Conozca qué pasará tras compra de Fox en la industria de la animación

Conozca qué pasará tras compra de Fox en la industria de la animación

Con ‘Coco’ y ‘Olé, el viaje de Ferdinand’ se puede anticipar enfoque en el nicho hispanohablante.

Las cosas que seguramente no conocía que están prohibidas en Disney

Es posible que 'Blue Sky', uno de los pilares de 'Fox' desapareaca.

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Medhi Fedouach / AFP

26 de diciembre 2017 , 04:11 p.m.

Antes de que Disney pusiera sobre la mesa los 52.400 millones de dólares que le permitieron quedarse con casi todos los activos cinematográficos y televisivos de 20th Century Fox , la llegada de dos proyectos tan ambiciosos como 'Olé', 'El viaje de Ferdinand' y 'Coco'  se preparaban para un estreno, con toda la publicidad como se acostumbra.

Pero la anunciada integración entre Disney y Fox impone un replanteo en la mirada, así como nuevos interrogantes. Lo primero que deberíamos preguntarnos es si ‘Olé’ y ‘Coco’ merecen ser vistas por separado en este nuevo escenario. La operación deberá pasar durante los próximos 18 meses bajo el análisis escrutador de los organismos de regulación y protección de la competencia. Pero no podemos aguardar a ese veredicto para empezar a imaginar qué podría pasar en el futuro cuando nos encontremos con proyectos similares.

Un largometraje animado de las características de ‘Olé, el viaje de Ferdinand’ exige no menos de cinco años de trabajo creativo ininterrumpido, según reconoció su director, Carlos Saldanha. Lo mismo le cabe a Coco y a cualquier otro de los 18 largometrajes previos desarrollados por Pixar, estudio que integra la escudería Disney desde 2006. Blue Sky tiene otros proyectos en marcha. ¿Qué pasará con ellos cuando la integración entre Disney y Fox tenga una definitiva luz verde?

El primer interrogante que corresponde plantear pasa por el eventual lugar que podría adjudicarle Disney a un estudio de las características de Blue Sky, al que le debemos toda la exitosa saga de La era de hielo y las dos películas de Río, entre otras. Surgido en 1987 desde un pequeño enclave urbano próximo a Nueva York, Blue Sky desarrolló un perfil cada vez más alto desde que fue absorbido por Fox por un valor cercano a los 5200 millones de dólares, pero sin perder sus características pequeñas y una estructura casi artesanal.

Un toro sin corridas

Ahora, Blue Sky suma a su catálogo la adaptación de la obra más difundida del escritor e ilustrador norteamericano Munro Leaf (1905-1976). The Story of Ferdinand (o Ferdinando el toro, en su versión al castellano) que cuenta las aventuras de un toro que en vez de afrontar su destino como protagonista de alguna corrida en plazas de toros españolas prefiere retozar tranquilamente, oler claveles y evitar cualquier tipo de enfrentamiento. La obra estuvo censurada en España hasta la muerte de Francisco Franco, en 1975, por su carácter antitaurino y llegó a ser calificada como "subversiva" en la Alemania nazi por su mensaje pacifista.

Desde el sitio 'Cartoon Brew', muy consultado por este sector de la industria del entretenimiento, Amid Amidi se preguntó en los últimos días si tendría sentido en el futuro que Disney, dueño de dos pilares de la animación cinematográfica como el estudio que lleva su nombre y Pixar, mantenga una tercera marca recibida desde Fox con el mismo y exacto propósito. El comentario aparece acompañado por una foto que Mike Thurmeier (director de La era de hielo 3) puso en su cuenta de Twitter. Allí se ve a una persona con un disfraz en tamaño real de la ardilla prehistórica Scrat (el personaje más popular de la serie), sentada contra una pared en actitud de abatimiento.

Amidi plantea otra interesante conjetura: si Disney llegara a prescindir de Blue Sky por una suerte de "exceso de oferta" en materia de animación, el estudio que hasta ahora pertenece a Fox podría convertirse en un activo de potencial e irresistible interés para ser adquirido por alguna otra firma (Paramount, Sony) u otro estudio como Lionsgate. La animación es uno de los géneros más competitivos de Hollywood, además de funcionar como imán para el modelo de audiencia globalizada y plataformas extendidas que le interesa a la rama más poderosa de la industria del entretenimiento.

Visto desde otra perspectiva, El estreno de Olé, el viaje de Ferdinand podría plantear un desafío para el futuro de Disney. Si la película número 12 de Blue Sky llegara a funcionar tan bien como alguna de sus antecesoras, ¿estaría Disney más cerca de desprenderse de la marca o de retenerla para enriquecer todavía más su casi invencible escudería animada? No olvidemos que La era de hielo 4 vendió en la Argentina en 2012 casi cuatro millones y medio de entradas y está en el podio histórico de las más taquilleras junto con Los Minions y Titanic.

Lo que ‘Disney’ decida estratégicamente en los próximos meses, junto con la opinión de los reguladores, será decisivo a mediano plazo para el futuro de ‘Blue Sky’ y, más cerca, para el destino de las próximas dos películas del estudio que actualmente se encuentran en plena producción: ‘Spies in Disguise’ (2019), una parodia de las películas de espionaje, y ‘Nimona’ (2020), adaptación de la exitosa novela gráfica surgida en la Web con temática fantástica y de ciencia ficción.

Los interrogantes de Pixar

Las preguntas de Pixar son otras. Integrante pleno del imperio Disney desde 2006, el estudio instalado en Emeryville, un tranquilo suburbio de San Francisco rebosante de industrias creativas, no deja de cosechar elogios por su innovador trabajo en el desarrollo de la animación digital, puesto al servicio de historias que poseen extraordinarios aportes narrativos y gran originalidad. Coco, película que gira en su temática alrededor de la festividad mexicana del Día de los Muertos, es una respuesta a la otra gran encrucijada que enfrentó el estudio durante los últimos tiempos: el dilema entre impulsar historias originales o apostar a las secuelas de éxitos ya probados.

Coco expresa a la perfección ese dilema. Su director, Lee Unkrich, viene de hacer Toy Story 3, considerada de manera casi unánime como una obra maestra, y a la vez la última frontera a la que Pixar podría llegar en materia de secuelas. Ninguna otra podría superarla. Pero los próximos dos estrenos de Pixar serán continuaciones: Los increíbles 2, a fines de 2018, y Toy Story 4, en 2019.

Desde ese momento, según prometieron en Pixar, sólo habrá historias originales.
Mientras tanto, el estudio enfrenta otro tipo de incertidumbre: qué pasará con su hombre fuerte desde tiempos inaugurales, John Lasseter, que a fines de noviembre pasado decidió por propia voluntad alejarse de su cargo de jefe creativo de Disney y Pixar tras anticiparse a algunas denuncias que iban a hacerse públicas por abuso sexual. El episodio se hizo público casi en coincidencia con el estreno de Coco en los Estados Unidos, pero no influyó en la respuesta del público. La película lideró durante algunas semanas la taquilla en ese país y ratificó la confianza en el talento de los creadores de Pixar.

LA NACIÓN (ARGENTINA) / GDA 

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