Así se preparó Andrea Tovar para Miss Universo

Así se preparó Andrea Tovar para Miss Universo

César Prado fue el encargado del entrenamiento teatral de la Señorita Colombia.

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Andrea Tovar, Señorita Colombia, durante su participación en Miss Universo.

Foto:

EFE

30 de enero 2017 , 08:05 a.m.

En el álbum de fotos de César Augusto Prado Montoya resaltan sus selfis con personajes de la vida pública como Andrea Tovar o Paulina Vega, quienes hacen parte de la larga lista de mujeres que se han convertido en sus estudiantes durante su trayectoria como preparador de reinas.

 Persiguiendo su pasión por la comunicación, dejó de ser un aficionado que ayudaba a las candidatas de los reinados en Huila y pasó a trabajar junto a grandes de la industria como Alfredo Barraza y Fabián Chacón, a quienes agradece una y otra vez haber confiado en su talento.

Al preguntársele por su profesión, es enfático en recordar que este oficio es mucho más complejo de lo imaginado y que hay todo un marco teórico que sustenta cada uno de los métodos usados para hacer que las candidatas brillen en los certámenes de belleza.

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Foto: Archivo particular.

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Por eso, Prado no duda en recordar que un preparador de reinas, si quiere ser realmente integral, debe investigar en temas como la comunicación asertiva y técnicas como el método del cubo de Rudolf Von Laban, filósofo que consideraba que las personas debían entender el movimiento como arte y que los artistas tenían que trabajar en sensibilizar cada parte de su cuerpo para mejorar la interacción con su público.

“El equipo que entrena a una candidata es muy grande. Diferentes personas aportan desde su saber para poder llegar a ese equilibrio que ellas deben tener para potenciarse y tener la certeza de que tienen las cualidades necesarias para ganar”, cuenta. (Además: La Señorita Colombia respondió a quienes no la querían en el concurso)

Una charla para revelar algunos de sus secretos

César Prado lleva cinco años vinculado con el proceso de formación y preparación de jóvenes para el Concurso Nacional de la Belleza y tres para Miss Universo, y compartió con EL TIEMPO algunas de las lecciones que le ha dejado su trayectoria.

¿Cuál cree que es ese don especial que le ha permitido convertirse en el preparador de mujeres como Andrea Tovar, la presentadora Viviana Dávila o la Señorita Bogotá, Vanessa Domínguez?

Mi don es transformar, hacer que las personas se acepten a sí mismas y entiendan que no tienen que ser como nadie más, sino que deben convertirse en su mejor versión. Al descubrir que muchas de las mujeres que iban a mis clases llegaban creyendo que son bonitas, pero no lo suficiente para ganar un concurso de belleza, entendí que si quería ser efectivo tenía que trabajar como un psicólogo que sana las heridas emocionales que hay en ellas y fortalece su área espiritual.

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César Prado junto a Vanessa Domínguez, actual Señorita Bogotá. Foto: Archivo particular

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Dice que su método es la comunicación teatral, ¿cómo se aplica esto en el día a día de un colombiano?

El que como ciudadanos asumamos, según el momento y lugar, nuestros roles y lo transmitamos con nuestros movimientos y actitudes. Por ejemplo, que yo como padre o jefe sepa asumir mi papel y sepa comunicarme con los que están a mi cargo asertivamente. El que como universitario asuma que debo saberme comportar frente a mis profesores y compañeros porque eso crea mi referente como profesional. Tú nunca sabes quién de tu entorno te va a abrir la puerta para que puedas triunfar. Por eso debes tener un rol específico, no una máscara, para que esa persona sepa quién eres.

Sin duda, en la industria en la que usted trabaja el concepto de belleza es fundamental, ¿cómo pretende que sus alumnos definan este término?

Mi meta es que ellas o ellos entiendan que belleza no es tener más o menos medidas que otro, sino saber que tienen cualidades únicas que pueden llevarlos a lograr lo que se proponen. Solo necesitan disciplina.

¿Cuál cree que es el error más común a trabajar con las personas que han llegado a sus clases?

La comparación. En mi opinión ninguna mujer debería pretender ser como Paulina Vega o Andrea Tovar, porque somos personas diferentes, con culturas y sueños distintos.

Dicen que la experiencia hace al maestro… Compártanos un descubrimiento valioso que haya hecho durante su tiempo como preparador de reinas.

Me di cuenta de que el secreto está en notar que el convertirse en reina es realmente desarrollar un personaje, como en el teatro. Cuando tú te subes a una tarima te maquillas distinto, te pones ropa que no es habitual y caminas diferente, dejas de ser una persona cotidiana y pasas a ser alguien extracotidiano.

Algo que yo les digo a todas es que cuando te vuelves reina dejas de ser la persona, de tener el nombre con el que te bautizaron y pasas a tener el nombre del país o la ciudad que representas. Van a existir momentos donde vas a estar bajo de nota y debes a pesar de eso asumir el rol de reina y una reina debe transmitir alegría al pueblo. Por ejemplo, a Andrea Tovar le dije: tienes que dejar de ser Andrea Tovar y convertirte en Miss Colombia. Debes actuar, caminar, reír y hablar como lo haría Miss Colombia. La gente no quiere una foto con Andrea Tovar, la gente quiere una foto con la Señorita Colombia.

Pero ¿cómo lograr que la creación de estos personajes no se convierta en la creación de caretas que distorsionan la esencia de la persona?

Hay que partir de la idea de que un rol es distinto a una careta, por eso cuando termina el reinado ellas deben tener una conversación entre la persona normal y ese personaje que crearon, evaluar qué es eso que no quieren o ya no necesitan. La reina tiene que entender que es un ciclo que se acaba. Cuando todo vuelve a su cotidianidad, las cosas no pueden seguir iguales o van a chocar, se van a sentir muy divas. Hay que quedarse con lo positivo, pero también aprender a cerrar el ciclo. Yo lo aprendí de un maestro: “vamos a mejorar, mas no a cambiar a la mujer con la que trabajamos”.

Paulina Vega Dieppa, Miss Universo en 2014, se ha convertido en una de las mujeres más queridas por los colombianos y fue alumna suya. ¿En qué consistió su entrenamiento con ella?

Con ella nos encontrábamos durante dos horas diarias en la casa de Alfredo Barraza, gracias a él aporté con mis clases a la actuación teatral de Paulina. Hacíamos ejercicios faciales y corporales, trabajamos mucho para que tuviera diferentes tipos de sonrisa e hicimos ejercicios de semáforo de las miradas, para que a través de los movimientos de los ojos comunicara.

Se acerca la gran noche para Andrea Tovar. Cuéntenos qué aportó usted a su formación previa a Miss Universo.

Alfredo Barraza me confió el trabajo de ser su único preparador en el tema de juego escénico en estos últimos meses. Pasamos horas puliendo su manera de caminar, para lograr que cada paso fuera acorde con cada uno de los vestidos. También profundizamos la comunicación facial y aporté mucho a su sonrisa, porque ella tiene una muy sensual, buscamos que mostrara más sus dientes y abriera un poco más su boca. También hicimos algunas clases de etiqueta y protocolo, repasamos diferentes formas de sentarse dependiendo del evento y le enseñé algunas secuencias de movimiento. Todo eso recordándole empoderarse, que transmitiera vida al autoaceptarse.  (Lea también: 'En el Chocó vemos cuánto vale el voto, ya no vemos las propuestas': Andrea Tovar)

Tuvo la oportunidad de compartir con Andrea parte del tiempo previo a Miss Universo, ¿cuáles cree que son las fortalezas con las que llega al certamen?

Que es una mujer luchadora y soñadora, logra sacar el nombre del país adelante y logra ser favorita. Siempre que va a un evento pregunta sobre la gente y aprende. Es una mujer inteligente, respeta la cultura de otros e intenta aprender para entender al otro. No le importan las críticas, ella es una mujer de demuestra lo que es con acciones.

Para finalizar, una corta técnica que cualquier persona debería aplicar.

Casi siempre nuestro rostro está en el punto neutro: ni felices ni tristes. Los gestos que uno hace recién levantado, ahí estamos en neutro. Cuando se está en esa posición la comisura de la boca tiende a estar caída y da la apariencia de aburrimiento. Por eso, uno de los ejercicios fáciles efectivos para transmitir con tu cuerpo es el de la sonrisa de Mona Lisa. Consiste en activar el músculo de esa zona de la boca y elevarlo, los otros te percibirán como alguien que expresa tranquilidad.


DIANA MILENA RAVELO MÉNDEZ
Redes sociales EL TIEMPO
En Twitter: @DianaRavelo
diarav@eltiempo.com

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