‘La moda colombiana está de moda en el mundo’: Nina García

‘La moda colombiana está de moda en el mundo’: Nina García

Nina García, colombiana líder y autoridad en estilo en el mundo de la alta costura, así ve la moda.

Nina García, experta en moda

Nina García cree que la llegada de cadenas como Zara, Mango o H&M lo que ha hecho es abrir el apetito por la moda.

Foto:

Cortesía Patricia Castellanos

19 de junio 2017 , 09:17 a.m.

Su autoridad en la moda no tiene discusión. Nina García, barranquillera de nacimiento y actual directora creativa de la reconocida revista ‘Marie Claire’ –una de las publicaciones que imponen tendencia–, ha estado vinculada desde muy joven al mundo de la moda y en particular al de la alta costura.

Sus primeros contactos comenzaron en su propia casa. Recuerda que su mamá era una mujer muy elegante y que su clóset era un mundo maravilloso para ella –jugaba con su ropa y sus zapatos–, así como las revistas de moda que iban a buscar al hotel El Prado.

Esos momentos fueron guiando sus pasos para elegir estudiar modas, pero como la idea no le gustaba mucho a su papá, terminó estudiando humanidades en la Universidad de Boston. Pero no se quedó con la espinita y se fue a París a estudiar en la École Supérieure de Mode. No muy convencida de su talento al ver el de sus compañeros, viajó a Nueva York a estudiar comercialización de moda en el Instituto Tecnológico de la Moda de Nueva York. Dio en el clavo. Ocupó altos cargos en firmas como Perry Ellis, junto con el diseñador Marc Jacobs, y fue directora de moda en la revista ‘Elle’. Además de ser jurado en el popular ‘reality’ ‘Project Runway’, García ha publicado cuatro libros, entre ellos ‘Nina Garcia's Look Book, What to Wear on Every Occasion’ y ‘The Little Black Book of Style’, y es columnista de la revista ‘Bocas’, de esta casa editorial.

Poco a poco ha ido descubriendo el talento colombiano, el cual cada vez gana más titulares en Europa, Estados Unidos y América Latina. Aprovechó el pasado Bogotá Fashion Week, donde fue jurado del Premio American Express a la Innovación para el mejor diseñador emergente, para conocer más de cerca qué está pasando en la moda colombiana. Sobre este y otros temas relacionados habló con EL TIEMPO.


¿Cómo ha visto evolucionar la moda colombiana y latinoamericana?

Colombia está en sus mejores momentos, con grandes diseñadores que nos representan muy bien internacionalmente. Ellos han forjado un gran trabajo con su talento y han abierto ese camino para los nuevos diseñadores que vienen detrás. Aquí hay que hablar de Nancy González cuyas carteras son consideradas una marca de lujo internacional, está Esteban Cortázar, Edgardo Osorio y su marca de zapatos Aquazzura, Johanna Ortiz, Silvia Tcherassi, Paula Mendoza… la lista es larga.

¿Qué tiene el diseño colombiano para que se esté catapultando internacionalmente?

El talento siempre ha estado acá, lo que ha cambiado es la mirada que tenía el mundo de nosotros, de violencia e inseguridad. Somos un país rico culturalmente, con un enfoque en arte y artesanía, que son una materia prima patrimonio de este país y que ahora se están valorando. Necesitábamos las condiciones adecuadas para poder salir y brillar.

Pero al tiempo que comenzamos a brillar en el exterior llegaron las marcas de moda rápida, que le encantan a la gente, y no valoramos tanto lo nuestro.

En Colombia, las mujeres se vestían donde las costureras y una que otra diseñadora que les hacían ropa a la medida, y se pensó que la llegada de esas marcas acabarían con todo. Pero la presencia de cadenas como Zara, Mango y H&M, entre otras, no fue tan terrible, lo que han hecho es abrir el apetito por la moda, ampliar la visión y traer conceptos de moda. Al tiempo han abierto el campo para que surjan nuevos diseñadores para aquellas mujeres con un estilo único, que buscan cosas distintas, y no lo uniforme.

Pero esas marcas son las que nos uniforman…

Completamente cierto, estás igual en cualquier parte del mundo. Por eso ahora la importancia de personalizar la moda, de buscar lo que es distinto, excepcional, propio, con carácter local. Ese es un papel claro para nuestros diseñadores. Es lo que está haciendo la plataforma Moda Operandi, que ofrece diseñadores de distintos países con un eje global; ahí tienes opciones más únicas.

¿Qué podemos rescatar de ese sabor local para insertarnos en lo global?

Lo ancestral, lo artesanal. Hay que combinar todos estos aspectos culturales que tenemos, además de ser grandes trabajadores, perseverantes y tener una ética de trabajo alta, algo que han resaltado por fuera no solo de los diseñadores, también de los cantantes, pintores y escritores. Los colombianos somos gente con gran talento y, además, tenemos ese patrimonio cultural que es impresionante. No olvidemos que tenemos una industria fuerte en joyería, en marroquinería, textilera, artesanal, tenemos mucho de donde alimentarnos.

De hecho, se habla de que lo artesanal es el nuevo lujo...

De acuerdo, y por eso, en Colombia, tenemos tantas posibilidades con tanta artesanía y mano de obra excelente. La búsqueda de la mujer es encontrar tesoros, tener algo original para poder ser más individual. Ya pasamos la era de vestirnos de grandes marcas, ahora importa la originalidad, lo distinto, lo que tiene un valor intrínseco, una historia.

¿Se puede hablar de una identidad en la moda latinoamericana que se proyecte al resto del mundo?

La verdad es que la moda colombiana está de moda. Tiene un sello especial y está siendo reconocida. Los diseñadores que salen de Colombia resultan interesantes para el mercado y se enfocan en ellos. Otros países latinoamericanos están viendo esto y preguntando qué es lo que están haciendo en Colombia. Se están recogiendo los frutos de un gran trabajo que siempre ha habido, pero que no salía adelante por la situación que vivía el país.

Las redes sociales han cambiado la divulgación de la moda, que era casi exclusiva de las revistas, ¿qué va a pasar con estas?

Las redes sociales han cambiado la conversación. Las publicaciones no van a dejar de existir, simplemente la conversación tiene que ser distinta. Antes, las revistas de moda servían más para vender, la gente iba con ellas en la mano y decía “quiero este ‘look’ ”. Ya no, ahora se puede comprar en línea, todo sucede con mucha rapidez. Pero al tiempo hay demasiada información en las redes sociales y las revistas son las encargadas de destilarla.

¿Cómo hacerlo?

El editor debe ser un curador y traer esa información al lector decantada. La fotografía es muy importante y eso dan las publicaciones. Leer una revista debe ser una experiencia de lujo porque ya no tienes tanto tiempo para leer y la inmediatez de las redes te muestra todo. Esa revista debe deleitar, debe ser especial, tanto que la puedas dejar en un ‘table coffee’. Debe ser tan bella que dediques algo de tu valioso tiempo a verla.

¿Cómo ve el fenómeno de blogueros e influenciadores en el mundo de la moda?

Es impresionante los millones de seguidores que tienen. Las marcas invierten mucho en ellos y les pagan miles de dólares para que usen sus prendas, pero ¿realmente se traslada el mensaje de la marca? No sabemos si venden o no más por lo que ellos digan. Ahora han surgido los microblogueros, tienen cien mil o menos seguidores, pero son más afines a esa persona, a su estilo de vida y quieren imitarla.

Otro tema de moda que estamos viviendo es el de las modelos de tallas grandes…

Siempre han existido, solo que ahora, con las redes sociales, tienen más voz y más poder y han ayudado a que este segmento de la industria se haga más fuerte. Ahora es posible mostrar que ellas también se visten de moda gracias a Instagram, a Facebook, pero siempre han existido.

La industria está viviendo una encrucijada: los desfiles en las semanas de la moda que muestran lo que vendrá en una temporada, pero llega el ‘low cost’ y lo copia de inmediato, ¿qué hacer?

Esto está cambiado, ya vemos a muchos diseñadores con este sistema de venta inmediata (‘see you, buy you’); lo ha hecho Tommy Hilfiger, Burbery y otros. Pero esto es un inmenso suceso para Chanel y Dior y otras marcas porque son casas de lujo que necesitan tiempo para crear exclusividad. Tom Ford lo hizo la temporada pasada y dijo que es un modelo que no funciona para su clientela. Con ese ritmo se pierde el lujo, la experiencia de exclusividad. Cada marca asimila el modelo que le sirve.

Con la compra de las marcas de lujo por conglomerados económicos, ¿cómo mantener el sello de autor?

Ha habido muchos cambios de diseñadores grandes que fueron contratados por esas marcas: Raf Simons, con Dior; Riccardo Tisci, con Givenchy, pero se han ido por el problema del estrés y la presión que tienen las casas grandes sobre ellos porque tienen que crear varias colecciones al año, viajar, atender medios… hay mucho dinero de por medio. Pero ya estamos viendo un cambio: Gucci no buscó una estrella, sino una persona de adentro, que conoce la marca y lo promovió, nombró director creativo a Alessandro Michele. Esto es interesante porque ha podido rejuvenecer la marca y conservar su sello. Otro caso fue cuando en Valentino nombraron a María Grazia Chiuri y a Pierpaolo Piccioli y fueron estrellas; ahora ella está en Dior.

Todos quieren conquistar a los ‘millennials’, ¿cómo lograrlo?

Hay que tener en cuenta que poseen otros intereses: el medioambiente y la sostenibilidad, por ejemplo, y así van a ser las generaciones que vienen. Son conversaciones importantes que hay que tener con ellos, exigen trasparencia: así como con los alimentos y los ingredientes con los que están hechos, ellos quieren saber dónde está hecho, con qué materiales, condiciones de los trabajadores, cómo está manufacturado, y la moda necesita esas claridades frente al público, es relevante saber todo esto.

De hecho, la moda es el segundo mayor causante de contaminación...

Es importante que la gente sepa cuál es el impacto de algo que compra y cuesta tres dólares, cuál es el costo para el medioambiente. Tenemos que pensar en cuál es mi responsabilidad como comprador, no solo la de quien produce. El ‘fast fashion’ ha creado un consumismo acelerado, compras y descartas, y hay que cambiar esa conversación. Hay que invertir en calidad y no en cantidad.

¿Cómo ve la tendencia de los tenis de calle?

Realmente es una tendencia porque la gente quiere ir más casual y más cómoda. También responde a ese interés que estamos viviendo por tener un cuerpo saludable, por hacer ejercicio, por estar bien. La moda es un reflejo de la cultura y de la sociedad y ahora estamos más preocupados por el bienestar.

Cinco prendas básicas en el clóset de toda una mujer

“La camisa blanca, el ‘little black dress’, unos zapatos de tacón de calidad, una linda cartera, una pieza de joyería que diga algo de ti, personalizada, y agrego unos ‘jeans’. Todas estas prendas dan versatilidad. La camisa blanca sirve para una reunión de trabajo o para ‘cover’ en la playa o con ‘jean’ o ‘shorts’. El vestido negro, de día, con chaqueta; y de noche, con una joya y tacones”.

NATALIA DÍAZ BROCHET
Editora de EL TIEMPO

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