La Toma, el pueblo donde los violines de guadua siguen sonando

La Toma, el pueblo donde los violines de guadua siguen sonando

El amor por este instrumento unió a un grupo de jóvenes que reivindican su valor musical en Cauca.

fg

Así luce el violín de guadua, instrumento tradicional en el Cauca.

Foto:

Diana Pardo Barón

10 de octubre 2016 , 10:06 a.m.

Bordeado en el oriente por el río Ovejas y en el occidente por el río Cauca, el corregimiento La Toma, en el municipio de Suárez, en el norte del Cauca, es la cuna de una generación de jóvenes que, a través del rescate de ritmos e instrumentos afros, buscan salvaguardar las tradiciones ancestrales de su comunidad. En este pueblo de casas de ladrillo y de bahareque, la de los hermanos Lucumí es el escenario donde todos los lunes la agrupación musical Remolinos de Ovejas ejecuta sus ensayos.

Conformada hace doce años por Yovani Mina Patiño, un lugareño que vio en la música la excusa para alejar a los pelaos del vicio, la delincuencia y el alcohol, hoy la banda cuenta con diez integrantes entre los 15 y los 30 años, que acaban de ganar, por segunda vez, el primer puesto del Festival Petronio Álvarez en la categoría violines caucanos. “Tocar un instrumento que nos heredaron nuestros antepasados es un privilegio”, asegura Yanci Lucumí, quien se integró al grupo a los 13 años y ahora tiene 19.

(También: Millennials que dejan huella)

Se refiere a un violín hecho de guadua y crin de caballo, muy diferente en forma y tamaño al violín europeo, uno que Yovani les enseñó a fabricar y con el que acompaña la interpretación de fugas, bundes y torbellinos.

El profe Yovani aprendió el arte de elaborar violines caucanos guiado por los más veteranos violinistas del pueblo: hombres negros de avanzada edad que a su vez heredaron la técnica de sus abuelos. Una tradición que se remonta a la época de la Colonia, cuando fueron esclavizados.

“Los primeros violines que se vieron en estas tierras los trajeron los españoles y gustaron a nuestros antepasados. Aprendieron a tocarlo solo viendo y escuchando a sus amos y crearon uno propio, con materiales autóctonos y con su estilo propio. El nuestro tiene la esencia de la selva”, relata Mina.

Su objetivo, ahora que el grupo ha logrado reconocimiento nacional, es fundar una escuela de violines caucanos donde se les enseñe a más niños de este y los pueblos aledaños a fabricarlo, interpretarlo y amarlo.

(Además: Una generación de alta rotación)

Y para eso ya están dando los primeros pasos: en la Institución Educativa Santa Rosa de Lima, que pertenece a la Unidad de Organizaciones Afrocaucanas (Uoafroc) y en la que se han graduado prácticamente todos los integrantes de Remolinos de Ovejas, Yanci les da clases de violín a los chicos de bachillerato. “En un tiempo en que muchos se interesan por otros ritmos como la salsa choque y la champeta, que muchos quieran seguir nuestros pasos es una esperanza para nuestra cultura”, dice el joven. Entre tanto, Édgar González, docente de esa institución, trabaja porque esa parte del folclor de su gente se integre a una propuesta pedagógica que el colegio está desarrollando y a la que han denominado ‘afrosabiduría tomeña’. Así busca que las nuevas generaciones no olviden sus raíces ni los saberes de antaño, los que hicieron libre a su pueblo.

HUELLA SOCIAL

Sigue bajando para encontrar más contenido

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA