances de sus últimos años.
La esposa del antiguo embajador de Brasil en Londres raramente habla de su amistad con la Princesa. Hizo sus excepcionales declaraciones en el estreno en su país de Diana, que se centra en la relación que la princesa tuvo durante dos años con el cardiocirujano Hasnat Khan. “Si me preguntas si tuvo algo de pasión con Hasnat, no sé, es posible”, dijo Lucía. “Pero con Dodi Fayed estoy segura de que no la tuvo. Lo sé porque le pregunté”, y agregó, “el amor de la vida de la princesa Diana era el príncipe Carlos, no tengo ninguna duda sobre esto”.

Lucía se hizo amiga de la princesa Diana en 1990, tras conocerla en un acto oficial después de que su marido fuera designado a la corte de St James. Las dos damas se convirtieron en íntimas y se veían varias veces por semana, y cuando el esposo de Lucía fue enviado a Washington en 1993, hablaban por teléfono todos los días. Incluso conversó con la Princesa durante sus últimas vacaciones con Dodi Al Fayed.

Lucía recordó que la princesa Diana creía que el príncipe Carlos estaba enamorado de ella cuando se casaron y que se sentía “encantado” cuando nació su hijo, el príncipe William y tras su compromiso, Diana confesó que se sentía “emocionada, algo asustada, pero muy feliz. Con el príncipe Carlos a mi lado, nada puede salir mal”.

Con su vitalidad, carisma, modernidad y algo de rebeldía, Diana puso en el foco mundial a la casa real británica. Y, aunque aquel fatídico 31 de agosto el cuento de hadas tuvo un trágico final, la leyenda no desapareció con ella. Su memoria permanece intacta. Sus hijos, los príncipes William y Harry, mantienen vivo su legado de solidaridad, su estilo y su sensibilidad irrepetibles, que continúan reinando en muchos corazones.

Hoy, William y Kate, duques de Cambridge, han creado una familia feliz, como la que Lady Di siempre soñó.

DIANA ESTRELLA
​* Revista ¡Hola! Colombia

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