Coetzee y Pollan se sientan a la mesa / El Condimentario

Coetzee y Pollan se sientan a la mesa / El Condimentario

Una charla que no pudo ser entre el escritor y el periodista en el Hay Festival.

Margarita Bernal.

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Margarita Bernal

28 de enero 2018 , 03:25 p.m.

Supongamos que están en un restaurante en Cartagena y que yo estoy en la mesa de al lado, espiando cual voyerista profesional. Llega el mesero con la carta. Se quedan en silencio mientras la leen, de pronto Coetzee levanta la mirada y pregunta: ‘¿Cuáles son las opciones vegetarianas?’.

Pollan lo mira e indaga: ‘¿El pollo al horno es orgánico o de criadero?’.

A simple vista pareciera que estos destacados personajes; un escritor, premio Nobel de literatura, animalista, vegetariano y abstemio, y un periodista, autor de cinco ‘best sellers’, llamado el ‘pensador de la comida’ y uno de los 100 hombres más influyentes de 2010 según la revista ‘Time’, no tuvieran mucho en común, y menos a la hora de compartir la mesa. A Coetzee le hemos oído decir: “La gente tolera el sacrificio animal porque no llega a verlo, a oírlo, a olerlo, ni sabe de los horrores a los que son sometidos los animales antes de morir o mientras mueren; la gente no quiere que se le recuerde cómo llega a su plato la comida”; mientras que Pollan ha afirmado: “Si usted caza su alimento, tratará la carne con mayor respeto, ya que asumirá con responsabilidad directa y consciente la muerte de los animales que le dan de comer”. Todo indica que será un encuentro interesante.

El periodista no para de hablar, mientras que el Nobel es un poco más pausado, pero lo cierto es que coinciden en las nefastas consecuencias que traen las fábricas de procesamiento de comida, las granjas industrializadas y en especial los mataderos, donde solo hay lugar para el maltrato. Concluyen que la humanidad ha venido perdiendo el contacto con el campo y que las nuevas generaciones crecen sin conocer los orígenes de lo que se llevan a la boca. Con el postre, un pie de coco, oigo al nobel soltar esta frase: “Los niños deben ir al matadero, igual que van al museo”. Pollan lo escucha y más adelante dice: “Si procede de una planta, puedes comerlo; si lo han fabricado en una planta, no; y claro está que si te gustan los animales, hay que comer aquellos que hayan comido bien”.

Al final fue un agradable momento en el que, entre palabras, se saborearon con lo mejor de los fritos caribeños y hasta repitieron arepa de huevo. Llega la cuenta, se despiden y se van; yo, sonriendo –en mi imaginario–, los sigo con la mirada hasta la puerta.

Quiero pensar que esta íntima charla habría podido ser real, los dos estuvieron invitados al Hay Festival que concluye este domingo; tristemente, Pollan tuvo que cancelar su asistencia a último momento, ojalá para el próximo venga, quedé con el antojo de oírlo, se me hace agua la boca. Buen provecho.

De postre: Moshi, restaurante de influencia japonesa con ingredientes del Caribe. Calle 38 n.° 8-19, calle del Santísimo, Cartagena.

MARGARITA BERNAL
En Twitter: @MargaritaBernal
www.elcondimentario.com

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