La primera impresión también aplica a la casa

La primera impresión también aplica a la casa

Sea grande o pequeño el espacio, hay detalles que lo pueden hacer muy especial.

La primera impresión también aplica a la casa

Los cuadros apoyados en la consola o en el suelo son una opción distinta.

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EFE

25 de octubre 2017 , 09:16 p.m.

Al abrir la puerta de nuestra casa desvelamos, en ese pequeño reducto, un lugar de orden o de caos, de relajación, limpieza, sofisticación o de sentido práctico. El recibidor empieza a decir todo de nosotros mismos, sean cuales sean sus metros de espacio.

Para esa primera impresión, lo ideal son los colores neutros para una zona que tiende a ser minimalista, pero a la que también se le puede otorgar un toque de sofisticación con detalles.

Una consola estrecha donde puedan reposar las llaves es siempre una buena opción. El gusto por una decoración más o menos recargada será lo que determine su uso. Alta, de madera, con repisa revestida en mármol, suele invitar a detalles de porcelana o a una lámpara de mesa con un pie dorado, e incluso tiene cabida un candelabro como opción.

Piezas minimalistas, de líneas rectas que incorporen en su parte inferior cajoneras abiertas (sin puertas) donde poner libros o retratos son también una posibilidad muy práctica para nuestro recibidor.

Los elementos rústicos no son exclusivos de las casas de campo y pueden ir muy bien, si no resultan abigarrados y la luz no es tenue, lo que provocaría un efecto que reduce el espacio. En este caso, las consolas suelen ser más estilo cómodas de dormitorio, con cajones amplios muy prácticos para el almacenaje.

En ambos casos, una planta, siempre natural, es una opción que da vida al entorno y aportan un plus en la decoración, siempre que estén bien colocadas en un extremo de la consola, sin necesidad de presidir el centro.

Cuadros en el suelo o la pared

Un cuadro, bien en la pared o apoyado sobre la repisa, es también una posibilidad, un elemento más que aporta mucho sobre nosotros mismos.

Cuando el espacio es realmente mínimo, una sencilla banqueta sobre la que reposar un jarrón y unas pequeñas bolas decorativas es suficiente. En este caso el cuadro, incluso, puede estar apoyado, sin colgar, en el suelo, y el mismo sistema vale para un espejo alargado que dará más amplitud a la zona.

Un perchero suele ser un elemento común en una entrada. Un complemento práctico para dejar, según llegamos, el abrigo y el bolso y, si es oportuno, hasta gorros y sombreros.

Un paragüero es otro de los puntos de encuentro en el recibidor, pero no es absolutamente necesario tenerlo a la vista si no nos encontramos en días de lluvia, ya que ocupa espacio y distrae la atención.

Una silla o una pequeña butaca resultan muy prácticos en una entrada, si estamos ante un lugar espacioso. Un punto donde reposar nada más llegar a casa, descargar, y con el cual poder decir a nuestros invitados, cuando se abre la puerta de nuestra casa, que estamos dispuestos a que se queden.

Para aquellos que tienen en su recibidor la mesa de trabajo, resulta condición indispensable no dejar un torrente de papeles sin ordenar sobre ella, el efecto que supone sobre los invitados que llegan o sobre cualquier miembro de la familia que abra la puerta es de desorden y ganas de salir corriendo.

EFE

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