La edad dorada del gran actor Morgan Freeman

La edad dorada del gran actor Morgan Freeman

El artista, de 80 años, mantiene su palabra de trabajar hasta que tenga fuerzas para levantarse.

Morgan Freeman, actor estadounidense.

Morgan Freeman, actor estadounidense.

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Fred Prouser / Reuters

01 de julio 2017 , 04:27 p.m.

Espiritual y de firmes convicciones, el laureado actor Morgan Freeman que nos ha dado filmes como Seven, Unforgiven, Million Dollar Baby, Driving Miss Daisy o la motivadora Invictus, donde daba vida a Nelson Mandela, cumplió 80 años el primero de junio pasado sin dejar de brillar en la gran pantalla.

El recorrido de Morgan Freeman es largo e intenso, tanto en lo personal como en lo artístico. Hombre de grandes contrastes, vive entregado a la búsqueda de Dios, defiende a la vez la legalización de la marihuana, se posiciona en contra de Trump, ama su profesión y, mientras, llega a la edad dorada de los 80, pero sigue sintiéndose joven.

“Nací para hacer esto”, afirmó Morgan Freeman. “Pienso que, si yo creo en el personaje, el público lo hará también” añadió.

Y es que el actor, nacido en Memphis, Tennessee, Estados Unidos, el 1.° de junio de 1937, siempre tuvo claro que quería dedicarse justo a eso: la interpretación.

Hijo de una maestra y de un barbero que falleció de cirrosis, es el menor de tres hermanos, y pasó parte de su niñez con su abuela paterna. Vivió en distintos lugares de su amplia nación: Misisipi, donde hizo su primer papel artístico en una obra escolar, Indiana, Chicago.

Su participación en una obra escolar no fue lo único que, desde la infancia, delató su inclinación. Con doce años ganó un concurso de teatro estatal. A esa misma edad actuó también para la radio en Tennessee. Luego de rechazar una beca universitaria y trabajar como mecánico para las Fuerzas Armadas, estudió interpretación en Pasadena Playhouse de Los Ángeles.

Sin embargo, Morgan tuvo que esperar a cumplir medio siglo para, por fin, empezar a destacar en el mundo del cine. Su papel secundario en Street Smart le valió la primera candidatura al Óscar, estatuilla que también rozaría como protagonista en Driving Miss Daisy, aunque le concedieron por ese papel del Globo de Oro. Tendría que esperar hasta 2004 para que Million Dollar Baby le diera la figurita dorada como mejor actor de reparto.

Tanto antes de eso como después de lograrlo, acumuló diversos premios y menciones honoríficas. En el 2015 se le otorgó el premio Chaplin, en el 2016 recibió la Medalla de las Artes y a principios del 2017 le entregaron un premio honorífico por su carrera en la gala ‘Películas para adultos’ de la revista AARP (American Association for Real Possibilities). “Mi primer papel de relevancia en el cine lo conseguí a los 50 años y aprendí a pilotar aviones con 65 años, así que es un honor estar aquí hoy con todos ustedes”, dijo entonces.

La carrera del actor incluye muchos más éxitos: Glory (1989), Seven (1995), Bruce Almighty (2003), la saga de Batman (Batman Begins, 2005; The Dark Knight, 2008, y The Dark Knight Rises, 2012); Now you see me (2013), y otros tantos block-busters.

Su último trabajo ha sido la comedia Going in Style. Sobre ella, declaró que creía que muchos podrían identificarse con la trama: “Esta película tocará a mucha gente”, dijo.
No es de extrañar su entusiasmo por su profesión, a pesar de su avanzada edad. Ya en 2015 lo dijo: “Continuaré trabajando hasta que pueda levantarme de la cama”. Y sigue haciéndolo.

Más allá de su profesión, Morgan Freeman ha vivido intensamente. La muerte, que todavía parece lejana pese a que cumple 80 años, ha llamado alguna vez a su puerta.

En el 2008 sufrió un accidente de coche que le dejó en un estado grave. Aunque se recuperó, ha vivido con dolores crónicos desde entonces.

Es por eso que una de las causas que más ha defendido el intérprete es la legalización de la marihuana: “La marihuana tiene muchos usos útiles. Tengo fibromialgia en este brazo (izquierdo) y es lo único que me alivia”. Poco después, su nieta Edena Hines, de 33 años, murió apuñalada durante un exorcismo. El asesino resultó ser su entonces pareja. Morgan Freeman lamentó que la joven no hubiera podido demostrar todo su talento.

“Quiero agradecer las tremendas muestras de amor y el apoyo que mi familia ha recibido en relación con la trágica, y sin razón, muerte de mi nieta Edena Hines. Gracias desde el fondo de mi corazón”, añadió en un comunicado de Facebook.

Ese mismo año se enfrentó a su segundo accidente, esta vez de vuelo, en su avión privado. Por suerte, no sufrió ningún daño. En el 2016 apoyó abiertamente a Hillary Clinton y apareció en la publicidad de su campaña.

Cuando en el 2017 recibió su premio honorífico otorgado por la revista AARP, habló de la situación política de EE. UU. tras la victoria de Donald Trump, sin mencionarlo directamente: “Como actor siento que tengo la responsabilidad de dejar un mundo mejor cuando ya no esté. Y, ahora mismo, vivimos tiempos duros y de enorme incertidumbre, pero estoy convencido de que superaremos todo lo que venga. Esto también quedará atrás”.

En el 2003, Morgan Freeman apareció en la comedia Bruce Almighty, donde interpretaba a Dios. En el 2016, la serie documental The Story of God veía la luz en la cadena National Geographic, protagonizada por el actor.

Los documentales, seis episodios en total, trataban sobre temas relacionados con la figura de Dios y la fe, desde la perspectiva de distintas religiones y creencias.

“En los últimos meses, he viajado a decenas de ciudades y he podido unirme a la llamada a la oración en El Cairo, he aprendido a meditar con un líder budista, visitado los templos mayas de Guatemala y he discutido sobre razón y fe en la Academia Papal de Ciencia”, dijo al respecto de este proyecto. Aseguró entonces que creía en Dios de alguna manera, pero que la verdadera pregunta era “¿qué relación tienes con ese Dios?”. Y aclaró: “Esa pregunta es la verdadera lucha que uno pelea durante toda su vida, sobre todo cuando llegamos a una cierta edad”.

También habló en aquel momento del terrorismo religioso: “Matar en nombre de Dios no te exime de lo que has hecho”.

La serie documental estrenó su segunda temporada a comienzos del 2017. En una reciente entrevista, aseguró que, haberla realizado, le había hecho tener “un entendimiento más profundo de las religiones, de Dios y de cómo los diferentes pueblos de la Tierra se acercan a ellas”.

Sin embargo, confesó también lo siguiente: “No creo que nada haya cambiado en mi vida espiritual como resultado de esta serie”. Y dijo que lo diferente ahora era “el conocimiento y la apreciación de cómo tanta gente tan diferente entiende la espiritualidad”.

La búsqueda espiritual de Morgan Freeman continúa en activo, pues la tercera temporada de The Story of God se encuentra en producción, como también sigue adelante su carrera de actor. Esa misma que hace dos años dijo que no abandonaría mientras pudiera levantarse de la cama, momento en que afirmó que no se sentía “viejo”.

En la actualidad, sigue sintiéndose joven. Lo dijo cuando recibió su premio honorífico en la gala de ‘Películas para adultos’: “Soy un maldito adulto, pero no me veo como tal. Cada mañana, cuando me levanto, juego frente al espejo como cuando era un niño. Al final, ese es mi trabajo. Probar. Crear”.

Y de momento, Morgan Freeman llega a los 80 años así: probando y creando, trabajando en su amada profesión y buscando a Dios en el camino.

NORA CIFUENTES
EFE / REPORTAJES

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