Estos son los lugares imperdibles para una noche de copas en Cartagena

Estos son los lugares imperdibles para una noche de copas en Cartagena

Coctelería de primera y ambientes sorprendentes, lo que podrá encontrar en la ‘Ciudad Heroica’.

Barras de cocteles en Cartagena

En Cartagene se puede disfrutar de una amplia gama de coctelería de talla internacional.

Foto:

Juan Manuel Vargas - Archivo / EL TIEMPO

29 de abril 2017 , 11:57 p.m.

La fiebre de las barras es un fenómeno mundial que llegó a Colombia hace unos años y quizás, sin querer, le devolvió la vida a una bebida agonizante: el coctel.

La aceptación de este formato entre los colombianos ha sido tal, que la cultura de la mixología, como se denomina al arte de mezclar destilados y fermentados con otros ingredientes, se ha arraigado hasta el punto de hacer tambalear al vino, protagonista de la escena gastronómica por más de una década.

En Bogotá existen ya varias barras bien establecidas y afamadas. Sin embargo, Cartagena no se queda atrás, con unas propuestas exquisitas en las que se puede pasar toda una tarde, con su noche, sin aburrirse y disfrutando de una amplia gama de coctelería de talla internacional. Breve guía para brindar en la ciudad más famosa del país a nivel mundial. Y... ¡Salud!

5 p. m. Atardecer en El Barón

¿Por qué?

Por su coctelería de altísima calidad y sofisticación, diseñada por mixólogos profesionales y por su consistente carta de coctelería de temporada.

¿Un coctel?

Creación de los mixólogos de planta, el rosarito es un sorprendente ‘sour’ a base de mezcal, cilantro, extracto de piña y gotas amargas de picante. Único y explosivo.

El plan

A eso de las 5 p. m., después de haberle hecho la siesta al almuerzo, bañado y ‘vestido para matar’, dirigirse a la plaza de San Pedro Claver, en donde se encuentra ubicado este pequeño gran bar. Puede optar por sentarse dentro en la barra para conversar con Óscar y Jeffer, los maestros mezcladores, o buscar una mesa en la plaza para disfrutar del atardecer y deleitarse con la pasarela de una de las esquinas más transitadas de la Ciudad Vieja. El rosarito o un New York sour –con ‘bourbon’ y un ‘splash’ de malbec– van de maravilla con las ‘bruschettas’ de gamba, mayonesita picante y limón, que salen como por arte de magia de una micrococina dentro del local.

8 p. m. Cena en Demente

¿Por qué?

Además de sus cocteles, por el ambiente y la comida, temas que cuidan con esmero Nicolás Wiesner, su fundador, y Felipe Arizabaleta, socio de Demente y creador de conceptos tan divertidos y exitosos como El Bandido y Apache, en Bogotá.

¿Un coctel?

El margarita de mango biche, por atrevido y refrescante. Sale ‘frapeado’ y lo preparan al minuto con fruta fresca y tequila de muy buena calidad.

El plan

Si no tiene mucha hambre, o afán, puede caminar sin problema desde El Barón hasta Demente, pasando por lugares icónicos como la Torre del Reloj. Cuando llegue a Getsemaní, busque la plaza de la Santísima Trinidad. Demente queda justo ahí, en frente a la iglesia del mismo nombre. Si llegó caminando, puede refrescarse con un ‘corozo Collins’. Un trago largo a base de vodka, zumo de corozo y limón. Para comer hay una extensa carta de inusuales tapas, como la desgranada de langosta o el queso a la plancha con mermelada de cebolla.

10 p. m. A calentar motores en Café Havana

¿Por qué?

Por el son cubano en vivo y la fabulosa geometría en ‘u’ de su barra, que permite un paneo total de la escena.

¿Un coctel?

El mojito cubano, sin duda. Fiel a la receta clásica y generoso.

El plan

Después de haber cenado, y si el ánimo se pone un poco más intenso y caribeño, la siguiente parada debería ser Café Havana, a tan solo una cuadra de Demente. Su decoración, la enorme barra de madera, la música y los interminables rones transportan en un abrir y cerrar de ojos a la capital cubana. Acá, el mandato es conseguir un lugar en el costado opuesto de la barra, en el que toca la banda, y dejarse llevar por el embrujo del son, cual Hemingway en el Floridita, en la Cuba de los años 50.

12 a. m. Rematar bailando en Bazurto Social Club

¿Por qué?

Por su completa carta de coctelería ‘tropicalizada’ y por tener una de las mejores propuestas de música en vivo de la ciudad. Champeta pura a manos del DJ Arturo Corpas del mítico grupo Sistema Solar y su pupilo Fercho Lorduy.

¿Un coctel?

El machacado. Una mezcla de limón, mandarina y naranja, estrujada al minuto con ron añejo, soda y miel de abejas.

El plan

Después del Son en Havana, es posible que su espíritu lo invite a buscar algo más frenético y liberador a solo cuadra y media. Hay profesores de champeta y puede practicar la lección hasta las 3 a. m.

Alquímico, un gran comodín

¿Por qué?

Porque el lugar es mágico: tiene una barra que lo transporta a uno a otro tiempo, en medio de una arquitectura señorial, pero perfectamente adaptada a los tiempos modernos, que no deja indiferente a nadie. Y por sus originales rones infusionados.

¿Un coctel?

La inquisición: infusión de ron de jengibre, limón tahiti, ‘syrup’ simple y sal de rosas.

El plan

Abierto desde las 5 p. m., este es un sitio ‘multimomento’: bueno para una copa en pareja al final del día o para compartir unos tragos con amigos antes o después de la rumba. Un bar con encanto, muy seductor, en la Calle del Colegio.

MICHELLE MORALES
Especial para EL TIEMPO

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