A Beto Pérez, nadie le quita lo ‘bailao’

A Beto Pérez, nadie le quita lo ‘bailao’

El creador del imperio de ‘fitness’ Zumba habló con EL TIEMPO de la serie de TV sobre su vida.

Beto Pérez, creador de Zumba

Pérez es el creador de Zumba, un modelo de ‘fitness’ que practican 15 millones de personas cada semana en 185 países.

Foto:

Archivo particular

06 de mayo 2018 , 01:50 a.m.

La cita era el sábado 24 de marzo a las 9 de la mañana en el Aviator Sports and Event Center, en la frontera entre Brooklyn y la Bahía de Jamaica. El deseo de estar en primera fila, sin embargo, llevó a varias decenas a llegar a las 4 de la madrugada pese a que las temperaturas rondaban los cero grados centígrados.

No era un concierto de JBalvin o Daddy Yankee. Se trataba de la primera ZIN Academy que el colombiano Beto Pérez, el creador de Zumba, realizaría en el área de Nueva York.

Para cuando Pérez salió al escenario, unas 5 horas después, bajo el ensordecedor grito de “Beto, Beto, Beto”, unas 700 personas que habían pagado US$120 cada una ya estaban listas en la cancha deportiva convertida en pista de baile ansiosas por empezar las coreografías al son de Daddy Yankee, BIP, Jorge Cárdenas y otras estrellas de la música latina.

El colombiano se veía feliz devorando la atención posando para selfies y firmando autógrafos después de su clase. Era la misma escena que había vivido semanas antes en España, Brasil e Italia. Su vida es prácticamente una gira sin fin. No hay duda de que Pérez, a los 48 años, está en el pináculo de su carrera gracias al imperio de ‘fitness’ que creo en 2001 con sus dos tocayos y compatriotas Alberto Perlman y Alberto Aghion.

Zumba Fitness LLC no revela públicamente sus resultados financieros, pero la empresa calcula que 15 millones de personas toman clases de Zumba cada semana en 185 países. Perlman asegura que en el mundo hay más estudios ofreciendo clases de Zumba que McDonald’s. La revista Inc. la declaró la empresa del año en 2012. Más que un programa de ejercicios, algunos lo consideran un estilo de vida, gracias al énfasis en creación de comunidad que promueve la compañía. La devoción de instructores y practicantes, que alcanza su clímax durante la convención anual en Orlando, ha incluso llevado a algunos a llamar el programa un culto. “Esa gente esta más loca que yo, les encanta más zumba que a mi”, dice el propio Pérez.

Claro, como muchas otras historias de éxito, el camino a la cima ha tenido su dosis de drama, obstáculos, buena suerte y hasta un escándalo con un video íntimo que llevó a Pérez a autoexiliarse durante 14 años. Una historia como de película… o de serie de televisión.

‘Nadie me quita lo bailao’, la nueva serie que RCN estrena mañana, está basada en la vida de Pérez, desde su origen en Cali como hijo de una madre soltera, hasta su “conquista del mundo”. Julián Román interpreta la versión adulta del creador de Zumba en una producción de Fox Telecolombia.

Cuando Pérez habló sobre la serie con EL TIEMPO durante su paso por Nueva York, parecía estar, sin embargo, en medio de un episodio de Entourage. Tres representantes de la firma de relaciones públicas que trabajan con Zumba se sentaron, grabadora en mano, a una distancia prudente en el lobby del hotel boutique 1, cerca al Puente de Brooklyn. Durante un momento u otro de la entrevista su asistente, DJ, productora y una fotógrafa personal hicieron sentir su presencia, todos pendientes de suplir su más mínima necesidad o deseo.

Un fuerte contraste con sus inicios como instructor de aeróbicos en la capital valluna, o las noches que tuvo que dormir al aire libre en un parque de Miami porque aún no tenía apartamento. Su mamá, dice, nunca ha querido revelar la identidad de su padre, y ya le advirtió que no va a ser capaz de ver episodios de la serie. “Ella no supo muchas cosas por las cuales yo pasé o por las cuales sufrí. Entonces es difícil para ella”.

Abrir el libro de su vida al público no fue una decisión fácil, pero Pérez reconoce que quiere que su historia se conozca en Colombia, uno de los mercados más difíciles para Zumba. “Nadie es profeta en su tierra”, dice. La semilla de ‘Nadie me quita lo bailao’ fue sembrada por la mamá de una amiga, quien le dijo que “en vez de estar haciendo series y novelas de narcotraficantes y las prepago, sería bueno que hicieran historias de personas que sacan la cara por Colombia”.

Esto fue lo que le contó Pérez a EL TIEMPO sobre el proceso de llevar su vida a la pantalla, su reencuentro con Colombia y su filosofía de vida. Apartes editados.

Usted ha dicho que Colombia es uno de los mercados más difíciles para Zumba, ¿lo sigue siendo?

Sí, en todos los aspectos. Colombia es dura. La economía, la situación política, somos desconfiados, somos todavía muy atrasados en internet. Trabajamos con tarjeta de crédito y la gente aún no confía en dar la tarjeta de crédito, muchos factores culturales.

Háblenos de la génesis de la serie de televisión.

Más o menos en 2015 Mauricio Navas (libretista de ‘Azúcar’, ‘Pura Sangre’, ‘Alias el Mexicano’, entre otros) me llamó, pero yo no estaba muy interesado porque mucha gente ha querido hacer mi historia. Yo creo mucho en la química y me parecía que lo querían hacer a las carreras y rapidito y no de muy buena calidad. Sin embargo, Mauricio vino, viajo desde Colombia tuvo la delicadeza de reunirse personalmente con nosotros y la química que tuve con él fue excelente.

¿Y tuvo que contarle toda su vida?

Ahí empezamos. Me la pasé viajando por el mundo con una grabadora y escribiendo por casi dos años. Empecé a hacer un recorrido por mi vida mientras viajaba por la República Checa, Japón, Italia… Hice las grabaciones de forma cronológicas, desde mi madre, mi origen. No conozco a mi padre, entonces me ha tocado atar cabos por mi cuenta. Mi mamá no ha querido hablar de eso, es difícil para ella.

¿Y cómo se traduce eso en un libreto?

Luego trabajé con otros guionistas que empezaron a depurar la información y a hacerme preguntas sobre mi padrastro, mi pasión, casi como un trabajo sicológico. Yo tengo mucho material en mi cabeza, he vivido demasiado, entonces tratamos de sacar lo mejor para la serie.

Igual, ¿hubo necesidad de dramatizar mucho?

Yo diría que entre 65 y 70 por ciento es mi historia y el resto es ficción que se tiene que armar como hilo conector.

Acaba de decir que su mamá nunca ha querido hablar sobre su papá. ¿Tuvo que convencerla para que colaborara con la historia?

Sí. Mi mamá es muy tímida. Primero, Fox Telecolombia la entrevistó para un documental que van a hacer, que no sé en qué etapa va. La periodista que la entrevistó le sacó mucha información, pero ella después se arrepintió. Me dijo: "Yo no quiero que digan esto, no quiero salir. No sé por qué abrí la boca". Yo le dije "tranquila madre, ese es el documental. La historia de mi vida la voy a contar yo, con lo que sé, porque usted no me ha querido contar". Les dije (a los libretistas) que mi mamá era muy tímida y no quería compartir mucho, pero que podían armar la historia como creyeran conveniente con mi aprobación. Y así fue, les di unas bases y sobre eso construyeron la historia de cómo nací.

Y ahora que la serie ya ha sido terminada de grabar, ¿qué dice su mamá?

Ha visto el ‘reel’ dos veces y llora de inmediato. Ya me advirtió que no va a ser capaz de ver la serie. Mi mamá no supo muchas cosas por las cuales pasé o por las cuales sufrí. Entonces es difícil para ella.

Igual ella parece ser un personaje clave en su vida y en la serie.

Es una mujer luchadora y trabajadora que me dio una educación y toda mi vida se basa en mi madre, en sacarla adelanté, en cumplirle sus sueños. Aunque somos muy diferentes. Ella es muy decente, tímida, calmada. Yo soy un loco atravesado que voy para adelanta, no parezco hijo de ella. Pero no tengo hermanos, no conozco a mi papá, no tengo tíos, no tengo a nadie más que a ella. Somos mi madre y yo.

¿No tener lazos de sangre en Colombia fue la razón por la que no fue durante 14 años?

Y también ocurrió este rollo con esta actriz de la que fui novio (Luly Bossa). Yo quedé ofendido un poco porque me acusaron y me condenaron (de filtrar un video íntimo) sin darme oportunidad de defenderme. Durante cuatro o cinco años nunca supe lo que pasó. Hubo libros, obra de teatro y entrevistas donde yo salgo crucificado y realmente nadie se tomó el trabajo de preguntarme ¿qué pasó?

¿Por qué, por iniciativa propia, no salió a contar su versión?

Decidí cerrar ese libro y empezar uno nuevo y Estados Unidos, y sobre todo Miami, me adoptó. Todo lo que yo no pude lograr en Colombia lo hice en tres años. Miami se siente orgulloso de que Zumba haya nacido allí. Cada vez que aterrizo en Miami me siento en mi segunda patria.

¿Se podría decir que esta serie es su oportunidad de defenderse?

De alguna manera se cuenta mi versión. De forma muy delicada, sin mucho énfasis. Pero sí es para decir: "miren, así fue como pasó la cuestión". No quiero darle más importancia a eso porque ya pasó. Fue fuerte para mi porque yo tengo mi dignidad... y no lo hice (filtrar el video). Todavía hoy hay personas que traen el tema a colación, y dicen que lo vendí y que con ese video monté Zumba.

Así como tuvo que de alguna forma convencer a su mamá de que aceptará la serie, ¿tuvo que hablar con sus otros dos socios de Zumba?

Un poco. Mis socios respetaron la decisión. Me dijeron: "Beto es tu historia. No nos vamos a meter. Lo único es que cuando lleguen a la hora del casting, queremos saber qué actores nos van a interpretar".

Hablando de ‘casting’, ¿qué los llevó a decidirse por a Julián Román para el papel de Beto Pérez?

Había tres finalistas. Uno era un instructor de Zumba de Los Ángeles (George Akram), un actor colombiano (Karoll Márquez) y Julián Román. Cuando me mencionaron a Julián dije “perfecto, es mi amigo, yo lo conozco”. Él tomaba mis clases cuando recién llegué a Bogotá. Éramos parceros chévere. Él fue a la convención en Florida, o sea, sabe qué es Zumba, sabe de mi comienzo. Nos parecemos mucho, tenemos el mismo humor.

¿Tuvo que hacer algún tipo de preparación o entrenamiento con él?

No. Para las partes de baile fuertes utilizaron dobles y él tampoco es que sea un tronco. Es un rolito con sabor.

La serie termina justo antes de la explosión de Zumba en Estados Unidos, antes del lanzamiento de la red de instructores ZIN.

Queda perfecto para una segunda temporada. Porque la historia termina cuando yo grabo mis videos en Miami y empiezo a saborear el éxito. Mis primeros DVDs, que sacaba y vendía en televisión. Llega hasta mi conquista de Estados Unidos. Hasta ese momento.

Entonces ¿habrá segunda temporada?

Es que hay mucha historia por contar. Queda perfecto porque después viene la conquista del mundo. Yo dije que iba a llegar acá y a conquistar EE.UU. y lo hice. Y después dije voy a conquistar el mundo, y en esas estoy.

Ahora que ha tenido la oportunidad por volver a ser un recorrido por su vida, ¿cuáles cree que fueron los momentos clave que determinaron su éxito profesional?

Yo siempre he tratado de ver la vida bajo un lente positivo. A mi me han pasado cosas muy complicadas y muy difíciles, pero eso para mi es una enseñanza. La vida con problemas tiene que pasar. Es más, no me gusta llamarlos problemas. Trato de sacar esa palabra de mi vocabulario, prefiero decir situaciones que tienen que pasar para uno aprender y progresar en la vida. Pero hay momentos bien especiales para mi.

¿Como cuáles?

Yo hice cuatro viajes a Miami para que me dieran una oportunidad, pero yo me negaba a lavar platos o hacer ‘valet parking’. Hasta que no quemara la carta que tenía. Me iba de gimnasio en gimnasio a buscar trabajo... Pero, no hablaba inglés ni tenía papeles. Hasta que en el tercer viaje una americana me dijo que le diera una clase privada, era como una especie de audición.

¿Fue cuando lo contrataron para su primera clase?

No, apenas fue una oferta. Aún así me devolví a Colombia a vender mi carro y mi moto, porque yo estaba convencido de que me iba a contratar. Increíble como es la mente. Cuando volví a Miami tuve que dormir en la calle dos noches porque no me entregaron un apartamento que esperaba.

Pero al final sí resultó.

Sí, a pesar de que llegué tarde la primera clase. Era en Ventura, un complejo de lujo en Miami. Allí iba la mamá de Alberto Perlman, quien meses después insistió en que nos reuniéramos para montar un negocio.

¿De qué se arrepiente?

Del lado personal, este escándalo, que realmente no fui yo. Me hicieron una embarrada. Desde el punto de vista de negocios, si sé que me dieron en la cabeza cuando estaba en Colombia, me han robado, me han explotado, han abusado de mi en el sentido de que siempre he sido un buen trabajador, siempre represento dinero. Pero todo es parte del aprendizaje. Por eso reconocí quién era Alberto Perlman, alguien con buenas intenciones.

¿Quién lo inspira?

En gran parte mi madre. Al ser hijo de una madre soltera me di cuenta de que no podía darme el lujo de perder, tenía que ser un ganador. Tengo está imagen de Colombia de señoras viejitas vendiendo en supermercados, y dije que no podía dejar que mi mamá llegara a esa situación. Me propuse que a los 40 años tenía que estar bien (económicamente) para tener a mi madre como una reina. Ella ha sido mi gran inspiración para salir adelante. Artísticamente tengo mucha gente.... Michael Jackson en el escenario, los grandes clásicos como Fred Astaire. Personalidades como Jane Fonda y Richard Simmons (íconos de programas de fitness en los años 70 y 80). Pero ellos no logran levantar un imperio. Lo que hemos hecho con Alberto Perlman y Alberto Aghion es un imperio. Me dicen que soy el Pablo Escobar del ‘fitness’.

CLAUDIA SANDOVAL GÓMEZ
Para EL TIEMPO
Nueva York

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