‘Los medios deben pensar sobre lo que eligen hacer visible’

‘Los medios deben pensar sobre lo que eligen hacer visible’

Vicepresidente del equipo de datos de BuzzFeed habló de redes sociales y periodismo.

Gilad Lotan

Gilad Lotan, uno de los encargados de la estrategia de datos de BuzzFeed desde el año pasado, provenía de la ‘startup’ Betaworks.

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Julio César Guzmán / ELTIEMPO

29 de septiembre 2017 , 10:51 p.m.

Si a usted le gusta ver en internet gaticos, videos de recetas o listados de lo más compartido en redes sociales, probablemente es usuario de BuzzFeed, sin saberlo. De hecho, cuando la revista Fast Company declaró a esta empresa una de las 50 más innovadoras del año pasado, sus cifras sorprendieron a muchos.

Su tráfico web, que supera los 80 millones de personas en Estados Unidos, la pone por delante de The New York Times, a pesar de que el 75 por ciento de su contenido no se publica en su propio sitio, sino en redes de terceros.

Y lo más llamativo: ha logrado monetizar su operación, al punto de que hace un par de años cerró su balance con un crecimiento anual del 200 por ciento e ingresos calculados en más de $US 100 millones.

¿Cómo lo hace? ¿Y por qué distribuye su contenido en más de 30 plataformas ajenas en vez de concentrarlo en su propio sitio web? Esas fueron las preguntas que trajeron a Medellín a su vicepresidente del equipo de datos, Gilad Lotan.

Con su aspecto informal de jeans desteñidos y zapatos de gamuza gastados, este experto israelí dio una charla en el Festival Gabo de periodismo (vea nota anexa) , luego de responder una entrevista a EL TIEMPO, en la que admitió el complejo panorama de la información que afrontan los usuarios de BuzzFeed: “En lugar de pretender que no existe, es nuestro deber ayudar a navegarlo. De ahí nuestro enfoque es la identificación de noticias falsas y tener en cuenta a actores poderosos como plataforma, ya sea el actual presidente de EE.UU. o Facebook”.

¿La receta del éxito de BuzzFeed tiene que ver más con el contenido o con la tecnología que usa?

Desde mi punto de vista tecnológico, veo con admiración a nuestros equipos creativos y de edición. Son muy expertos en la captura de tendencias y en comprender qué tipo de contenido va a mover a nuestra audiencia. No solo entienden el marco de contenido, sino que también son conscientes de la diferencia entre las plataformas donde se publica el contenido, ya sean nuestras propias aplicaciones, nuestro sitio web o plataformas externas como Facebook, Snapchat y YouTube. Realmente admiro cómo lo hacen.

De otro lado, BuzzFeed se centró desde sus primeros días en la construcción de tecnología propia, basada en datos, para ayudar con una amplia gama de tareas en toda la empresa. Desde los informes de rendimiento, la estrategia de información y el seguimiento de la experimentación de contenido hasta la construcción de herramientas robustas que ayuden a ubicar el contenido correcto en el grupo de usuarios correcto. Construimos modelos de predicción, sistemas de clasificación y recomendación, así como de personalización, impulsada por datos, aprendizaje automático y técnicas de inteligencia artificial, para identificar la forma óptima de distribuir el contenido a través de nuestras diversas propiedades.

También creamos herramientas que resaltan las tendencias, los informes y las alertas: equipos que señalan por toda la compañía los artículos que superan el rendimiento o las tendencias de contenido que puedan resultar interesantes para sus respectivas audiencias.

Usted ha dicho que las falsas noticias no son el principal problema en las redes sociales. ¿Por qué?

Si bien el fenómeno de las noticias falsas es importante y debe ser identificado y enfrentado, no hay tantos sitios web que publiquen información verdaderamente falsa y que también tengan niveles significativos de visibilidad. Con una combinación de métodos de verificación de hechos semiautomatizados y filtros humanos, la información falsa puede ser identificada y marcada en línea.

Donde se pone difícil es en el gran número de servicios que publican información deliberadamente engañosa, que deja fuera una parte de la narración con el fin de empujar a los lectores hacia una determinada dirección. Esta es una forma de propaganda en la cual la fuente de información no necesariamente dice una mentira, sino que más bien deja por fuera contexto importante cuando se cubre una historia. Imagínese el efecto cuando algo así sucede una y otra vez a lo largo del día, durante un período de tiempo, y cómo puede dar forma a la realidad.

Infortunadamente, una gran parte de la polarización que estamos presenciando en las sociedades de todo el mundo está moldeada por narraciones unilaterales que empujan a la gente hacia orillas opuestas. Es un problema difícil. No es algo nuevo, ha estado con nosotros en diversas formas desde hace tiempo, pero ahora está amplificado con los sistemas algorítmicos automatizados que gobiernan qué contenido consumen los lectores en línea.

La información sesgada –engañosa por naturaleza–, que normalmente se usa para promover o publicitar una determinada causa o punto de vista político, es un problema mucho más frecuente que las noticias falsas. Es un problema que existe a lo largo de todas las redes sociales. Sí, necesitamos identificar y eliminar información falsa tanto como podamos. Pero también debemos reconocer que el prejuicio, la propaganda y la información deliberadamente engañosa son mucho más frecuentes y causan más daño a largo plazo.

Luego de haber escrito sobre el rol de las redes sociales en la elección de Trump, ¿cuál cree usted que debería ser la función de estas durante la elección presidencial en Colombia?

Las redes sociales, específicamente Facebook, se han convertido en los mecanismos dominantes por los cuales la gente obtiene información. Los medios noticiosos deben tomar en serio su compromiso con estos sitios si aspiran a llegar al público de una manera impactante. Ya superamos hace rato el momento en el que un practicante estaba a cargo de la página de Facebook. En cambio, estas páginas fuera del sitio ahora deben integrarse dentro de la estrategia más amplia de un editor digital. ¿Cuáles son las audiencias que se alcanzan fuera del sitio? ¿Cómo llegamos más allá de nuestros lectores web actuales? ¿Qué debemos optimizar cuando publicamos fuera de nuestro sitio web? ¿A nuestra audiencia le gusta, lee, comparte, comenta? Con todas estas preguntas debe estar lidiando cualquier editor digital.

Además, los medios de comunicación, en especial durante las elecciones, deberían servir como vigilantes y centrarse en destacar la manipulación de los sistemas técnicos y sociales de cara a los comicios, pero también pensar con cuidado en lo que están haciendo visible. Por ejemplo, el silencio estratégico ha sido una estrategia utilizada históricamente por los medios de comunicación estadounidenses al cubrir el Ku Klux Klan. Disminuir la visibilidad dada a ese grupo era una manera poderosa de minimizar sus efectos en la sociedad. Los medios de comunicación deben pensar profundamente sobre lo que eligen resaltar y hacer visible, en especial momento en que la manipulación digital está muy extendida.

Mis artículos antes de las elecciones de EE. UU. se centraron en la forma como los partidarios de Trump se organizaron en línea para amplificar ciertos mensajes pro-Trump. Algunos investigadores afirmaron que las cuentas robot automatizadas eran culpables, pero yo descubrí que muchas de ellas, aunque en apariencia automatizadas, eran simplemente muy activas y muy sincronizadas. Al colaborar estratégicamente en línea y sincronizar la mensajería, estas cuentas alcanzaron visibilidad significativa, en especial al manipular sistemas algorítmicos como el módulo de temas de tendencias de Twitter. Al destacar algunos de los eventos de manipulación, los medios de comunicación amplificaron aún más sus mensajes. Me pregunto cómo habría sido el resultado si hubiese más reflexión sobre el tipo de amplificación y visibilidad que los medios de comunicación proporcionaban a estos grupos.

Una de sus publicaciones relacionaba su origen israelí con su interés en la guerra de la información. ¿Qué tan importante ha sido su nacionalidad en su trabajo?

Yo nací y fui criado en Israel. Cuando tenía 17 años vi cómo el asesinato de Rabin desató una profunda polarización y un odio que separaron al país y finalmente aplastaron toda esperanza de un proceso que condujera a la paz. A los 18 años hice mi servicio militar obligatorio y fui elegido para servir en la agencia de inteligencia. Y a los 22 años empecé mi licenciatura en ciencias de la computación. Ciertamente, mi origen israelí ha impactado mi interés en la difusión de la información y los datos.

Pero lo que más me sorprendió fue darme cuenta de cuán contaminados estaban los medios en Israel y cuán difícil era entenderlo mientras vivía en Israel. He vivido en Estados Unidos los últimos 12 años y poco a poco me he abierto a diferentes puntos de vista, he comprendido la lucha israelí a través de diferentes lentes. Lo más interesante para mí, aunque he viajado mucho, viví en el extranjero siendo niño y tengo fluidez en inglés, es cómo me resultaba imposible alejarme de la máquina de propaganda de medios en Israel.

Fue realmente Twitter lo que me empujó por el camino de la ciencia de los datos. En los primeros días de Twitter, alrededor de 2007, la empresa había creado lo que se llama una API, que dio a los frikis como yo un acceso como programador a los datos de Twitter. Recuerdo haber pasado noches enteras escribiendo pequeños programas que sacaban datos públicos de Twitter, y estaba especialmente fascinado por la revolución verde que estallaba en las calles de Teherán. Como israelí, era la primera vez que podía interactuar con una persona real de Irán –no escuchar sobre un político a través del lente de los medios–. Este fue un momento increíblemente gratificante para mí, y la curiosidad me llevó a analizar y publicar visualizaciones de datos de los eventos en Teherán mientras se desentrañaban. Desde entonces he conseguido de alguna forma convertir esta cosa de los datos en mi trabajo diario.

Usted asesora al Poynter Institute, que trabaja en favor del periodismo. ¿De qué manera ayuda a preservar el futuro de este oficio?

Tiendo a ser una persona que ve el vaso medio lleno, así que soy más optimista que pesimista, por naturaleza. El futuro de los medios noticiosos es fascinante, lleno de problemas increíblemente duros que necesitamos solucionar. Pero, como seres humanos, anhelamos narraciones, historias, información, y eso no va a desaparecer pronto. El viejo modelo de la publicación está cambiando rápidamente, y solo sobrevivirán los medios de noticias que puedan adaptarse rápidamente.

Estoy emocionado de ver cómo luce una nueva generación de medios de comunicación en este momento. Una época en la que es crítico operar fuera de su propio sitio, ya que es allí donde las audiencias pasan su tiempo. Un momento en que los sistemas algorítmicos ayudan a los seres humanos a tomar decisiones críticas sobre la cobertura, la producción y la distribución del contenido. Un tiempo en el que los formatos se reinventan, la narrativa se está moviendo más allá de la combinación texto-fotos que emula a los impresos, hacia formatos interactivos más profundos y atractivos.

Sin duda hay muchos desafíos por delante, pero eso es lo que me mantiene tan entusiasmado sobre este campo.

Los ganadores del Premio Gabo de periodismo

Anoche se entregaron los premios Gabriel García Márquez de periodismo en Medellín. Los ganadores fueron:  en la categoría texto, ‘Historia de un paria’, de Jorge Carrasco, publicado en el medio cubano ‘El Estornudo’; en cobertura, ‘El mapa de la muerte, 15 años de homicidios en Cali’, de Hugo Mario Cárdenas, Ana María Saavedra, Lina Uribe, Germán González y Ossiel Villada, de ‘El País’, de Cali; en la categoría imagen, ‘Buscadores en un país de desaparecidos’, de los periodistas de ‘Pie de página’ (México). Y en innovación, ‘El hábito de la mordaza’, de Germán Andino, publicado en ‘El País’ (México).

Estas piezas fueron seleccionadas por 41 jurados en tres rondas de juzgamiento, entre las 1.383 postulaciones recibidas.

Se entregó el Reconocimiento a la Excelencia Periodística al mexicano Jorge Ramos, de Univisión, y el reconocimiento Clemente Manuel Zabala a un editor colombiano ejemplar a Fernando Ramírez, de ‘La Patria’, de Manizales.

Hoy a las 9 a. m., la peruana Natalia Sánchez, ganadora de la Beca Oxfan NPI de periodismo sobre desigualdad, hablará sobre el género como espectro, con Jineth Bedoya y Eliezer Budasoff.

JULIO CÉSAR GUZMÁN
Editor Cultura y Entretenimiento

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