El Club de Leones: 100 años trabajando por los demás

El Club de Leones: 100 años trabajando por los demás

Desde 1917, este grupo creado en EE. UU. se dedica a ayudar gente que requiere apoyo humanitario.

El empresario Melvin Jones

El empresario Melvin Jones (1879-1961) creó, en Chicago (EE. UU.), el Club de Leones en 1917. Abandonó su negocio de seguros para dedicarse a la organización.

Foto:

Cortesía: Lionsclub.org

14 de agosto 2017 , 11:23 p.m.

Este prodigio de vigor y conservación se debe a una fórmula creada en 1917 por un hombre de negocios que pensó en la manera de ser útil al mundo; de su actividad como agente de seguros sacó parte de su tiempo para invitar a un grupo de personas del círculo comercial y les expuso la idea de servir a las comunidades en las cuales desarrollaban su trabajo.

Confesó su propósito de pensar en los demás no con el interés de los negocios sino con la generosa intención de ayudar a las gentes que requerían apoyo humanitario.
Ese visionario fue Melvin Jones, nacido el 13 de enero de 1879 en Fort Thomas, Arizona. Se estableció en Chicago, Illinois, y formó su propia agencia de seguros, desde la cual hizo su prestigio como hombre de empresa y de iniciativas sociales que calaron en el ambiente.

Fue el 17 de junio de 1917 cuando se sentaron las bases de su proyecto y nació Lions Clubs International, con la presencia de destacados empresarios que decidieron poner su empuje e inteligencia en este plan que ahora llega al primer centenario de vida.

Melvin Jones vio cómo su idea fue recibida con éxito en Estados Unidos y se fue propagando por el mundo entero, con la creación de clubes de Leones en diversos países y con miles de personas atraídas por esta campaña basada en una frase del fundador.

El primer país donde la semilla germinó fue Canadá, con la fundación en 1920 del Club de Leones. El calendario marca el año 1926 como fecha inicial del leonismo en China.

En su curso hacia el sur, la idea es acogida en México, luego en Cuba, Costa Rica, Panamá, y a Colombia entra por la pujante Barranquilla, donde se crea el primer Club de Leones de lo que hoy es el Distrito F.

A Bogotá llega en medio del entusiasmo capitalino y, en elegante ceremonia en el hotel Granada, el 19 de febrero de 1936 se crea el capítulo correspondiente.

Dónde hay una necesidad hay un león

Helen Keller: ejemplo

La niña prodigiosa que a los 19 meses de nacida quedó sorda y ciega dejó una enseñanza a la humanidad: todo se puede con la fuerza de la voluntad. Así pudo estudiar y graduarse. En la universidad se convirtió en una verdadera antorcha para iluminar el camino de las personas invidentes o con dificultades de visión.

En 1925, Helen Keller habló en la Convención Internacional de Lions Club y con sus palabras emocionó a los asistentes. Les dijo: “Traten de imaginarse cómo se sentirían si de pronto hoy se quedaran ciegos. Imagínense tropezando y andando a tientas a plena luz del día, como si fuera de noche. Su trabajo, su independencia, perdidos para siempre”.

Desde luego, la mayoría de los leones asistentes conocían la historia de Helen Keller y tomaron como propia esa campaña sugerida apenas por ella y decidieron asumir sin reservas la propuesta y hacer realidad el sueño de Keller.

Por eso, a través del mundo, millones de personas han encontrado en los clubes de Leones el apoyo para tratamientos, cirugías, medicamentos, suministro de anteojos y todo cuanto esté a su alcance para combatir la ceguera y ayudar a los discapacitados visuales.

Un ejemplo de ello es la Fundación Leonística de Salud Ocular del Club de Leones de Tenjo, que tiene sede en Bogotá, y la Fundación Alianza Club de Leones, que trabajó en la capacitación laboral de invidentes en el centro de sistemas.

Capítulo Colombia

En el país hay actualmente 260 clubes que agrupan a 4.985 leones y damas león, leos y cachorros.

La organización y representación de cada club parte de una directiva cuyo periodo de trabajo es de un año. En el mes de julio se inicia el año leonístico, con la junta directiva integrada por presidente, secretario y tesorero, elegidos por la plenaria de socios.

También forman parte de la directiva el presidente anterior, el primer y el segundo vicepresidentes. Se nombra un socio que se encarga del cumplimiento de las normas, del ceremonial y de la armonía del grupo: se le llama ‘tuerce rabos’.

Y se integran los comités de actividades con aquellos voluntarios que desean trabajar según los planes trazados por la directiva.

Por razones administrativas, el Distrito F, el cual corresponde a nuestro país, está repartido en cuatro regiones geográficamente hablando que trabajan de común acuerdo bajo la orientación del consejo de gobernadores.

¿Y de la plata, qué?

Los leones realizan sus actividades sociales de servicio comunitario con fondos aportados por ellos mismos, o con el producto de actividades de recaudación. Por eso, los clubes organizan bingos, espectáculos, reuniones o gestionan ante empresas y entidades que tienen presupuestos de ayuda solidaria para conseguir los dineros a fin de superar necesidades. Esa capacidad de trabajo en pro de los demás es la base de otro de los lemas que estimulan a los socios: ‘Dónde hay una necesidad hay un león’.

Con respetable tradición de servicio a la comunidad, en el barrio Bachué de Bogotá funciona el centro médico odontológico del Club de Leones Antonio Nariño y, así, en todo el país hay centros de trabajo solidario auspiciados por el leonismo.

Los caballeros y damas del Club de Leones

Los caballeros y damas del Club de Leones en Colombia han ayudado a miles de ancianos.

Foto:

Cortesía Club de Leones Colombia

Hoy, el leonismo funciona en 212 países con más de millón y medio de personas afiliadas.

Entre sus principales realizaciones se destaca la creación de centros de educación para niños sordos, el combate permanente contra la ceguera a través de su programa Sight-first, la cirugía de cataratas para personas de escasos recursos, el fomento de institutos de capacitación en sistemas para limitados visuales, la orientación educativa de la juventud y las campañas contra la diabetes y la asistencia a los ancianos.

Colegios leonísticos

El tema de la orientación y educación de la juventud es constante actividad del leonismo. En diversas regiones del país hay institutos dedicados a la formación de la juventud. Por ejemplo, en 1947, un grupo de amigos gestionaron su ingreso a la organización de servicio más grande del mundo y crearon el Club de Leones de Girardot. Como obra bandera escogieron la protección y educación de niños desamparados. Mediante la donación de terrenos, construyeron dormitorios, aulas, campos deportivos. Tiempo después, con el aporte de Bienestar Familiar, crearon el Jardín Las Acacias, que actualmente es la sala-cuna atendida en su totalidad por Bienestar Familiar.

Fue este club el origen de la Escuela de Artes y Oficios que sirve a la comunidad girardoteña con cursos de múltiples actividades de emprendimiento en convenio con el Sena.

Y, para complementar esta obra social, en 1987 se creó el colegio Club de Leones, con formación de bachilleres académicos, luego técnicos, y ya en 2005 la institución se transforma en Colegio Militar, y así lo es aún.

A mediados del siglo pasado inició sus labores el colegio Leonístico Melvin Jones en Popayán, con preescolar, primaria y bachillerato, y un modelo educativo para la formación de líderes, investigadores y empresarios con vocación de servicio a la comunidad. Trabaja bajo la tutela del Club de Leones Popayán Monarca y es el único con sede campestre en el centro de la capital caucana.

Fundación Niña María

Otra iniciativa es la Fundación Niña María. Está ubicada en el municipio de Albán, Cundinamarca, bajo la tutela del Club de Leones Señorial de Bogotá. Brinda protección a 237 niñas y jóvenes que se encuentran en situación difícil de abandono con serios problemas de discapacidad mental. Son internos, todos están escolarizados y con servicio permanente de salud.

Gracias a la subvención dada por la Fundación Internacional (FLCI) se instalaron talleres de panadería, confecciones, screen, informática y granjas donde todos rotan y se capacitan.

Solidaridad grupal

Muchas personas sienten deseos de ayudar a los demás, pero no encuentran la manera positiva de hacerlo sin que parezca limosna o caridad. Quieren hacer de la mejor manera su aporte a la sociedad, pero saben que “una sola golondrina no hace verano”. Por eso encuentran en los clubes de Leones el método de colaborar en forma organizada y masiva siguiendo las normas del código de ética que rige internacionalmente a la organización. Además, el ambiente social que reina en los cubiles es de amistad y armonía.

Los clubes de Leones siempre participan y lideran acciones de solidaridad en desastres naturales que ocurren en diferentes partes del mundo. Es larga la presencia de Lions Club International con aportes en efectivo como ayuda a las regiones devastadas por desgracias naturales. En la reciente difícil situación de Mocoa, Putumayo, la central dispuso una partida de 100.000 dólares para ayuda en las tareas de reconstrucción y dio instrucciones a los clubes para contribuir con aportes económicos voluntarios y elementos útiles para las familias afectadas.

En el caso de clubes que no tienen una obra bandera específica, los socios están atentos a ayudar a quienes puedan servirles con el suministro de sillas de ruedas, caminadores, camas y aparatos ortopédicos, drogas especiales de difícil y costosa adquisición, etc.

Leones educan

La Fundación Leones Educando es un programa de aprendizaje social y emocional por el desarrollo positivo de la niñez y la juventud. Consiste en el entrenamiento de docentes en la metodología Lions Quest, cuyos resultados han sido altamente positivos a nivel internacional para que los estudiantes crezcan libres de los peligros de las drogas y la violencia, y sean capaces de tomar sus propias decisiones.

En el campo de la educación, la fundación leonística, con participación de los ministerios de Educación y de Protección Social y Salud, la OEA, la Unodc –la oficina de Naciones Unidas para temas de droga y criminalidad– y la Embajada de Estados Unidos, ha invertido más de 3.000 millones de pesos en la expansión del programa en Colombia.

Cien de cien

‘Los cien de cien’, que parece un juego de palabras, es una cordial invitación de los Leones a aquellas personas que tienen la disposición y buena voluntad para el servicio.

Se trata de la oportunidad de recibir instrucción y conocer los sistemas de trabajo de la organización para formar parte de este conglomerado de gentes de bien: tendrán reconocimiento especial por ser nuevos miembros en la época del centenario de fundación. Tiempo propicio para ser león. Y la invitación también cierra con otro juego de palabras: ‘¡El que hace un bien… espere cien!’

JORGE ANTONIO VEGA*
Especial para EL TIEMPO
* Nuevo presidente del Club de Leones La Candelaria (Bogotá)

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