El campesino que a sus 77 años es un atleta de alto rendimiento

El campesino que a sus 77 años es un atleta de alto rendimiento

Gracias a su tesón, Aurelio Rincón ha logrado ser campeón suramericano de atletismo máster.

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Aurelio no ha salido a representar al país en campeonatos internacionales por falta de patrocinio.

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Archivo particular

06 de enero 2017 , 07:34 a.m.

Aurelio Rincón, un campesino que ha vivido la mayoría de sus 77 años en una parcela de su propiedad ubicada en la vereda La Violeta, municipio de Manizales, es un ejemplo a seguir para quienes lo conocen, pues este hombre de 1,55 de estatura y 48 kilos de peso logró gracias a su dedicación, esfuerzo y tesón sobrepasar los problemas económicos y obtener varios títulos, entre estos el de campeón suramericano de atletismo máster.

Se levanta todos los días a las 5:30 a. m. Entrena dos o tres veces a la semana y cuando lo hace, comienza el día con una taza de café para luego recorrer los 17 kilómetros de camino que ya se sabe de memoria. Después del entrenamiento, desayuna y se prepara para una ardua jornada de trabajo en su finca, que se extiende hasta las 6 p. m. y que a veces incluye sábados y domingos.

En sus manos se evidencian los callos que le ha dejado toda una vida como agricultor, cultivando y cosechando productos como café, plátano, banano y yuca. Atrás quedaron las épocas doradas en las que obtenía buenas cantidades de sus productos, cuya venta le permitía llevar una vida confortable, mas no opulenta; ahora solo puede sacar algunos granos de café y uno que otro racimo de plátano, que finalmente le representan unos magros ingresos, con los cuales sobrevive, pues a su avanzada edad –como la mayoría de los campesinos de Colombia– no cuenta con una pensión ni con los ahorros que le permitan sobrellevar una vejez tranquila.

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En su finca siembra café, plátano, banano y yuca. Archivo particular

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Sin embargo, a pesar de la preocupación por su situación actual, por la baja productividad de su tierra y por el poco dinero que recibe por la venta de sus productos, el deporte le alegra sus días. Se siente orgulloso de sí mismo y de su excelente estado de salud.

“A mí los médicos me dicen que soy más alentado que un muchacho de 20 años. No me duele nada y la última vez que me enfermé de verdad fue hace como 30 años”, asegura. En ese sentido, Aurelio quiere ser un ejemplo para la juventud y para sus propios coetáneos a quienes anima a hacer ejercicio: “El deporte lo aleja a uno de los vicios, del trasnocho, lo mantiene a uno vigoroso y con ganas de seguir viviendo”.

Aurelio no tiene adversario, siempre gana las competencias en las que participa. En el 2014 fue campeón suramericano de atletismo máster en los 5.000, 10.000 y 21.000 metros. Incluso, a veces registra mejor tiempo que los competidores más jóvenes de otras categorías, pues no es fácil seguir sus pasos cuando recorre los 21 km en poco más de hora y media o los 10 km en 47 minutos.

A pesar de que su carrera deportiva empezó tarde, siempre se ha destacado. Su primera maratón fue a los 35 años, participó durante varios años en competencias atléticas, pero un día decidió abandonar el atletismo porque, según él, en la Liga de Caldas cometieron una injusticia cuando lo marginaron de participar en un campeonato nacional al cual había clasificado, pero enviaron a otro atleta que había tenido un menor rendimiento en las pruebas para representar al departamento.

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Los premios siempre son una medalla o trofeo, pero sin ningún reconocimiento económico. Archivo particular

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Rincón en su terquedad de campesino y su decepción por lo ocurrido no volvió a correr, hasta que un día, hace 17 años, cuando ya superaba los 60 años, un amigo lo animó para que se inscribiera en una carrera y lo intentara de nuevo. “Ahí me picó el bicho de retomar lo que una vez abandoné y acepté la propuesta, al final pensé que no perdía nada con intentarlo, a pesar de los años”.

Y aunque en una de las paredes de su casa exhibe más de 200 medallas, este esfuerzo no se ve recompensado económicamente, ya que las competencias en las que participa tienen algo en común: el premio es una medalla o un trofeo sin ningún reconocimiento monetario. “Es triste que no se valore y se reconozca el esfuerzo de un deportista de la tercera edad, cuando el sacrificio y los méritos son aún mayores”, asegura.

"Yo nunca me enfermo, en la EPS ni me conocen"

Este veterano deportista se queja del casi inexistente apoyo a las prácticas deportivas para la población de personas mayores: “Se debería incentivar el deporte y las competencias deportivas en personas de la tercera edad, pues como es mi caso, le debo mi envidiable estado de salud al deporte, y un viejo aliviado representa menos gastos para el sistema de salud, o si no que lo diga mi EPS, donde no me conocen. Creo que por eso deberían patrocinarme”.

Aurelio no ha salido a representar al país en campeonatos internacionales por falta de patrocinio, de hecho, cuando compite en otras ciudades del país lo hace gracias al apoyo que le ofrecen sus hijos. No obstante, está seguro de que a donde vaya a competir siempre se destacará, porque a pesar su edad, es un deportista de alto rendimiento.

Una de las carreras que recuerda con más alegría fue en los Juegos Nacionales en Medellín, en 1975, cuando tenía 36 años de edad. “Terminé tercero en la carrera de 42 km con un tiempo de 2:26 minutos (al Keniata Eliud Kipchoge, ganador de la medalla de oro en la maratón de los juegos olímpicos de Río 2016, le tomó 2:08 minutos realizar la maratón), y me di cuenta del gran progreso que había tenido a un solo año de haber iniciado en el atletismo”.

Y aunque parezca increíble, el paso de los años en lugar de debilitarlo lo han hecho más fuerte, pues este año también fue protagonista en el Campeonato Nacional Máster que se llevó a cabo en Cartagena, donde arrasó en las tres competencias en las que participó, como lo evidencia la medalla de oro que obtuvo en los 21 km con un tiempo de 1:37 minutos y que ahora exhibe con orgullo como uno más de sus asombrosos logros.

“Pienso correr hasta el último momento, desde que tenga salud”, asegura. Además, también afirma que seguirá trabajando en el campo, porque tiene que ganarse la vida y porque ama su oficio y su finca, aquel tesoro que compró hace 50 años –con un préstamo que le hizo en su momento la Caja Agraria– y con el que sacó adelante a sus siete hijos.

ELTIEMPO.COM

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