Cuatro desafíos que enfrentan las mamás del siglo XXI

Cuatro desafíos que enfrentan las mamás del siglo XXI

Conciliar la vida familiar con la profesional sigue siendo un gran reto para las mujeres de hoy.

Mamá e hija

Las redes sociales y la tecnología son frecuente motivo de conflicto entre padres e hijos.

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123rf

10 de mayo 2018 , 12:03 a.m.

María Piedad está en una encrucijada: cómo dosificarle el celular a su hija de 13 años, si ahí tiene dos grupos claves de WhatsApp, el del salón de clase, para las tareas e información de actividades, y el del equipo de fútbol, para coordinar los entrenamientos y partidos.

Mariela está preocupada por su relación de pareja: discute mucho con su esposo porque quiere que se encargue más de los niños y las tareas de la casa. Está cansada de darle cantaleta —y él también—.

La tecnología en manos de los niños y adolescentes, las exigencias de éxito y perfección de la sociedad actual, ser amigos y padres de sus hijos y el siempre presente tema del balance vida laboral y vida familiar y personal siguen liderando la lista generadora de estrés de las mamás de hoy, según las psicólogas María Elena López, experta en familia, y Cecilia Zuleta, con base en las consultas que reciben de los padres.

1. Tecnología y redes sociales

El reto de las mamás de hoy no es aprender a manejarlas; de hecho, hay muchas bastante tecnológicas, el punto es cómo regular su uso por sus hijos. Cuándo entregarles un celular, cuánto tiempo deben pasar con la tableta o los videojuegos, cómo dosificar el uso de las redes sociales, cómo evitar que se vuelvan adictos a los dispositivos son las preguntas que más se hacen.

“Establecer ese control y ese balance las confronta mucho y suele ser motivo de enfrentamiento con sus hijos. Como se dice, la tecnología no es mala en sí misma, sino el uso que se le da, y ahí hay que establecer controles y límites”, dice López.
“Las mamás deben estar a la vanguardia en este tema: saber qué páginas y redes sociales existen, cuáles son las más adecuadas según la edad, qué cosas pasan en la red para prevenir a sus hijos, poner el computador y la televisión en espacios sociales de la casa y no en el cuarto del niño”, recomienda Zuleta.

Pero el ejemplo es parte del proceso, y los padres también deben desconectarse cuando están con sus hijos, o pueden establecer acuerdos como nada de celulares a la hora de la comida o mientras ven una película todos juntos. 

El ejemplo es parte del proceso, y los padres también deben desconectarse cuando están con sus hijos, o pueden establecer acuerdos como nada de celulares a la hora de la comida

2. Exigencia de éxito, perfección y consumo

Las mamás sienten que hay una gran presión de los colegios y la sociedad hacia los niños y la familia: que sean excelentes en lo académico, en lo artístico, en los deportes, en los idiomas.

“Los papás deben entender que cada niño tiene su ritmo de aprendizaje, y está bien exigirles y ofrecerles opciones para que exploren, pero eso no implica que tengan que tomar clases de todo, todo el tiempo. Hay que dejarles tiempo y espacio libres para la recreación. Y conocerlos para guiarlos en sus intereses”, dice Zuleta.

“También está esa presión de darles todo lo que piden: la última tecnología, las exigencias de la moda, los viajes de vacaciones... Es fácil caer en el mundo consumista, y no se trata solo del aspecto económico, sino de lo conveniente que esto pueda ser”, agrega López.

3. ¿Mamás y amigas?

Que quede claro: uno tiene relaciones amigables con los hijos, pero no es amigo de los hijos. Muchas mamás se han embolatado en eso de no ser autoritarios, de no repetir el esquema de sus papás, de ser cercanos a sus hijos, de establecer relaciones de confianza, de concertar y dialogar, todo se puede hacer sin olvidar las funciones de una madre: poner límites claros, establecer rutinas, contener, educar, exigir.

“Todo esto se puede hacer de manera amorosa, sin tener que andar peleando, que es muy distinto a ser compinches”, explica Zuleta.

4. Trabajo vs. vida familiar

Este sigue siendo un gran reto para las mamás. Las mujeres sienten mucha presión en que deben demostrar ser competentes en los dos campos. Y se encuentran con frecuencia con la disyuntiva de que están avanzando profesionalmente (y en ingresos), pero robándoles tiempo a la familia y a la pareja, y si no la tienen, mayor esfuerzo. “Hay que buscar soluciones pequeñas que hagan la diferencia: llegar media hora más temprano para compartir plenamente con los hijos (sin celular). Hacer equipo con la pareja, aunque tratar de que esta se involucre más todavía puede ser un punto de conflicto.

NATALIA DÍAZ BROCHET@ndiazbrochet

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