General Ruiz Novoa, militar desde los 15 años

General Ruiz Novoa, militar desde los 15 años

Su familia celebra hoy el cumpleaños número 100 de este militar retirado.

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Alberto Ruiz Novoa cuando se posesionó ante el presidente Guillermo León Valencia como ministro de Guerra.

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Archivo / EL TIEMPO

02 de enero 2017 , 10:22 p.m.

Bucaramanga es la ciudad que guarda su historia, antecedentes y raíces. Allí, hace ya 100 años, en el hogar de Pedro Ruiz y Elena Novoa, nació el 3 de enero de 1917 Alberto Ruiz Novoa.

Su infancia fue corta. A la edad de 15 años circunstancias del momento definieron su carrera. La inesperada guerra con Perú lo llevó a incorporarse a la Escuela Militar de Cadetes a comienzos de 1933. Un año más tarde recibiría el grado de subteniente e iniciaría una brillante carrera militar, ocupando los más altos grados de la jerarquía castrense.

Como oficial de infantería, prestó sus servicios al país en las guarniciones de Bucaramanga, Santa Marta, Cali y Bogotá. Ascendido al grado de mayor fue enviado a la República de Chile para adelantar estudios de oficial de Estado Mayor.

Graduado con honores, retornó cuatro años después a Colombia. Luego fue comandante del Batallón Colombia en la Guerra de Corea. A su regreso al país, el general Gustavo Rojas Pinilla lo nombra contralor general de la República, donde su labor fue fructífera al frente del control de la inversión de los dineros públicos, además de su aporte para organizar la institución, crear la Escuela de Contralores, fundar la revista oficial de la Contraloría y generar confianza en la gestión administrativa del Estado.

A mediados de 1959 fue nombrado comandante del Ejército por el presidente Alberto Lleras Camargo.

Posteriormente, el presidente Guillermo León Valencia lo encarga del Ministerio de Guerra, para iniciar el proceso de pacificación del país. El momento histórico era complejo.

Impulsor del plan Lazo

Desde el Ministerio lideró un ambicioso plan de operaciones, el plan Lazo, que condujo a la desarticulación de la guerrilla y al inicio de la paz.

Su paso por el Ministerio fue controvertido. Ministro de Paz, pacificador del país, estratega. En los cuarteles, las aulas y las zonas rurales colombianas laboró en aras de la esquiva paz.

Controvertido y atacado por su capacidad de innovación y deseo de cambio, profesionalizó a las Fuerzas Militares, tuvo claridad y ejerció el liderazgo frente a los interminables conflictos armados, presentando un enfoque de la misión de la Fuerza Pública frente a la problemática social.

Esto se manifestó en el plan Lazo, su respuesta a la violencia. El plan Lazo fue la combinación de acciones de inteligencia militar de combate con operaciones de comandos especializados por medio de grupos de localización de guerrilleros, con campañas de acción cívico-militar y operaciones psicológicas que motivaban a los campesinos a apoyar al Ejército y a sus comunidades.

El plan funcionó y Colombia fue prácticamente pacificada. El general Ruiz Novoa presentó sus ideas de cambio tras identificar como causa de la violencia la gran desigualdad social y económica en Colombia. Las expresó en diferentes escenarios académicos, sociales y políticos.

Formado con una amplia información humanista, lector consumado, investigador de fenómenos socio-políticos internos, historiador y trabajador persistente y disciplinado, entendía la geopolítica mundial y su impacto en el país.
Su prestigio, así como la honestidad y responsabilidad en el manejo del poder, desencadenó la crisis que culminó con su retiro del Ministerio.

“Una ambición que nunca tuve” fue su respuesta a las intrigas que lo acusaban de aspiraciones presidenciales o políticas.

El presidente Guillermo León Valencia lo destituyó con la idea de que supuestamente estaba preparando un golpe de Estado.

En la carta que Ruiz Novoa escribió entonces dijo: “Después de 32 años de servicio y dadas las circunstancias en que se produjo mi relevo del Ministerio de Guerra, manifiesto al Señor Presidente que dejo constancia de que lo hago con la conciencia de haber cumplido siempre con mi deber a lo largo de mi carrera militar, y de haber puesto al frente del Ministerio de Guerra todo mi empeño en la pacificación del país y en inculcar a las Fuerzas Armadas una conciencia institucional y un sentido del cumplimiento de sus deberes, que en manera alguna es incompatible con el bienestar y el respeto que el pueblo merece”

Aquí, al igual que en todas las posiciones que ocupó, el general Ruiz Novoa puso su capacidad de trabajo y su brillante mente al servicio de la institución.

Su intento en la política

Su gestión siempre es apreciada como excepcional y su obra sobrevive el paso de los años.

Retirado del servicio público, incursionó en la política y presentó su nombre para la candidatura presidencial del periodo 1966-1970.

En el libro El gran desafío resume su programa de gobierno, cuyo propósito nacional es la justicia social y el cambio de estructuras. Ideas innovadoras y revolucionarias, especialmente si se considera que son producto de la mente de un militar. Un militar deliberante y en búsqueda de una solución para la mayoría de los colombianos.

Y como anota Philippe Duffort en su artículo ‘Las políticas desarrollistas de Alberto Ruiz Novoa a principios de 1960’: “¿Podríamos haber evitado medio siglo de guerra?”

Sostiene Duffort que el Ejército colombiano no pudo aprovechar una oportunidad de reformar su cultura estratégica a principios de 1960. Las propuestas originales del general Alberto Ruiz Novoa fueron neutralizadas por las élites políticas conservadoras.

Las propuestas estratégicas de Ruiz Novoa articularon las políticas estatales desarrollistas con medios estrictamente militares. Es menester preguntarse si medio siglo de guerra se hubiera podido evitar si los militares y el Estado hubieran sido capaces de trascender los intereses particulares de las élites parroquiales por el bien de una estrategia más efectiva.

Más allá de la especulación histórica, es vital volver a este episodio con el fin de evitar la repetición de los errores del pasado. Otro hubiera sido el camino de Colombia si este programa hubiera sido ejecutado.

Su paso por la política fue fugaz. Distanciado de la vida pública se refugió en sus fincas en Fusagasugá, donde encontró paz en el campo. Inicia una etapa de agricultor, empresario y ejecutivo.

Participa activa y permanentemente en las actividades de los militares retirados. Como presidente de Acore por 10 años pone su capacidad al servicio de la institución, transformando esta entidad que vela por los intereses de los militares retirados. Obtuvo grandes beneficios para sus afiliados. Creó también el cuerpo de generales y almirantes con el objetivo de asesorar al Gobierno.

Escribir o hablar de su vida profesional y de sus realizaciones es tema ilimitado. Su carrera militar es sobresaliente.
Treinta y dos años durante los cuales siempre alcanzó las más altas distinciones: oficial más joven del Ejército, a la edad de 16 anos se graduó de subteniente, sobresalientes calificaciones, trabajador incansable, hombre dedicado sin reserva a ofrecer lo mejor de sí, ministro de Guerra a los 44 años, primer general de tres soles.

Su compromiso inquebrantable con su misión, el bien común y Colombia ha sido siempre total. Honestidad, inteligencia, compromiso, integridad y trabajo han definido su vida.

Apasionado de la lectura

Y aunque su carrera y su dedicación al trabajo han consumido la mayor parte de sus días, hay muchos otros aspectos que enriquecen su existencia y la de quienes tenemos el privilegio de disfrutar de su inteligencia y compañía. Aspectos para muchos de nosotros desconocidos y sorprendentes.

Incansable lector y agudo analista de los fenómenos sociales, políticos y económicos que afectan a Colombia y al mundo, siempre preocupado e involucrado. Su pasión por la lectura es bien conocida por todos, pero su amor por la poesía y su capacidad de recitar a Antonio Machado revela su alma emocional y sensitiva que no muchas veces deja asomar.

La música, el arte, el cine y la literatura lo han acompañado muchos años enriqueciendo su enorme conocimiento. Estricto y disciplinado. Amigo fiel. Hombre leal y de profundas convicciones morales. Gran conversador, con una memoria prodigiosa.

Un hombre sabio. Un hombre bueno. Un hombre que dedicó su vida al servicio de los otros utilizando su brillante mente, inmensa capacidad de trabajo con valores morales y éticos. Una carrera intachable.

CLAUDIA RUIZ*
*Hija del general Alberto Ruiz.Novoa
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

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