Jason Bateman esconde de nuevo su simpatía

Jason Bateman esconde de nuevo su simpatía

Es famoso por comedias en el cine y la TV. Cuando asume un reto en el drama o el suspenso, impacta

Laura Linney interpreta a la pareja de Jason Bateman

La actriz Laura Linney interpreta a la pareja de Jason Bateman en la serie ‘Ozark’. Ambos enfrentan los peligros de la ambición.

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Netflix

01 de agosto 2017 , 05:10 p.m.

Jason Bateman es de esos actores que se ha ganado la simpatía de millones de personas en el cine y la televisión.Por eso no es extraño que sea tanto una estrella de la comedia en el cine como un personaje común en situaciones delirantes (con las dos películas de ¿Cómo matar a mi jefe?) o conflictos románticos (The Longest Week o Change Up).

Su simpatía y buen humor frente a la cámara siempre han sido honestos y cercanos, pero desde hace un tiempo ha dado giros interesantes en su trabajo, más cercanos al drama o el suspenso.

Hace dos años sorprendió como un antagonista frío y un poco mitómano en la película The Gift (El regalo) y ahora escapa de la zona de confort que le ha brindado el humor con la serie Ozark, que se encuentra disponible en la plataforma de contenidos de cine y TV Netflix.

En esa producción interpreta a Marty Byrde (Jason Bateman), quien tiene la vida perfecta como un ejecutivo con familia, pero tanta belleza se distorsiona cuando se revela que trabaja lavando dinero de la mafia mexicana.

“Es un tipo que sabe que está haciendo cosas ilegales, pero que a la vez está buscando cómo justificar sus acciones y lo logra diciéndose a sí mismo que lo que busca es proveer a su familia de una vida tranquila”, explica Bateman en una entrevista telefónica con ELTIEMPO.

Lo suyo es una interesante contradicción: hacer algo malo para alcanzar algo bueno y ser el mal ejemplo de cómo se debe alcanzar el éxito.

“Es un choque contra la idea del sueño americano, un concepto arraigado a la cultura de Estados Unidos en el que tienes que ser exitoso y conseguirlo todo lo más pronto posible sin importar lo que tengas que hacer, ideas que no son tan sanas”, sigue.

Byrde cree que tiene todo bajo control, pero cuando sus clientes lo buscan para exigirle que les devuelva su dinero y la policía lo presiona, esa aparente tranquilidad que construyó en una población rural junto a su esposa y sus hijos termina convirtiéndose en una pesadilla.

Se destaca el ritmo denso y por momentos pausado que envuelve los acontecimientos en la trama, así como el tono azulado de las imágenes, símbolo de una capa de color que deja ver el brillo ya perdido de la inocencia de la familia Byrde.

“Ellos van perdiendo ese maquillaje tradicional, y es triste, pues sus hijos tienen que aprender a vivir en un ambiente peligroso e inseguro (…) La familia queda atrapada en este gran error que comete mi personaje y tiene que buscar la manera de salir de eso”, explica Bateman. “Es impactante y diferente”, dice.

Para él, pisar los terrenos dramáticos es parte de una necesidad de retarse y de explotar sentimientos más oscuros, pero, aunque suene a lugar común, Jason Bateman recalca que no va a dejar el tono jocoso que ha dado forma a su carrera como actor.

“No creo que mi propósito sea dar un salto al drama y dejar la comedia, lo que pasa es que me llama la atención interpretar papeles más difíciles, y también asumir otras responsabilidades, como, por ejemplo, dirigir”, agrega.

Y no es la primera vez que lo hace. Estuvo en esa silla, detrás de cámaras, en series como Valerie, Arrested Development y las películas Bad Words y Family Fang, entre otras.

“Dirigir es mucho más complicado que actuar y me gusta mucho, sobre todo cuando además actúo en esas producciones”, comentó, haciendo referencia a los ejemplos anteriores. “Es muy intenso todo esto. Cuando hice lo mismo en Ozark (además de ser el productor ejecutivo) puse mis manos en casi todo lo relacionado con esta serie y me encantó eso de estar todo el tiempo solucionando algo (…) Me doy cuenta de que lo disfruto mucho”.

Ahora Bateman está pendiente de la respuesta del público a Ozark, una serie que los críticos han tratado bien en términos generales.

“Dependiendo de lo que diga el público comenzaremos a trabajar en una segunda temporada, que se rodaría en octubre. Tengo un par de guiones que quiero desarrollar, y, claro, una nueva etapa para la comedia Arrested Development”, adelantó.

Será un semestre ocupado para este actor de 48 años al que la idea de la fama no lo estresa.

“A veces estoy cerca de gente muy famosa –no pienso en mí como alguien con ese tipo de vida–, pero tengo que decir que disfruto la vida con el nivel de reconocimiento que tengo, y reconozco que soy muy afortunado. Sin embargo, si por la fama no pudiera salir de mi casa o caminar por una calle, eso me afectaría mucho”, agrega el actor.

ANDRÉS HOYOS VARGAS
Cultura y Entretenimiento

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