Por un periodismo de la dignidad / El otro lado

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Colombia es un país sin modernidad periodística. Análisis de tres hechos de ‘todo por la plata’.

Ómar Rincón, Crítico de televisión

Ómar Rincón, Crítico de televisión.

Foto:

Andrea Moreno Archivo / EL TIEMPO

29 de octubre 2017 , 11:30 p.m.

Colombia es un país sin modernidad periodística. Se tienen medios con alta tecnología y se ama al norte llamado Estados Unidos y España, pero eso no los hace modernos. Tres hechos de ‘todo por la plata’.

Hecho 1. Fernando Niembro, periodista futbolero de estilo ‘veleziano’ de Argentina que matoneaba por deporte, convertido en candidato del partido de Macri (el ex-Boca y ahora presidente de Argentina), fue retirado de FOX Sports porque se lo acusó de contrataciones irregulares con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y “por lavado de activos”. Allá no trabaja más de periodista.

Niembro fue contratado en Colombia por Win Sports para conformar el dúo de la venganza con el Dr. Carlos Antonio Vélez.

Hecho 2. ‘Caracol noticias’ se anotó un ‘hit’ periodístico con la entrevista a Germán Vargas Lleras, realizada por su director, Juan Roberto Vargas. En ella, se vio cómo Caracol aceptó las condiciones del candidato. Los videos llevados por Vargas apoyaban sus opiniones. Videos sin fecha ni referencia. Videos para confundir. Respuestas sin contrapreguntas. Afirmaciones mentirosas sin contexto ni preguntas. ¡Todo por la chiva!

Hecho 3.
El ‘efecto Weinstein’ en las salas de redacción de EE. UU. Comienza con la supuesta mala conducta sexual de Harvey Weinstein. Ya fue acusado, también, Mark Halperin de acoso sexual cuando estaba en una posición poderosa en ABC News; MSNBC anunció que Halperin dejará su papel como colaborador de la red.

Esta tendencia crece en la industria de medios: Vox Media despidió a Lockhart Steele y la nueva revista de Leon Wieseltier fue cancelada después de que se hicieran públicas las denuncias de acoso sexual contra ambos hombres.

Y esto es solo el acoso sexual, falta el laboral. En Colombia, el maltrato laboral es visto como normal y el acoso sexual, también. ¡Todo por estar en los medios!

Estos tres hechos demuestran que criterios de civilidad democrática que las sociedades modernas defienden no han pegado Colombia, es más, se premia lo contrario: al que delinque se le hacen telenovelas, reportajes y se le invita a ser periodista; el periodista vende o alquila su voz y sus preguntas; el que maltrata y el que acosa, posa de buen periodista.

Si se desprecian los valores modernos, entonces, se convierte en ídolos a bárbaros como Vargas Lleras, Uribe, Lara, Robledo y demás señores de moral vengativa y ética del ‘yo-soy-la-ley’, ‘juanitos alimañas’ que hacen política con sus mañas.

El periodismo, si quiere tener legitimidad y credibilidad, debe comportarse como le exige a la sociedad, a los pobres, al Gobierno y a los poderosos: actuar en transparencia y con respeto.

Esto significa invisibilizar a los delincuentes; si el periodista milita junto con un político como Vargas Lleras, Uribe o Fajardo, debería dejar de lado su oficio de informar; transformar sus prácticas de maltrato y acoso; no divulgar los tuits de odio y venganza; no informar en contra del bien público.

¡Soñar no cuesta nada!

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión
orincon61@hotmail.com

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