‘El éxito no está en que uno tenga buena suerte’

‘El éxito no está en que uno tenga buena suerte’

Llegó a Colombia Javier Wolcoff, uno de los mejores profesores de cábala en Latinoamérica.

‘El éxito no está en que uno tenga buena suerte’

En Colombia está dando charlas en Bogotá, Pasto y Medellín, hasta el 30 de marzo.

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Archivo particular

27 de marzo 2017 , 11:51 p.m.

Javier Wolcoff no es un rabino, sin embargo, es considerado uno de los mejores profesores de cábala en Latinoamérica. Conoció la cábala cuando se fue de Argentina a vivir a Estados Unidos, a los 18 años, huyendo de la crisis económica del gobierno de Raúl Alfonsín.

Allí conoció a un venezolano que lo motivó al estudio de este conocimiento. Al principio sospechaba que el rabino que le daba clase era un farsante en busca de que la gente normal se volviera religiosa. Pero terminó estudiando con él 13 años. Ya lleva casi 20 años de dictar clase sobre el tema. Al regresar a Argentina fundó Kabalah Aplicada, asociación no religiosa sin ánimo de lucro.

En Colombia está dando charlas en Bogotá, Pasto y Medellín, hasta el 30 de marzo sobre tres temas: Moldeando la realidad; Reencarnación y Los secretos místicos del éxito.

¿Qué es la cábala y qué podemos aprender de ella?
Es un conocimiento milenario que describe la mecánica con que opera este mundo desde el plano no físico. Todo lo que sucede en este mundo, lo que la gente cree que es casual, buena o mala suerte, lo que parece aleatorio, todo responde a un orden perfecto y divino. Responde a un set de leyes universales que, una vez que las conoces, puedes usarlas a tu favor.

¿Es necesario ser judío para estudiar la cábala?
No, en absoluto. Lamentablemente, durante milenios ese fue el caso. Las religiones se encargaron de excluir a la mayor cantidad de gente posible del verdadero conocimiento, de lo que le da poder al pueblo. Hoy en día, cualquiera que tenga un computador puede entrar en nuestra plataforma de estudio y aprender de manera abierta y gratuita (www.e-kabalah.org) Por último, para contestar a tu pregunta, siempre digo que hay muy poca gente que estudia cábala, pero todos al final aprenden cábala. ¿Por qué? Porque la cábala es el estudio de las reglas del juego de la vida. Puedes estudiar y aprender las reglas y usarlas a tu favor o la vida misma te las enseñará, pero con dolor.

La cábala es el estudio de las reglas del juego de la vida.

¿Dónde debería uno estudiar cábala?
Donde el conocimiento sea real. La cábala es algo tan grandioso y poderoso, que hay gente que casi no sabe nada del tema y se anima a enseñarla. Y el que está del otro lado piensa que el maestro sabe un montón, porque un poquito de cábala suena alucinante para el que no sabe nada. La forma de distinguir a tu maestro es simple: ¿lo que estudias te hace más o menos poderoso? ¿Tienes más o menos miedo? Si te hace supersticioso, si se meten en tu vida y te dice qué hacer, privándote de tu libre albedrío; si te dicen que para crecer espiritualmente debes dar dinero, ponerte una cuerdita roja o hacer rituales religiosos sin saber lo que haces, sal corriendo de ahí lo más rápido posible.

¿Es este un conocimiento esotérico o religioso o sectario o qué?
Lamentablemente, se relaciona a la cábala con la religión. En el judaísmo se conoce a la cábala como el estudio místico del Antiguo Testamento. En el catolicismo se estudió la cábala hasta el año 1700. Existen famosos libros de cábala cristiana escritos por cardenales primados de Roma. Sin embargo, en un momento de la historia las religiones organizadas decidieron que este conocimiento era demasiado poderoso para el pueblo y nos llevaron del precepto de “conocer a Dios” al de “creer en Dios”.

Sin embargo, la cábala es un conocimiento universal sobre las leyes universales que rigen este mundo.

¿Cómo define a Dios un cabalista? Porque el Dios que yo imagino no es el mismo del papa Francisco...
Aquí vamos a estar en desacuerdo, ya que diría que tal vez no es el mismo de la Iglesia, pero sí de Francisco. De hecho, en una entrevista que le hicieron en octubre del 2013 dijo: “Yo creo en Dios, pero no en un dios católico; yo creo en Dios, es el Padre, Abba (Padre, en hebreo), es la luz y el Creador”

Mi respuesta es: Dios no es alguien a quien le pides que te dé una vida mejor, Dios es la materia prima con la que tú puedes crear una vida mejor. Dios no es un ser superior, Dios es el único ser, “El Ser”, del cual tú eres parte. Ahora ve y crea, como Él lo hizo, un mundo como a ti te plazca.

¿Qué dice la cábala, por ejemplo, de la reencarnación?
¡Todo! De todas las espiritualidades y cuerpos ancestrales de conocimiento, ninguna describe la mecánica de vueltas del alma con el detalle con que lo hace la cábala. Este es un tema muy largo de abordar, pero lo importante es saber que el poder de un ser humano yace en la cantidad de Alma/Espíritu que tiene encarnada en su cuerpo, y que uno adquiere más y más partes de Alma durante toda su vida. En el curso de reencarnación enseñamos a ampliar nuestro espíritu y utilizarlo como un recipiente de conocimientos e ideas divinas, las cuales pueden solucionar cualquier carencia que la persona experimente.

¿Cómo se explican dentro de la cábala las grandes hecatombes, en las que perecen decenas, miles de seres humanos?
La reencarnación tiene mucho que ver en el tema. Muchas veces las almas se subdividen, y el alma que en una vida ocupaba un cuerpo, en otra vida puede ocupar muchos cuerpos más al mismo tiempo. Por supuesto, si dijimos que el alma es lo que hace poderoso a un ser humano, esos “muchos cuerpos” con una misma alma repartida entre ellos hacen a muchas personas débiles. Esto sucede cuando la persona no hace el trabajo que vino a hacer y el sistema entiende que hace falta dividir el trabajo. Cuando grandes grupos de una misma alma han terminado su corrección en la Tierra, deben morir todos juntos. Eso, que parece una tragedia, es en realidad un gran avance, espiritualmente hablando, para la humanidad como conjunto.

¿O sea que el alma no es algo único, sino divisible?
El alma es única, hay una sola alma. Todos los seres humanos del mundo provenimos de esa misma alma. De hecho, el ser, lo que la vida es en sí misma, es esa alma. La totalidad de esa alma es lo que las religiones llaman Dios.

El pedacito de alma que a mí me toca, ese pedacito que yo tengo encarnado en mi cuerpo, tiene la función igual, que, como Dios comenzó creando este universo, esa energía o esa inteligencia divina comenzó a crear este universo; cada uno de nosotros tiene la responsabilidad, al menos en este planeta, de co-crear o crear, de terminar ese trabajo divino de crear ese mundo perfecto.

Entonces, el alma originalmente es única. Hay una sola alma, todos los seres humanos del mundo tenemos la misma alma. Con lo cual un magnate árabe, un señor que pide limosna en la calle, un premio nobel de ciencia y filosofía, una persona analfabeta, todos en realidad tienen la misma alma. Y cada quien está haciendo una parte de esa alma.

Respecto a la encarnación en la Tierra, hay un número determinado de almas raíces y mucha gente proviene de esas raíces de alma que están tratando de hacer un determinado trabajo colectivo.

Entonces, ¿qué es el alma?
El alma es la verdadera esencia del ser. Nosotros somos almas que ocupamos temporalmente un cuerpo, y no cuerpos que tenemos almas. Nuestra alma en esta encarnación tiene este cuerpo por una cantidad determinada de tiempo, y ese cuerpo está vinculado a una familia, a un país, a una fecha de nacimiento que le produce una cierta influencia astral, pero es todo parte de una escenografía que el alma necesita para corregirse y elevarse.

El alma es la verdadera esencia del ser. Nosotros somos almas que ocupamos temporalmente un cuerpo, y no cuerpos que tenemos almas.

¿Dónde están las almas de las personas que mueren?
Los cuerpos mueren, las almas nunca mueren.

¿Pero dónde están?
Aquí, en todas partes. Porque la totalidad de la creación es el alma original. La creación misma no fue la creación de este universo, sino que originalmente fue la creación de un alma o, por llamarlo de alguna forma, un atributo divino que en cábala llamamos la vasija. El Creador, o si lo quieren llamar Dios, tenía una energía infinita por dar, y para poder dar eso que tenía, para dar, creó por primera vez un recipiente gigantesco que no es otra cosa que un deseo infinito, un deseo de superación, un deseo de placer, todos los deseos de todos los seres humanos, esa es el alma original.

En ocasiones, partes de esa alma original que no están purificadas o no están corregidas encarnan en un cuerpo en este mundo, para que las experiencias diarias y la superación que el ser humano hace a través del crecimiento por el conocimiento, o el crecimiento a través del dolor, purifiquen esa parte de la creación. Esa parte del trabajo divino original que hizo Dios.

¿Esas otras vidas o reencarnaciones suceden aquí o en otros mundos?
No sabemos si habrá otros escenarios parecidos en otros lugares o si habrá otros universos, pero, respecto a nuestro universo, este planeta es el lugar en donde uno viene a purificar ese deseo infinito. Con lo cual todas las encarnaciones ocurren en este mismo planeta. Pero no siempre sucede en la forma de un cuerpo humano, puede ocurrir en la forma de un animal, de una piedra o de un vegetal.

Entonces, ¿cuándo suceden?
Cabalísticamente el tiempo es una ilusión, con lo cual todas nuestras vidas, nuestras encarnaciones, están ocurriendo al mismo tiempo. Es decir, si yo corrijo una conducta nociva que tal vez viene desde una programación familiar de hace veinte generaciones, al corregirla hoy no solo la corrijo para mi vida en este momento presente, sino que corrijo lo que ocurrió en todas las vidas anteriores. Por ende, al estar corregida hoy estoy liberando a todas las generaciones posteriores, sean encarnaciones mías en otros cuerpos o partes de mi alma que encarnan en nuestros hijos, nietos, nuestra descendencia, los estoy liberando de ese mal.

¿Usted mencionó “el sistema”. ¿Qué es eso?
Es una forma de decir porque lo que ocurre en este mundo es sistemático. Con el sistema me refiero al juego. Esto es un juego, la vida en sí es un juego; lo sepas o no en el momento en que llegas a este mundo, ya estás jugando. El éxito en el juego no está relacionado con las cartas que te tocan, lo que la vida te presenta enfrente, sino cómo lo juegas. Es como el póquer, que uno puede no tener nada en la ‘mano’ y el que está enfrente tener, a lo mejor, mucho más en la mano. Pero, según la certeza, la capacidad, la postura, la expresión con la que la persona juega, termina ganando la apuesta aunque no haya tenido nada.

La gente acostumbra a quejarse de no poder tener éxito porque le tocó una ‘mala mano’. Es decir, padres que no tenían el dinero para mandarlos a una cierta escuela; les tocaron carencias, dolores, enfermedades, lo que sea. Y usan eso como excusa. En este juego de la vida, todas estas situaciones son las que uno tenía que superar para revelar una luz que solo él la puede revelar.

Entonces, el éxito no está en que tengas buena suerte, sino en que sepas lo que es la suerte. En hebreo, la palabra ‘suerte’ se dice Mazal. Mazal es un acrónimo de tres palabras hebreas: Makom (tiempo), Zman (lugar) y Limud (aprendizaje). Esto quiere decir: lugar, tiempo y enseñanza. De acuerdo con la cábala, todas las personas del mundo están en el lugar correcto en el momento adecuado.

Visto así, ¿qué es una persona con suerte?
Es aquel que aprende la lección que hay para aprender en ese momento y en ese lugar.

¿Con la cábala es posible cambiar el mundo y mejorar lo que uno tiene?
La realidad es una percepción. Cada persona ve una misma situación completamente distinta según su percepción, y para el individuo su percepción es la única realidad que existe. Ahora bien, ¿para qué estudias cábala? Para cambiar la percepción, porque cuando lo haces cambia la realidad. Nosotros somos la esencia de la realidad.

¿Por qué si todos tenemos las mismas oportunidades, la mayor parte de la humanidad no es exitosa? ¿Por qué un pobre no puede acceder al éxito?
Habría que definir que es el éxito. Según la cábala, el éxito es la capacidad de materializar una idea. Sé que esto va a sonar raro, pero toda la gente es exitosa. Porque lo que existe a su alrededor es producto del proceso exitoso de materializar lo que está en sus mentes todo el tiempo. El problema es que la gente no sabe controlar ese proceso. Eso es justamente lo que en enseñamos en el curso ‘Los secretos místicos del éxito’. El éxito que la gente quisiera tener no depende del esfuerzo, depende de saber crearlo. Ese es el verdadero propósito del estudio de la cábala: convertirnos en seres poderosos, capaces de crear nuestra propia realidad.

¿Cuáles diría que son las reglas de juego que podríamos aprender para aplicar en la vida práctica y estar acordes con las reglas de juego de este universo?
Una es Amor. Las reglas son muchas, pero todas llevan a lo mismo. Debes amar lo que hagas. Si no lo amas, no lo hagas.

¿A este mundo qué le pasa? ¿Por qué vivimos un mundo tan convulsionado?
Este mundo está mejor que nunca. Estamos entrando en una era de abundancia. Pero esa abundancia es solo para quienes estén dispuestos a dejar de mirar su propio ombligo y quieran hacer algo por alguien, y hacerlo por amor. Esta frase no es mía: ¿Quieres ser billonario? Soluciónale algún problema a un billón de personas.


Francisco Celis Albán
Editor EL TIEMPO

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