Renace la leyenda del hotel Ritz en París

Renace la leyenda del hotel Ritz en París

Este lugar reabrió sus puertas después de una inversión de 400 millones de euros.

fg

Vista de la entrada interior del hotel Ritz de la plaza Vendôme, en París.

Foto:

EFE

05 de enero 2017 , 10:09 p.m.

 Thierry W. Despont, arquitecto de interiores y espacios de lujo, recibió una clara instrucción cuando le encargaron la renovación del Ritz: “Mantener intacto el espíritu atemporal del hotel”. Esa fue la voluntad del actual propietario Mohamed Al-Fayed, quien desde que lo compró en 1979 ha respetado el legado de su fundador César Ritz (1850-1918).

Desde que abrió sus puertas el 1.° de junio de 1898, en la siempre lujosa plaza Vendôme, ha tenido un éxito sin precedentes. Sus primeros ocupantes aseguraban que era una proeza para su época porque cada habitación disponía de electricidad, teléfono, tubería y tina, lo que atrajo a millonarios y famosos que querían saborear el lujo de la capital francesa.

Los accionistas que lo financiaron solían decir: “Los reyes y los príncipes estarán celosos de usted, Ritz. ¡Usted va a enseñarle al mundo cómo se debe vivir!”.

(Le puede interesar: El hotel Ritz de París reabre sus puertas)

La leyenda hizo de este proyecto todo un reto para Despont, quien además se enfrentó con un desafío adicional: el edificio es patrimonio histórico; por ello, cada modificación debió contar con la autorización de la Comisión del Viejo París, del Comité de la Plaza Vendôme y del jefe de arquitectos de Monumentos Históricos.

Aun así, Despont no fue tímido: redujo el número de habitaciones; renovó 1.500 metros cuadrados de techos, elaboró un cielo artificial para la piscina interior, ideó un techo de vidrio móvil para convertir una terraza arborizada en jardín de invierno, reestructuró todos los baños, que ahora tienen mármol italiano y luz natural, y creó al menos 78 colores para los muros del hotel.

Para hacer frente a las demandas tecnológicas contemporáneas, los diseñadores encontraron la manera de disimular un televisor en medio de los espejos de las suites y de hacer que un escritorio Luis XVI quedara equipado con la conectividad que la era de la internet exige.

También se conservaron muchos emblemas del Ritz como los grifos en forma de cisne, la llave a la antigua para entrar a las habitaciones y controlar la luz, las lámparas tulipán, el color albaricoque de las batas y de la ropa de baño –impuesto por César Ritz– e incluso la vajilla Marthe de la casa Haviland, cuyas creaciones en porcelana se fabrican y decoran en Limoges.

Los bares y restaurantes

La renovación es fiel a las personalidades que contribuyeron a la leyenda del Ritz; entre ellos el escritor Ernest Hemingway, quien después de cubrir como corresponsal algunas batallas de la Segunda Guerra Mundial y tras el éxito de Adiós a las armas intentó entrar al hotel gritando: “¿Dónde están los alemanes? Vengo a liberar al Ritz”. Ante ello, el director del hotel, Claude Auzello, le respondió: “Señor, se fueron desde hace mucho tiempo. Y no puedo dejarlo entrar con un arma”.

Por eso, en esta renovación, al Bar Hemingway solo le añadieron algunas lámparas; por lo demás, conservó su nombre, el mobiliario y el mismo ambiente del bar que el escritor conoció gracias a sus amigos Scott y Zelda Fitzgerald, quienes pasaban sus noches con la élite de los años 20.

El Salón Proust es otro de los sitios que se conservaron, pues la presencia del escritor marcó también la historia del Ritz, no solo por haber vivido allí y celebrado su premio Goncourt en uno de sus salones, sino porque incluso antes de mudarse era toda una celebridad en el hotel.

Se dice que solía pedirle a su criada, Céleste Albaret, que telefoneara por la noche a la princesa Hélène Soutzo, quien solía hospedarse en el hotel. El argumento era siempre el mismo: “El señor Proust, quien piensa que va a morir esta noche, querría ver lo más pronto posible a la princesa para saber qué vestido utilizó en la recepción de…”. La princesa siempre aceptaba la visita y pedía que extendieran tal vestido en la sala de su suite para que Marcel Proust pudiera verlo y describirlo para el personaje de la señorita de Saint-Loup, que ella inspiró para la novela En busca del tiempo perdido.

El Salón Proust tiene ahora cómodos sofás, unas estanterías con las cubiertas de algunos libros y ofrece un servicio de té acompañado de la más alta pastelería, creada por el chef pastelero François Perret.

El célebre restaurante El Espadón, uno de los más famosos de París y recordado, entre otras cosas, por ser el último en el que cenaron Diana, la princesa de Gales, y Dodi Al-Fayed antes de morir en el sonado accidente automovilístico, está rodeado de ocho espejos que evocan la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles, con un espadón de madera en el centro, que se restauró en Londres, y una lámpara del siglo XIX, de la casa F. & C. Osler, de 2,80 metros de alto por 1,30 de diámetro, que fue comprada por los Ritz a la casa de subastas Christie's a principios del siglo XX.

Por su parte, el Bar Vendôme, que rescata lo mejor de la tradicional brasserie francesa, es uno de los que más transformaciones sufrieron, pues cuenta con un jardín de invierno, donde se puede disfrutar un brunch a la carta y cuya sala privada acoge hasta doce comensales.

El Ritz Bar fue adaptado como un elegante bistró parisino, con el chef Nicolas Sale a la cabeza de la cocina y Estelle Touzet, como chef sommelier. Allí se puede escoger una de las 50.000 botellas de vino que descansan en su cava o degustar alguno de los cocteles de la chef-barman Aurélie Pezet.

Lujo y más lujo

El Ritz no sería el Ritz si no estuviera en la plaza Vendôme, la más lujosa de París, donde las boutiques de alta joyería y las casas de moda ofrecen las últimas colecciones de la temporada. Por eso, en la renovación se le quiso rendir homenaje a la capital francesa con un largo pasadizo en el que a lado y lado se encuentra un total de 95 vitrinas de las más reconocidas marcas. Lo llaman La Galería y emula los tradicionales pasajes parisinos, que al final se abren a grandes avenidas o a zonas comerciales; en este caso, conducen al Gran Jardín, diseñado por el paisajista Jean Mus, quien se inspiró en las formas y los perfumes de las plantas que crecen en el sur de Francia.

Las ‘suites’

Unos 1.200 euros se deben destinar para dormir una noche en la más sencilla de las 71 habitaciones del Ritz, y 2.000 más si se elige una de sus 71 suites. Pero si lo que se quiere es alojarse en una de las que llevan el sello Prestige, la cifra puede subir considerablemente, ya que estas fueron bautizadas y decoradas en honor a sus más célebres huéspedes; entre ellas están la suite Coco Chanel, F. Scott Fitzgerald, César Ritz, Príncipe de Gales, Ernest Hemingway, Charles Chaplin, Chopin, Marcel Proust, y las Opéra, Impériale, Windsor, Vendôme y Apartamento Ritz.

Así, la suite María Callas cuenta siempre con lilas blancas, las flores que el público solía lanzarle a la soprano durante sus presentaciones en el Palacio de la Ópera Garnier. Por su parte, la suite Chopin rinde homenaje al compositor y pianista, quien vivió en el hotel Baudard de Saint-James, justo al frente del Ritz; por eso está equipada con un piano, cuenta con una decoración de estilo romántico y un fresco en el techo, que también fue declarado monumento histórico por considerarse una obra maestra del arte decorativo francés.

Pero sin duda alguna, la suite más apetecida y una de las más costosas (desde 18.000 euros) es la Coco Chanel, con sus 218 metros cuadrados y sobria decoración en beige, blanco y negro.

Su historia es lo que más atrae a los clientes, pues Gabrielle (Coco) Chanel vivía en la calle contigua, la rue Cambon, donde también tenía su taller de costura, pero fue hasta diciembre de 1919, cuando falleció su pareja, el jugador de polo Boy Capel, cuando se quedó en el Ritz por primera vez.

“El Ritz es mi casa”, solía decir. De hecho, hizo que le llevaran algunos de sus muebles preferidos, su lámpara de cristal, que le regaló Igor Stravinsky, y unas cajas de plata, bañadas en oro, que le regaló el Duque de Westminster.

Su suite estuvo originalmente en el tercer piso, con vista a la plaza Vendôme, cuyos contornos inspiraron las líneas de la tapa de su mítico perfume n.° 5. En 1940, parte de las habitaciones del Ritz fueron ocupadas por los alemanes y ella fue forzada a dejar su suite para ocupar otra pequeña en el sexto piso.

Se dice que durante los bombardeos, descendía a la zona subterránea del hotel junto con un camarero que le llevaba su máscara antigases sobre un cojín de seda.

En 1954, Chanel reabrió su casa de costura y retomó su hábito de repartirse entre la boutique y el hotel, que abandonaba en la mañana por la portería de los conserjes, para regresar en la noche a sus habitaciones del sexto piso, donde falleció el 10 de enero de 1971.

Sin embargo, en la renovación actual se hizo una configuración idéntica a la suite que ocupó en el tercer piso, en la que la iconografía estuvo a cargo del diseñador Karl Lagerfeld, y además hay fotografías de la diseñadora captadas por Horst P. Horst, Cecil Beaton, François Kollar y Roger Schall, que evocan su vida en el Ritz.

Y así es una estadía en el nuevo hotel Ritz: con anécdotas de personajes míticos que incrementaron la leyenda de este lugar, que con su refinamiento exquisito propio de la elegancia de la capital francesa se convirtió en la meca obligada de todas las celebridades y millonarios, tanto de los que quieren dejar su huella como de los que prefieren pasar desapercibidos, pues otra de las invenciones del nuevo Ritz es un túnel secreto que da acceso al parqueadero para evitar las miradas y los flashes indiscretos de los paparazis.

Todo está pensado para que siga siendo el hotel que desea “un príncipe para su propia residencia”, tal como lo soñó y realizó César Ritz desde ese lejano pero siempre vigente 1.° de junio de 1898, cuando el Ritz abrió por primera vez sus puertas.

MELISSA SERRATO RAMÍREZ
Revista HABITAR

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA