Lo que pasó pasó / De tu lado con Alex

Lo que pasó pasó / De tu lado con Alex

Todo en la naturaleza, valga la redundancia, “avanza hacia adelante”.

Caminar hacia adelante

Hasta el reloj, el medidor del tiempo por excelencia, siempre va para adelante.

Foto:

123rf

31 de octubre 2017 , 09:54 p.m.

¿Alguna vez han hecho juiciosamente la tarea de contemplar las maravillas de la naturaleza? ¿Han pensado en la asombrosa transición de la oruga a mariposa? ¿Se han asombrado por el proceso en el cual una semilla se convierte en un árbol, que a su vez produce frutas deliciosas? ¿Cuándo fue la última vez que en lugar de pensar si un bebé sería niño o niña y cómo decorarían su habitación, contemplaron la magnitud del milagro que es la creación de un ser humano producto del encuentro entre un espermatozoide y un óvulo?

Si se fijan bien, todo en la naturaleza “avanza hacia adelante” (¡vale la pena la redundancia!), evoluciona, crece, hace metamorfosis, jamás echa para atrás. El proceso siempre es irreversible. Un dicho que he escuchado desde pequeña siempre logra sacarme una sonrisa por lo básico pero increíblemente certero: “Plátano maduro jamás vuelve a verde”. De igual manera, la mariposa, aunque la esté pasando maluco volando, jamás podrá convertirse nuevamente en oruga. El árbol, a pesar de que esté aburrido tomando el sol todos los días, nunca se devolverá a su estado de semilla. El anciano, por más que le duelan las articulaciones, no tendrá jamás la posibilidad de volver a ser un embrión.

Estas son verdades que todos conocemos, pero pocas veces interiorizamos. Como seres humanos, siempre estamos buscando devolver el tiempo; pensamos que algo tan evidentemente imposible sí es posible, para tan solo frustrarnos cuando no lo logramos.

Hasta el reloj, el medidor del tiempo por excelencia, siempre va para adelante.

¿Cuántos no vivimos con la mirada fija en “el espejo retrovisor”, pensando que si nos concentramos lo suficiente en ello podremos devolver el tiempo? Pero el pasado ya pasó. Punto. No hay culpa, remordimiento, llanto ni añoro que lo hagan volver. No hay absolutamente nada que podamos hacer para devolvernos a ese tiempo anterior, a esa palabra anterior ni a esa decisión anterior. No es posible mejorarlo, pero lo bueno es que tampoco lo podemos empeorar. Así como el plátano, ¡el tiempo jamás volverá!

Entonces, ¿por qué invertimos tanto tiempo y tanta preciosa energía en un imposible? Creo que a muchos nos puede más el miedo a vivir el presente que la frustración de no poder modificar el pasado.

¿Qué pasaría si en vez de tener un ojo en el retrovisor y otro adelante enfocáramos ambos ojos, la cabeza, todo nuestro cuerpo mirando hacia adelante? Creo que tendríamos menos riesgo de caernos y, sin duda alguna, iríamos a una velocidad mucho más rápida.

Lo que impajaritablemente sí debemos hacer con el pasado es aprender de él. Repetir lo que hemos hecho bien y evitar lo que hemos hecho mal. Debemos agradecerle por existir y por hacernos las personas que somos en el presente... Pero para atrás, como dice el famoso refrán, ni siquiera para coger impulso.

ALEXANDRA PUMAREJO
@detuladoconalex

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